'Pepa y Pepe', la 'sitcom' obrera y española, veinte años después de su estreno en TVE
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'Pepa y Pepe', la 'sitcom' obrera y española, veinte años después de su estreno en TVE

Nacieron un mes de enero de hace 20 años y supusieron el antídoto gamberro y realista a la edulcorada 'Médico de Familia'

Eran de familia obrera y conectaron con más de seis millones de espectadores. Nacieron un mes de enero de hace 20 años y supusieron el antídoto gamberro y realista a la edulcorada Médico de Familia. El 11 de enero de 1995 se estrenaba en Televisión Española un proyecto muy especial para Verónica Forqué, la serie Pepa y Pepe, protagonizada por ella y con guión y dirección de su marido, Manuel Iborra. Con un humor ácido y una trama lejanamente inspirada en la telecomedia norteamericana Rosseanne, Pepa y Pepe mostraba la vida cotidiana de una familia obrera española sin risas enlatadas, sin los topicazos y los lugares comunes de otras sitcoms de su mismo planteamiento.

placeholder Verónica Forqué (Gtres)

Verónica Forqué era Pepa, la “maruja y un poco ordinaria”, como ella misma la definió, que ve telebasura sin parar y siempre cuida de su familia. Tito Valverde era Pepe, el típico buenazo que trabaja pintando muñecas y no tiene ninguna autoridad en su casa. La serie fue también una gran oportunidad para las primerizas María Adánez y Silvia Abascal. La primera encarnaba a María, una chica superficial y con pocas luces que quiere ser actriz. La segunda era la Lisa Simpson de su familia, pero a la española y con más mala leche: incomprendida, inteligente y con un humor negro y autoprotector que seguramente siga suponiendo una de las obras maestras de Abascal como intérprete. La química entre Forqué, Adánez y Abascal fue tan grande que Iborra las volvió a reclutar para interpretar a madre e hijas en la película El tiempo de la felicidad.

Producida por la productora Bombón Helado, cada capítulo de los 34 que se acabaron emitiendo costaba 20 millones de las antiguas pesetas. Sin embargo, a una TVE que ya arrastraba deudas por aquel entonces, le salió rentable: el primer capítulo tuvo una audiencia de 5.444.000 espectadores y una cuota de pantalla del 31,1%, unas cifras imposibles de conseguir dos décadas más tarde. Ni siquiera Cuéntame cómo pasó puede llegar a reunir a tanto espectador en una televisión mucho más fragmentada.

La serie llegó a su fin en diciembre de 1995, cuando Verónica Forqué y su marido, padres del invento, se negaron a seguir alimentando un éxito que podría haberse perpetuado un par de temporadas más. Las crisis de las dos hijas y del niño pequeño, y la aparición de actores como Isabel Ordaz (en la que es sin duda la semilla de su famosa ‘Hierbas’) hacían posible alargar unas tramas divertidas, regadas de un humor ácido, en el fondo pesimista y mucho más atrevido que el resto de blandas telecomedias familiares que empezaban a inundar la televisión. Ni Los Serrano ni La Familia Mata llegaron nunca tan lejos a la hora de reflejar con ironía lo desastroso, y a la vez tierno, que puede llegar a ser el núcleo familiar de un obrero español, con sus alegrías y sus miserias.

La gran ironía es que, veinte años después de su estreno, la serie aún no se ha editado en vídeo o DVD y tampoco forma parte de ese archivo de la web de TVE que cada vez empieza a ser más amplio. Muchos son los que la recuerdan en varias páginas como un producto televisivo de culto, aunque parece poco probable que la pública la rescate o se acuerde de su vigésimo aniversario. La ironía de su guión hace que muchos se pregunten cómo sería esa desorganizada y a la vez entrañable familia en estos tiempos de Internet, redes sociales y sobreinformación. Pese a los años transcurridos, como bien dicen los que participaron en ella, un capítulo de Pepa y Pepe contiene “más inteligencia y mala baba” que muchas de las series actuales, algo que debería servir, dicen también sus creadores, para que Televisión española la rescate de un injusto olvido.

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