concurso de 'prime time'

Ni 'Pasapalabra ni '¡Boom!', por qué antes todos soñábamos con ir a 'El precio justo'

Televisión Española estrenó la versión española de 'The Price is Right' hace ya 31 años, sin embargo, a día de hoy todavía muchos recuerdan aquel mítico "¡A jugaaar!" de Joaquín Prat

Foto: Imágenes de 'El precio justo'. (RTVE)
Imágenes de 'El precio justo'. (RTVE)

'Pasapalabra', en Telecinco, y '¡Boom!', en Antena 3, se han convertido en los últimos años en los concursos más vistos de la televisión. Entre ambos, suman a diario una media de 4,5 millones de espectadores, a pesar de que ninguno de ellos se emite estrictamente en la franja de 'prime time'. Su mecánica, sus participantes y, sobre todo, sus botes millonarios se han convertido en las razones principales por las que estos formatos continúan atrapando a los espectadores.

Pero no siempre ha sido así. Los concursos más exitosos de la televisión, aquellos que hacían millonarios a los más afortunados, se emitían antiguamente en la franja de noche, aquella en la que diariamente se concentraba el mayor número de espectadores. Entre 1988 y 1993, los españoles soñaban con participar en 'El precio justo', la adaptación del formato internacional 'The Price is Right'. Conducido por el inimitable Joaquín Prat, el programa de Televisión Española rápidamente se hizo un hueco entre la audiencia, convirtiéndose, además, en el programa con los mayores premios de la televisión en España.

A finales del pasado mes de febrero, se cumplieron 31 años del estreno de 'El precio justo', con Joaquín Prat como presentador

'El precio justo' cuenta con una "mecánica de éxito" que ha sido testada en todo el mundo. Tal y como nos señalan desde Fremantle, propietaria del formato, "los llamados 'guessing games' han vuelto a la televisión con mucha fuerza. 'El precio justo' fue un precursor de ese género, un programa en el que se involucra al espectador, permitiéndole jugar desde casa. Adivinar el precio de un objeto es algo que da mucho juego".

El presentador Joaquín Prat. (RTVE)
El presentador Joaquín Prat. (RTVE)

Los premios del escaparate final

De entre todos los concursantes, tan solo seis optaban cada semana al gran escaparate final de 'El precio justo'. Se trataba, sin duda, de la gran joya del programa, algo así como el rosco de 'Pasapalabra' o la bomba dorada de '¡Boom!'. El escaparate final era una sucesión de regalos de elevada cuantía que incluía coches, motos, yates, viajes o incluso apartamentos, entre otros muchos premios. El reto que se les planteaba a los dos finalistas era sencillo: adivinar, sin pasarse, el precio justo del escaparate. Si se pasaban, lo perdían todo, pero si se quedaban por debajo de su valor, ganaba aquel concursante que más se acercara a su precio justo.

Finalistas de 'El precio justo'. (RTVE)
Finalistas de 'El precio justo'. (RTVE)

Si la diferencia era mayor de 300.000 pesetas (1.800 euros), el concursante podía elegir uno de los premios del escaparate, pero si la diferencia era menor, se llevaba absolutamente todos los premios del escaparate. Y eso es lo que logró Manuel Martínez Conto, camarero de Lugo, en julio de 1989. El concursante gallego valoró el escaparate final en 36.550.000 pesetas, quedándose a tan solo 57.895 pesetas del precio justo.

'El precio justo' es uno de los formatos que más ponemos sobre la mesa para adaptarlo en nuestro país

Ganó, por tanto, el escaparate completo y batió, además, el récord del programa al llevarse el escaparate más caro de la historia, valorado en 36.607.895 pesetas (unos 220.000 euros). A esa cantidad se sumaron también los 4.294.000 pesetas que había ganado durante su participación en el programa. Al final, se llevó a casa un premio total de 40.901.895 pesetas.

Joaquín Prat muestra la diferencia entre el valor propuesto y el real. (RTVE)
Joaquín Prat muestra la diferencia entre el valor propuesto y el real. (RTVE)

​Un superpremio

Aunque hoy día esa cantidad pueda parecer incluso irrisoria teniendo en cuenta los megabotes de '¡Boom!' o 'Pasapalabra', el premio que logró Manuel Martínez Conto fue todo un pelotazo para la época. En 1989, según el Real decreto 0023/1989 (de 13/01/1989), el salario mínimo interprofesional se situaba en las 46.680 pesetas (281 euros), lo que nos da una idea del valor de las cosas.

Resulta cuanto menos curioso comprobar que el concursante de 'El precio justo' ganó aquel día el equivalente a 876 mensualidades (40,9 millones de pesetas). Hoy día, con el salario actual de 900 euros, el premio equivalente se situaría en torno a los 790.000 euros. ¿Se imaginan un programa entregando un premio semejante en tan solo una noche?

Manuel Martínez Conto, el gran ganador de 'El precio justo'. (TVE)
Manuel Martínez Conto, el gran ganador de 'El precio justo'. (TVE)

Formato vivo

"Las grandes cantidades de dinero y los premios que repartía 'El precio justo' eran los grandes alicientes que tenía el formato de antaño", reconocen desde la productora. A pesar de que, hoy día, la ley limita mucho la aparición de marcas publicitarias en los programas de televisión, para Fremantle el programa podría regresar en cualquier momento. "No hay demasiados inconvenientes en este sentido, sería cuestión de llegar a acuerdos con el departamento comercial de la cadena interesada".

Aunque actualmente no hay ningún acuerdo cerrado para su vuelta, desde la productora nos confirman que en los últimos años sí "ha habido interés para la adquisición de este formato por parte de varias cadenas. Luego, por unas cosas u otras, se avanza o no, pero es uno de los formatos estrella de Fremantle y de los que más ponemos sobre la mesa".

Actualmente, "acumula más de 47 temporadas en Estados Unidos, en Portugal (RTP) sigue siendo líder en su franja y ha vuelto a producirse ahora en Argentina. Es un concurso con una mecánica tan testada y con tanto éxito en todo el mundo que siempre suscita interés".

El escaparate de récord

El escaparate final que 'El precio justo' puso en juego hace ahora casi 30 años dejó a todos boquiabiertos. Como de costumbre, el programa incluyó todo tipo de premios, aunque en aquella ocasión destacaron los de valor elevado. Ni más ni menos que cinco coches de la marca Opel incluyó aquel escaparate, aunque si hubo un premio que destacó por encima del resto, ese fue el viaje espacial con el que sorprendió a los espectadores.

Se trataba de un auténtico viaje espacial cuyo lanzamiento estaba previsto para el 12 de octubre de 1992, en la nave Phoenix, "un exclusivo viaje que solo podrán disfrutar 20 personas de todo el mundo y que colocará en órbita, alrededor de la Tierra, durante 12 horas a uno de nuestros finalistas". Finalmente, ese lanzamiento no tuvo lugar, por lo que se desconoce si la productora llegó a compensar al concursante de alguna manera. Videomedia, responsable del formato en aquella etapa, no existe hoy día.

Viaje espacial, telescopio, reloj astrolabium y juego de maletas. (RTVE)
Viaje espacial, telescopio, reloj astrolabium y juego de maletas. (RTVE)

El escaparate también incluyó un fabuloso telescopio montado sobre su correspondiente trípode que disponía "de sistema ecuatorial con motor de seguimiento y un potente sistema de lentes que le proporcionaban hasta 111 aumentos"; un reloj astrolabium para "seguir minuciosamente los movimientos de nuestro satélite", y "un excepcional juego de dos maletas y bolsa de viaje realizado en piel de cocodrilo".

Maletín con dinero, joya de plata de ley y tres coches Opel Corsa. (RTVE)
Maletín con dinero, joya de plata de ley y tres coches Opel Corsa. (RTVE)

No faltaron el famoso maletín repleto de "cientos de miles de pesetas"; una excepcional joya, con forma de barco, de plata de ley", y tres vehículos Opel Corsa Don Algodón, "el más moderno y exclusivo de la gama". Los coches, con motor de 1200cc, 55CV y caja de cambios de cinco velocidades, contaban con "equipamiento de lujo que incluía volante deportivo de tres radios, cuentarrevoluciones, un completo sistema de ventilación y exclusiva tapicería".

Embarcación, equipo de alta fidelidad y dos coches Opel Kadett GT. (RTVE)
Embarcación, equipo de alta fidelidad y dos coches Opel Kadett GT. (RTVE)

Escaparate completísimo el de aquella noche. El ganador se llevó también una moderna embarcación, "una practiquísima intraborda, dotada de dos motores de 205CV, de 8,60m de eslora y 2,59m de manga". Disponía de camarote principal, zona de estar convertible en litera, cocina y cuarto de baño. No faltó un originalísimo equipo de alta fidelidad (HF) que ocultaba un baúl realizado en madera de raíz de olmo barnizado. Y para rematar, otros dos coches, en este caso Opel Kadett GT: uno de tres puertas, 1600cc y 82CV de potencia, y otro de cinco puertas, 1800cc, inyección electrónica y 112CV de potencia.

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