SE UTILIZARÍA PARA PROTEGER EN HOSPITALES

El plan B de Sanidad: un cóctel de pastillas contra el sida para frenar el coronavirus

La Agencia del Medicamento ha autorizado varios proyectos en paralelo para intentar frenar la expansión del coronavirus

Foto: Botes de Lopinavir–Ritonavir, uno de los fármacos que se están testando. (Reuters)
Botes de Lopinavir–Ritonavir, uno de los fármacos que se están testando. (Reuters)

El ministerio de Sanidad informó ayer, a través de María Jesús Lamas, directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que se han autorizado durante la última semana tres ensayos clínicos de fármacos para atacar al Covid-19, más otro que se lleva a cabo conjuntamente con la Organización Mundial de la Salud (OMS). "Ahora mismo no cerramos la puerta a ninguna de las líneas de investigación", dijo Llamas ante los medios.

De los tres estudios propios, ya que el cuarto lo lidera la OMS, dos son trabajos centrados en el Remdesivir, un antiviral concebido para tratar a pacientes con ébola que se ha demostrado eficaz con otras afecciones, como la fiebre de Lassa o el MERS. En este momento hay cientos de equipos por todo el mundo trabajando contrarreloj con este fármaco, que ha obtenido resultados in vitro y que para Bruce Aylward, subdirector de la OMS, "puede ser el único tratamiento eficaz contra el coronavirus".

Antirretrovirales para los infectados y antimaláricos para los que están en contacto con ellos

Más innovador resulta el tercer ensayo clínico, un plan B de Sanidad para blindar a las personas que tengan contacto con infectados por el virus. Se trata un estudio promovido por Oriol Mitjá, un infectólogo de brillante currículo en enfermedades tropicales y asesor de la OMS, que llamó la atención de todos durante el mes de febrero, cuando advirtió en varias ocasiones de que había que adoptar medidas contra el virus en España, en contra del consenso científico del momento. "Entonces era de los pocos investigadores, si no el único, que defendía que no se celebrara el MWC. Abogaba por la cancelación del evento a fin de evitar la llegada del virus a nuestro país. Había riesgo de importación, sabíamos que el virus era muy transmisible y no teníamos clara su agresividad", explica el investigador en 'El Periódico'.

En su trabajo en marcha (PDF), de tan solo 21 días, Mitjá y la Fundación Lucha contra el Sida y las Enfermedades Infecciosas, están probando dos compuestos, de forma independiente, que juntos supondrían la primera estrategia para frenar la transmisión durante el brote. Por una parte, están administrando a los voluntarios infectados de coronavirus un cóctel de Darunavir y Ritonavir, dos antirretrovirales que se utilizan para tratar a los pacientes con VIH. Aunque diversos estudios han descartado que esta medicación sirva para tratar a pacientes graves por coronavirus, los científicos catalanes los están probando en 195 pacientes leves de la Conca d’Òdena, en Anoia, uno de los primeros focos de la región, con un objetivo: reducir la carga viral en los pacientes en la medida de lo posible y, de este modo, limitar las posibilidades de infectar a otros. "En estos momentos, de cada 20 contactos con una persona infectada, salen 3 nuevos infectados. El objetivo es reducir esta cifra", dice Mitjá.

Mitjá recibió el titulo de 'Catalán del año' en 2017. (EFE)
Mitjá recibió el titulo de 'Catalán del año' en 2017. (EFE)

Por otra parte, los investigadores están administrando hidroxicloroquina, un popular medicamento contra la malaria, a las personas sanas, pero que tienen contacto directo con contagiados. Un tratamiento preventivo para dificultar la entrada del virus en la sangre que estaría destinado, principalmente, a los familiares de enfermos y al personal sanitario. La hidroxicloraquina es, además, una de las sustancias que Donald Trump ha urgido a aprobar a la Federal Drug Administration (FDA), de forma inmediata, para usarse contra el coronavirus. "Por favor, úsenla ya. La gente está muriendo, muévanse rápido y que Dios nos bendiga", publicó el líder norteamericano en un tuit que, a tenor de las respuestas, no parece haber imbuido mucha confianza en la ciudadanía.

Por tanto, Mitjá y su equipo creen que, descargando al afectado y blindando al sano, podrían conseguir romper varios tramos de la cadena de transmisión del virus y, de ese modo, replantear medidas como la distancia social o el confinamiento. Además, y este es el principal interés tanto en la AEMPS como en Sanidad, serviría para paliar los contagios en el medio hospitalario, uno de los mayores problemas que afronta España por la falta de material protector y desconocimiento de los protocolos. En estos momentos hay casi 3.500 profesionales diagnosticados, pero con seguridad la cifra de contagiados es mayor.

 

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