El mejor portal público de datos del covid-19 se hace con un PC y un grupo de WhatsApp
  1. Tecnología
  2. Ciencia
ASÍ FUNCIONA LA WEB DE CASTILLA Y LEÓN

El mejor portal público de datos del covid-19 se hace con un PC y un grupo de WhatsApp

Castilla y León está brillando en la pandemia como la región que más y mejor información sanitaria ofrece al público. Este milagro solo es posible gracias al voluntarismo de dos personas

Foto: El mejor portal público de datos del covid-19 se hace con un PC y un grupo de WhatsApp
El mejor portal público de datos del covid-19 se hace con un PC y un grupo de WhatsApp

El 12 de marzo, dos días antes de que el Gobierno declarara el estado de alarma, Antonio Ibáñez iba a impartir uno de sus cursos de datos abiertos en El Espinar (Segovia), pero el evento fue cancelado ante la amenaza del coronavirus. Hasta aquel día, este ingeniero de telecomunicaciones y empleado público dedicaba la mayor parte de su tiempo a dar soporte a las páginas web de la Junta de Castilla y León.

En aquel momento, Italia ya estaba publicando sus datos de covid-19 e Ibáñez vio la oportunidad. Llamó a Joaquín Meseguer, su superior y director general de Transparencia en la comunidad, y se pusieron a perfilar el que hoy es ampliamente considerado —y premiado— como el mejor portal público de datos sobre la pandemia. Tardaron cuatro días en lanzarlo.

Aquella primera versión del 16 de marzo solo tenía una tabla con la incidencia acumulada en Castilla y León, que observaron apenas un puñado de personas. En su estreno, la página de datos abiertos registró 49 sesiones. Dos meses después, el 15 de mayo, Ibáñez registró más de 276.000 sesiones en la página, un récord histórico. Fue el día en que la comunidad publicó el famoso mapa de desescalada con algunas zonas básicas de salud en fase 0 y otras en fase 1. A día de hoy, decenas de miles de castellanoleoneses siguen entrando a diario en el portal para comprobar datos que para el resto de españoles son inaccesibles en sus comunidades, como la positividad de los test PCR o el número exacto de rastreadores contratados.

El portal de datos de Castilla y León.
El portal de datos de Castilla y León.

Castilla y León ha dado un ejemplo de transparencia y buen hacer con la gestión de datos sanitarios al resto de las comunidades e incluso al Gobierno, pero como suele ocurrir en nuestro país, esto no ha sido fruto de un plan perfectamente coordinado, sino más bien de la cabezonería de Ibáñez y Meseguer, que llevan más de siete meses trabajando a diario para mantener su 'obra' en perfecto estado de revista.

Frente a quienes se excusan en un abismo técnico en la Administración española para gestionar adecuadamente el torrente de datos que está produciendo la pandemia, la sencillez (y la precariedad) con la que operan Meseguer, Ibáñez y los otros tres técnicos externos que les ayudan a llevar la página es pasmosa.

Cada día, el director general recibe varios correos desde la Consejería de Sanidad castellanoleonesa con ficheros de Excel conteniendo los últimos datos. "Me acaba de entrar el de la columna de rojos", dice de repente tras escuchar un aviso en su 'smartphone'. La columna de rojos es la que define aquellas zonas básicas de salud que superan el umbral de incidencia. Como su propio nombre indica, las celdas están señaladas en rojo y así la máquina puede interpretar rápidamente cómo pintarlas en el mapa. Meseguer tiene la sana costumbre de revisar él mismo la hoja de cálculo para corregir defectos antes de rebotarla. "Una línea en blanco puede echarlo todo a perder", comenta a este periódico desde su despacho a las afueras de Valladolid.

Una vez hecho el primer 'screening', reenvía el archivo a Ibáñez y al grupo de WhatsApp 'Visualización Coronavirus', donde se comunican los cinco, y en solo unos minutos la página está actualizada con los últimos datos diarios para satisfacer la curiosidad o expectación de los ciudadanos, que saben que de estos números depende su futuro a corto plazo: confinamientos perimetrales, restricciones parciales, horas de cierre o toques de queda.

"A veces veía las analíticas y 10 minutos antes de publicar los datos había como 3.000 personas metidas ya en la web", dice Ibáñez. "Me sentía como si estuviera en un polideportivo con toda esa gente mirando cómo le daba a publicar".

Todas las comunidades publican ahora más datos que en la primera ola, pero aún tienen mucho margen de mejora. Ninguna publica todavía los ocho indicadores del nuevo plan de respuesta coordinada que se está ultimando. Para conocer la trazabilidad de los casos, por ejemplo, hay que acudir a los informes semanales del Instituto de Salud Carlos III. Hay otros dos indicadores que no aparecen en la tabla: la incidencia a siete y 14 días en personas mayores de 65 años, información que sí publican Andalucía y Asturias.

No es una cuestión solo de cantidad, también de calidad. La mayoría de comunidades tiene toda esta información desperdigada. En algunos casos, se puede acceder a ella en las páginas de Sanidad o Transparencia. En otros, los comunicados diarios incluyen datos que luego no son accesibles en sus portales. En Castilla y León, todo está centralizado en la página creada por Ibáñez. Ahí redirige el enlace 'Situación epidemiológica en Castilla y León' del portal de salud de la Junta. Si alguien quiere saber cómo evoluciona la pandemia en la región, acabará en esta página y encontrará desde la incidencia por zonas básicas de salud (no por municipios, aunque publicarán en los próximos días los datos de los más grandes) a los positivos en los colegios distribuidos por provincias, pasando por las cifras de pacientes desplazados. Todo ello, en formato reutilizable.

Ellos nunca descansan

En julio, el Ministerio de Sanidad informó de que, "debido a la situación epidemiológica", dejaría de ofrecer datos de la pandemia durante el fin de semana. Ahora que el número de contagios ha vuelto a niveles preocupantes —la incidencia acumulada que se registró ayer en España (332,69 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días) nunca había estado tan alta, aunque hay que tener en cuanta la infranotificación de casos al principio de la pandemia—, sigue habiendo un vacío de datos de viernes por la tarde a lunes por la tarde.

Eso no sucede en Castilla y León, gracias a que Meseguer e Ibáñez persisten en no descansar jamás. Aunque podrían delegar, y a veces lo hacen, en los otros tres técnicos contratados, lo habitual es ver cómo cualquier sábado el director general se levanta de la mesa donde está con su familia o amigos para revisar unos datos en el iPad. Lo mismo pasa con el 'teleco', que tiene que dejar por un instante a su hijo pequeño para subir el Excel de turno. "Son 18 conjuntos de datos entre diario y 15 los fines de semana", explica Ibáñez. "En realidad, si no hay ningún problema con los datos, ahora mismo tardo unos 10 minutos en procesarlo todo, lo tengo muy interiorizado".

De nuevo, podría tirar de los externos, pero eso añadiría más burocracia al proceso: una nueva partida de gasto, una justificación para ella... Por desgracia, sacrificar un poco de la vida privada de un empleado público siempre resulta más eficiente.

Sin embargo, el apartado técnico o de visualización es solo una pequeña parte de la historia de un portal de datos sobre el coronavirus y sus efectos.

Ibáñez, en su puesto de trabajo. (A. V.)
Ibáñez, en su puesto de trabajo. (A. V.)

Casi toda la batalla se da en los despachos, y esa tarea corresponde a Meseguer, que cada día trata de convencer a una Administración u otra de la conveniencia de publicar determinados datos. Esa conveniencia, claro, suele ser nula, como demuestra el tira y afloja con la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades que ostenta los datos sobre las residencias. ¿A qué político hoy en día le saldría bien la jugada de concretar los cientos de ancianos que han fallecido en las residencias de su región? Es munición para la oposición, presión para otras administraciones de su mismo signo político o gasolina con la que prender muchos pleitos judiciales.

"La transparencia no es un valor", dice Meseguer, "es una amenaza, un incordio".

Antes de meterse en este berenjenal, Meseguer fue subdirector general de Transparencia en el Ayuntamiento de Madrid, donde trabajaba incrustado en el gabinete de Manuela Carmena junto a Pablo Soto o Victoria Anderica, puestos bastante técnicos pero con un historial de activismo. Hoy, sus compañeros de viaje son de otro color político, azul y naranja, pero él sigue a lo suyo como funcionario independiente. Originalmente un experto en derecho constitucional, Meseguer reconoce que no suele mirar los portales de datos de otras comunidades porque mantener el suyo ya le lleva todo el tiempo. "No tengo especial curiosidad ni morbo por lo que hacen los demás", explica.

"Somos unos entusiastas, si no fuera por eso..."

Los datos que vemos en esta página son solo una parte de todos los que maneja este equipo. Por ejemplo, disponen de información tan interesante como los porcentajes de positivos por anticuerpos IgM o IgG que se han registrado cada día en Castilla y León. Pero ese tipo de datos nunca ve la luz del día, algunos porque son demasiado específicos para el gran público, otros porque no han obtenido el permiso de la autoridad pertinente para hacerlos públicos. Todo lo que publican, y es mucho, ha obtenido la luz verde.

Así, tras revisar y reenviar desde su teléfono la primera tanda de datos del día, Meseguer atiende a El Confidencial en su despacho.

PREGUNTA. Mucha gente se pregunta, ¿por qué Castilla y León da estos datos y Sanidad no? o ¿por qué mi comunidad no tiene este portal, es que no hablan entre ellas?

RESPUESTA. Es que las administraciones no hablamos mucho entre nosotras. En general. Hay una idea muy mal entendida en todos los trabajos: no gusta reconocer que algo no lo sabes hacer.

P. Pero ejemplos como el suyo demuestran que tener un portal potente con datos de covid-19 no es cuestión de medios sino de voluntad, ¿no?

R. Sí es un tema de medios. Si tuviéramos más, haríamos muchas cosas que se nos ocurren. El Portal de Transparencia lo tenemos un poquito abandonado porque no nos da tiempo. Esto, que en realidad debería ser el 1% de nuestro trabajo, acapara la mitad de tu tiempo. Del resto, vas haciendo lo que puedes. Somos unos entusiastas, si no fuera por eso...

Joaquín Meseguer. (A. V.)
Joaquín Meseguer. (A. V.)

P. Ese entusiasmo, en realidad, es un mal síntoma.

R. No le quepa ninguna duda. Esto normalmente sale del empuje de alguien. En nuestro caso, el vicepresidente [Francisco Igea] es un tío muy convencido de que la transparencia es muy importante, pero luego te topas con problemas. Tienes un tope que no te permite crecer, pero no puedes pararte.

P. ¿Cómo ha evolucionado el portal con datos de coronavirus? ¿Tenían algo dedicado a Sanidad antes?

R. No, nada. Sanidad tiene su propio portal de transparencia, con mucha información, pero con una estructura muy compleja y sin formatos reutilizables. La iniciativa [del portal] salió de nosotros, pero se engancharon muy rápido. Empezó el 16 de marzo, lunes. Inicialmente, solo eran los casos sospechosos de coronavirus, porque prácticamente no se hacían pruebas. Y a partir de ahí fue una locura. La consejería se involucró en cuanto vio que era una necesidad y empezó a suministrar la información. La relación ha sido estupenda, pero ha habido también mucha bronca, porque Comunicación va por un lado y nosotros por otro. La gente nos confunde y piensa que somos nosotros.

Por lo demás, hemos sufrido el cambio de criterios, que te impide mantener series históricas. Eso nos ha traído, más antes que ahora, locos. Y hemos decidido que no podemos estar pendientes de esos cambios y que debemos mantener nuestras series.

Tiene que haber alguien que haga ese trabajo, no necesariamente el Ministerio de Sanidad

P. La gente suele asociar el tema de los portales de datos y el acceso a la información como un asunto técnico, pero casi todo el trabajo es diplomacia interna, ¿verdad?

R. Sí. El 95% del trabajo es debate, discusión, compromiso, pactos... Convencer es agotador. Hay gente que lo entiende y gente que no, que te pega un portazo y te dice que no se te vuelva a ocurrir pasar por allí. La gente está muy acostumbrada internamente a decir que no. ¿Cómo que no? Vamos a intentarlo. Esto de ver en la transparencia una oportunidad, una estrategia, una forma de hacer y de contar las cosas por la que te reconozcan, muy poquitos lo entienden.

P. ¿Es partidario de que unidades diferentes a las sanitarias sean las que se encarguen de la gestión y publicación de los datos de la pandemia? ¿Mejoraría la comunicación y quitaría trabajo al Ministerio de Sanidad?

R. Tiene que haber alguien que haga ese trabajo, no necesariamente el ministerio. Lo que hace falta es que haya un diálogo constante y bueno entre quien suministra la información y quien la cuenta, porque todo tiene su marco. No somos epidemiólogos ni sanitarios. Pero eso es verdad que no sucede. La Dirección General de Gobernanza Pública, que es quien tiene competencias en transparencia, fue la que suspendió el derecho de acceso durante el estado de alarma. Como para pedirle una visualización. Lo entienden como dos mundos diferentes, cuando deberían ser distintos pasos de un mismo proceso.

El futuro es hacer oficinas del dato potentes. Es una idea que se barajó en Madrid al final del mandato de Manuela Carmena. A nivel nacional, ese proyecto va a ser una realidad. Esas son las unidades que pueden hacer ese trabajo. Necesitan tener dotación de personal y son necesarios perfiles diferentes. Tiene que cambiar la Administración. Hacen falta órganos que aúnen un poquito todo y que tengan estadísticos, analistas de datos, ingenieros, juristas... Eso no existe en nuestro país. La Administración del Estado es la más clásica y más viejuna de todas.

Coronavirus WhatsApp
El redactor recomienda