'La isla de las tentaciones' | ¿Por qué triunfa tanto entre los niños? ¿De quién es la culpa?
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'La isla de las tentaciones' | ¿Por qué triunfa tanto entre los niños? ¿De quién es la culpa?

Aunque 88.000 menores (4 a 12 años) resulta una cifra insignificante respecto al total de espectadores, llama la atención que sean tantos viendo un 'reality' no apto para ellos

Foto: Imagen de 'La isla de las tentaciones'. (Mediaset)
Imagen de 'La isla de las tentaciones'. (Mediaset)

¿Qué hacen casi 88.000 niños y niñas de cuatro a doce años, no solo despiertos más allá de las diez de la noche, sino además viendo 'La isla de las tentaciones'? No, no es una boutade. El programa revelación de la temporada, el rey de lo memes en internet, el 'reality' que ha ido creciendo en audiencia (el pasado jueves sentó frente a la televisión a 3,1 millones de espectadores, lo que supone un 25,2% de cuota de pantalla), el fenómeno viral de la productora Cuarzo TV despunta en ciertas franjas de su audiencia con unos datos alarmantes.

Para muestra un botón: el primer programa de 'La isla de las tentaciones', en la franja infantil (niños de 4-12 años) tuvo una cuota de pantalla del 15,4% en Cuatro y del 25,5% en Telecinco. Durante el transcurso del resto de las galas el crecimiento ha sido exponencial hasta llegar al 37,3% de share infantil en el octavo programa emitido en Cuatro.

La audiencia de los niños que ven 'La isla de las tentaciones' es "un síntoma y una actitud que refleja hacia donde va la sociedad (J.A. Marina)

Ante estos datos, Javier Urra, psicólogo y primer Defensor del Menor en España, lanza ciertos interrogantes al aire. ¿Esos menores están solos viendo la tele o con un adulto? ¿Qué le aporta ese programa al niño a nivel formativo y madurativo? ¿Qué tipo de distorsión puede generar este programa a esos menores? "Yo, simplemente me quedaría con los interrogantes, los lanzo y te dejo a ti el análisis", explica el autor de libros como 'El pequeño dictador', 'Déjale crecer: o tu hijo en lugar de un árbol fuerte será un bonsái' y 'La Triple E: escala de estabilidad emocional'.

Para analizar estas cifras, de cualquier modo exorbitantes, resulta necesario ponerlas en contexto. Ese 37,5% máximo (hasta la fecha) significa que de cada 100 niños españoles insomnes, 37,5 están pendientes de los escarceos de Estefanía y de los gimoteos de Christofer, en resumen, casi 90.000 menores pendientes de los juegos de seducción, los problemas de cinco parejas separadas y obligadas a convivir con tentadores que seducen al otro sexo apelando a los instintos más básicos, a esos que van directos al cerebro reptiliano, el que se encarga de controlar los comportamientos instintivos y que se centra en las actividades más básicas de la supervivencia incluidas la agresividad, la dominación, la territorialidad y los rituales.

Fani y Christofer, en la hoguera de confrontación. (Mediaset)
Fani y Christofer, en la hoguera de confrontación. (Mediaset)

Sostienen los especialistas en medición de audiencias que esa cifra resulta insignificante respecto al total de espectadores del programa. Claro, de 3,1 millones 88.000 no supone nada, pero no dejan de ser muchos menores uno detrás de otro viendo un 'reality' no apto para ellos y suponemos que con el consentimiento de un adulto.

Indudablemente, la franja de consumo de este target específico (4-12 años) se concentra en otro horario. Por ejemplo, el jueves 6 de febrero a las ocho de la mañana había 122.000 niños viendo 'Bob Esponja' en Clan TV y al mediodía 125.000 niños estaban disfrutando de las aventuras de 'Henry Danger' en el mismo canal.

Fani, expareja de Christofer, en la cama con Rubén. (Mediaset)
Fani, expareja de Christofer, en la cama con Rubén. (Mediaset)

Marina: "No se trata de implantar censuras"

Expuestos los datos, José Antonio Marina, pedagogo, filósofo y ensayista que ha dedicado a la educación gran parte de su labor profesional, se muestra mucho más tajante que Urra. "Estos datos demuestran que la paternidad y la maternidad no llevan implícitas la destreza necesaria para educar bien".

Efectivamente, no todo el mundo está preparado, los niños no vienen con un libro de instrucciones debajo del brazo. Es más, la paternidad y la maternidad son los únicos títulos que recibimos antes de empezar el curso. "Por eso, yo hace 12 años fundé la Universidad para Padres, porque me di cuenta del desconcierto que había en torno a la educación. Te confieso que no puedo analizar mucho ese programa porque no sabía de su existencia hasta ayer (por el jueves)", se disculpa.

Andrea y Óscar, su tentador favorito, en 'La isla de las tentaciones'. (Mediaset)
Andrea y Óscar, su tentador favorito, en 'La isla de las tentaciones'. (Mediaset)

El autor de 'Despertad al diplodocus' recalca que el grave problema que tiene hoy por hoy la sociedad es "la falta de control de la información que llega a nuestros niños y adolescentes". No se trata de implantar censuras, ni pin parental ni esas cosas. "Es más, deberíamos establecer un pin a los padres para que sepan qué hacer con sus hijos y no dejar que sus fuentes de información sean de dudosas procedencia. Hay un estudio que demuestra que hoy en día la fuente de información de los chicos y las chicas respecto al sexo es la pornografía".

Los menores "aprenden de lo que ven y no de lo que se les dice" (Carola Salgado)

Este asunto destila falta de responsabilidad social. No en vano, José Antonio Marina no se cansa de decir, como un mantra, que "educa la tribu, pero para educar bien hace falta una buena tribu".

Juego sensual de Andrea y Óscar en la piscina. (Mediaset)
Juego sensual de Andrea y Óscar en la piscina. (Mediaset)

"En pleno proceso de creación de una ley de educación, lo llevamos todo a la gresca educativa. Enarbolamos la bandera y desenterramos el hacha de guerra por cuestiones que no son las fundamentales. Para superar los problemas educativos hace falta que padres, sociedad y sistema vayan a la par. Desgraciadamente en este país, desde el siglo XIX, la educación está ideologizada. La ideología es a la educación lo que la mixomatosis a los conejos", afirma tajante.

Marina insiste, puede que casi 90.000 niños entre los millones que hay en este país no sea un gran dato, "pero no deja de ser un síntoma y una actitud que reflejan hacia donde va la sociedad".

Susana, Fiama, Andrea y Adelina en 'La isla de las tentaciones'. (Mediaset)
Susana, Fiama, Andrea y Adelina en 'La isla de las tentaciones'. (Mediaset)

​Salgado: "Hay padres que no educan en casa"

Una sociedad de usar y tirar, que vive pendiente de la plaza pública, de la burbuja de las redes sociales, que consume 'likes' hasta atragantarse incapaz de discernir entre el universo real y el cibernético. "Los padres no tienen ganas de educar, renuncian por muchos motivos, porque llegan tarde, cansados del trabajo, hartos de todo y no tienen ganas de discutir con los hijos, de manera que por no litigar los menores hacen lo que les da la gana", apunta Carola Salgado, psicóloga especializada en niños y adolescentes en el Gabinete Salmai de Torrelodones.

"Sé que suena muy mal, pero hay muchos padres que en su casa no educan, y que pretenden que a sus hijos los eduquen los de enfrente. Muchas veces traen a los niños a consulta y cuando necesitas hablar con los padres, se niegan porque consideran que el problema no es suyo, sino del niño o de la niña”, confiesa.

No se trata de implantar censuras, ni pin parental ni esas cosas, sino de controlar la información que llega a los niños y a las niñas

Para Salgado la cuestión principal es que los menores "aprenden de lo que ven no de lo que se les dice". Si con esa edad están viendo ese tipo de programas que un adulto "puede ser capaz de discernir donde queda la realidad y donde el entretenimiento, en el caso de los menores esto no pasa".

Carola clasifica según la edad cómo influye un 'reality’ como 'La isla de las tentaciones' en un menor. "Cuando son pequeños los niños tienen la necesidad de formar parte del entorno, de integrarse en la tribu, absorben como correcto lo que ven a sus padres, los más pequeños no van más allá. Muchas cosas no las entienden, pero llegan a imitar el lenguaje, a repetir frases y normalizar el uso de palabrotas. No es más que una manera de sentirse aceptado imitando las conductas que creen que son aceptadas".

Imagen promocional de 'La isla de las tentaciones'. (Mediaset)
Imagen promocional de 'La isla de las tentaciones'. (Mediaset)

La siguiente franja en los medidores de audiencias va de los 13 a los 24, de manera que fusionan a los adolescentes con los jóvenes y aunque existen modos de extrapolar los datos, no son tan específicos. Asegura Carola que este tipo de programas envía a los adolescentes una información desenfocada. "En esta edad entra en juego el tema de los valores, de la falta de valores diría yo. En el caso hipotético de que vieran el programa con un adulto y este les fuera diciendo que eso que ven está muy mal, los adolescentes reciben otro mensaje. 'Si a ti te mola y tú quedas a verlo, esto mola'. De manera que comienzan a copiar los roles y los comportamientos que ven. Aquí entran cuestiones como el culto al cuerpo, la necesidad de tener una imagen perfecta, la falta de respeto a la pareja etcétera. Algo que es absolutamente irreal, puesto que todo está manipulado en el montaje, fíjate que jamás salen despeinados, con mala cara o desaliñados".

¿Y qué me dice de las consecuencias de la falta de sueño? "El sueño es una parte muy importante en el desarrollo cognitivo. Un menor que no duerme llega al colegio cansado, no es un menor receptivo y al final se transforma en menor problemático". Coincide la psicóloga con Marina al recalcar que educa la tribu, pero reitera que "los único que pueden intervenir en casa son los progenitores" y en ellos recae la responsabilidad de evitar estas cosas. "Educar no es fácil", concluye.

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