Edurne: "Creo que tendríamos que haber estado más arriba"
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entrevista con la representante de eurovisión

Edurne: "Creo que tendríamos que haber estado más arriba"

La cantante ha llegado al aeropuerto a primera hora de la mañana para coger un avión y aterrizar en Madrid a mediodía. "Necesito un descanso", ha declarado

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Edurne y Giuseppe di Bella durante el recuento de votaciones (Gtres)

Imposible encontrar en Edurne ningún gesto de desánimo en la resaca obligatoria del Festival de Eurovisión. Como ya adelantó en la entrevista concedida en Vanitatis, su Amanecer, ganara o no ganara, no nublaría toda la carrera profesional que tiene por delante. Y el ‘amanece’ de hoy, el día después de los tres minutos que quizá sean los más importantes de su trayectoria profesional ha sido, hasta ahora, con un guión preestablecido: llegada al aeropuerto a primera hora de la mañana para coger un avión y aterrizar en Madrid a mediodía. "Necesito unos días de descanso después de un trabajo tan intenso en el Festival", ha declarado. En esos momentos, disfrutará con su familia, "como si hubiera ganado", cuenta, divertida.

"Hay vida más allá de Eurovisión", sigue diciendo desde ayer, sin cansarse de repetírselo a todo aquel que se acercaba a darle ánimos después de asimilar un resultado inesperado. "Sí que es verdad que, aunque siempre me he visto ganadora, contemplaba que de no serlo, podría estar al menos entre los diez primeros", ha reconocido. Pero, "yo ya dije que la puntuación no dependía de mí, que lo iba a dar todo y así ha sido, y por ello me siento muy contenta".

Edurne no para de recibir muestras de cariño de todos sus allegados, personajes conocidos y compañeros de profesión. Y en contra de lo que se pudiera pensar, es ella la que envía gestos de ánimo a todo el mundo: "no os preocupéis. Yo estoy bien y muy contenta por todo lo vivido". Hasta en los peores momentos, la artista eurovisiva ha sabido mantener la calma y serenidad que le ha mantenido toda la última semana en Viena al pié del cañón. "Hemos dado el 200 por 100, y con eso me quedo".

De su actuación de ayer destaca los momentos que ella vivió con más emoción. Supo recoger el consejo de sus seres queridos y disfrutar la actuación sin nervios, sólo pensando, en los 10 segundos antes de entrar al escenario del Stadthalle de Viena, en todas aquellas personas que le habían mandado los mejores deseos. "Mi familia, mis amigos y mi chico", dijo, sonriendo. Un David De Gea que tuvo que seguir la retransmisión desde Manchester por temas profesionales, pero que le mandó todo el calor necesario a través de las redes sociales, "Por encima de votaciones, tu eres mi número uno", escribía en su cuenta personal de Twitter al término de las votaciones.

Por encima de votaciones, para mi eres la NÚMERO 1 @Edurnity

No cree en “malos augurios”

Y es que el número, o la posición en la que ha quedado, es un dato al que menos ha querido dar importancia la representante española a la hora de analizar el recuento de ayer. "Me quedo con haberme dado a conocer en Europa y haber demostrado lo que es capaz de hacer Edurne sobre un escenario" ha declarado, orgullosa, haciendo caso omiso a la maldición que acecha sobre el apagón artístico de aquellos cantantes que no han sido favorecidos por el Festival. "No creo en ese augurio, para mí no es determinante en tu carrera, aunque sí que España podría haber quedado mejor".

Por delante, una agenda repleta de compromisos profesionales que refuerzan su visión: presentación de su nuevo disco el 16 de junio con una versión sinfónica de Amanecer y tres temas en inglés como aperitivo a una gira que comienza inmediatamente después. La cantante no olvidará nunca, según ha contado, los gritos del público durante su actuación, los aplausos y el calor recibido. "Cuando escuché Amanecer por primera vez, me enamoró. Y creo que también enamoró ayer a Europa, aunque no lo hayan demostrado votándome".

Solo se le queda una espinita visible a la representante española, "que no se haya valorado todo el esfuerzo que hay detrás de esos tres minutos, solo por ello creo que teníamos que haber estado más arriba". Y por haber ofrecido una actuación muy diferente, según su punto de vista, en el conjunto del certamen musical. No obstante, Edurne es buena concursante y cree que Suecia es digno vencedor. "Tiene un buen tema musical y es merecido", ha opinado.

Los 15 puntos recibidos ayer dan para muchos análisis. Recibir votos de conmiseración de países poco usuales para España, como Moldavia o Montenegro (con uno y dos puntos respectivamente) responden a una rotura, quizá, de la dinámica de favoritismo con países afines. Afirmación que también responde a Portugal: "Me esperaba una puntuación más alta de ellos, y también de Italia", ha confesado Edurne. Aunque no se haya seguido la misma dinámica para la mayoría de países que han entrado en el top ten.

Elucubraciones aparte, la cantante madrileña ha afirmado que desconoce la fórmula secreta para ganar el certamen. "Nosotros llevábamos una puesta en escena distinta en contraposición de las algo más estáticas que presentaban la mayoría de países". Por lo tanto, no se explica que no pudiera destacar entre los 27. Tampoco cree que sea problema del idioma: "Es algo que en el festival se ha perdido, y me da pena que ahora todo el mundo habla en inglés y parece que si no se hace así, no se gana. Me gustaría pensar que no ha sido por eso; creo que habría que recuperar esa esencia en Eurovisión", ha reivindicado. Si volviera a participar, -situación que por la resaca de emociones y cansancio no se imagina a día de hoy- no se ha planteado si volvería a cantar en español, "todo depende del tema, pero creo que debemos defender lo nuestro", ha dicho Edurne.

Buen sabor de boca el que se le ha quedado a España y a la propia cantante. A pesar de la mala posición, la creencia general, al menos en Viena, es que ha hecho una actuación digna a nivel artístico. Vibraciones parecidas también las que se perciben a través de las redes sociales. Convendría que en adelante se analizara también si nuestro país debe competir en Eurovisión reivindicando su esencia o adaptándose a los cánones artísticos que parecieron imponerse en la edición número 60 del festival de música más longevo del mundo: luces, animaciones, fuegos, artificios y el inglés como herramienta vehicular para hacer de una canción mucho más que una actuación a disfrutar en un estadio lleno de más de 10.000 personas, y retransmitido para 196 millones de personas.

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