Se celebra semana en Nueva York

Cinco claves para entender todo lo que está en juego en la Cumbre del Clima de la ONU

La ONU quiere que los países asuman compromisos más ambiciosos para reconducir el Acuerdo de París hacia la meta de un incremento de temperaturas inferior a 1,5 grados

Foto: (Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

La cumbre sobre cambio climático organizada por la ONU, Climate Action Summit 2019, que se celebra hoy en Nueva York vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de que los países aumenten sus compromisos para evitar que el incremento de temperaturas previsto para este siglo llegue a ser catastrófico para el planeta. El planteamiento ya nos suena y hasta puede parecer repetitivo. La pregunta es si se trata de una cita realmente importante o más de lo mismo. Por eso, vamos a intentar explicar algunas de las claves del encuentro.

El Acuerdo de París se queda corto

El Acuerdo de París de 2015 marcó como gran objetivo mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales. Además, proponía una meta más difícil de alcanzar: que ese incremento no lleguase a 1,5 grados.

Sin embargo, ya hace tiempo que la ONU asumió que las medidas que se están tomando no son suficientes. Los expertos creen que el aumento de temperaturas podría situarse entre 2 y 5 grados centígrados para finales del siglo XXI y los datos globales de 2018 indican que las emisiones de CO2 siguen aumentando en lugar de reducirse.

Por eso, la idea es solicitar a los países nuevas propuestas, planes más contundentes que permitan recuperar el camino iniciado hace cuatro años. De hecho, estaba previsto que los firmantes presentaran una revisión de sus actuaciones cada cinco años y, por lo tanto, tocaba hacerlo en 2020, pero la ONU ha pedido que la adelanten. El secretario general, António Guterres, apuesta claramente por la parte más ambiciosa del acuerdo, tratar de limitar el calentamiento a 1,5 grados, a pesar de que el abandono de Estados Unidos, decidido por Trump en 2017, lo hace aún más complicado.

Manifestantes protestan contra la crisis climática. (Foto: EFE)
Manifestantes protestan contra la crisis climática. (Foto: EFE)

Es un encuentro político, no una negociación

Precisamente, el perfil de esta cumbre es totalmente político, no se trata de un debate de expertos ni de una negociación, como ha sido el caso de otras grandes citas. Por eso, sólo son bienvenidos los países comprometidos, los que han diseñado nuevas políticas para afrontar el reto, de manera que Estados Unidos no estará, pero tampoco Brasil, Arabia Saudí, Japón, Australia ni Corea del Sur tendrán discurso.

Entre los más de 60 mandatarios que asistirán –presidentes o primeros ministros–, sí que habrá una representación importante de Europa, con Angela Merkel, Emmanuel Macron, Boris Johnson y Pedro Sánchez. No obstante, la Unión Europea no va con una posición común de antemano como en otras ocasiones.

La gran incógnita está en el grado de implicación de algunos de los grandes contaminantes del mundo, como China, la India y Rusia. La ONU espera que se comprometan a poner en marcha medidas adicionales a las previstas hasta ahora, pero Putin ni siquiera ha ratificado el Acuerdo de París.

Imagen del acuerdo de París 2015. (Foto: Reuters)
Imagen del acuerdo de París 2015. (Foto: Reuters)

Los deberes que quiere poner la ONU

Al margen de que cada país pueda presentar sus propias iniciativas, Naciones Unidas espera que en esta cita todos asuman una serie de compromisos básicos. El primero sería, a corto plazo, dejar de fomentar los combustibles fósiles al menos por dos vías: eliminar cualquier tipo de subsidio o incentivo y comprometerse a no construir más centrales de carbón.

El segundo es conseguir la llamada “neutralidad de carbono” en 2050, es decir, que las emisiones netas de CO2 sean igual a cero. En este cálculo se tiene en cuenta que el carbono expulsado se compense con el carbono capturado, por ejemplo, por la masa forestal. Sin embargo, para poder alcanzar una meta tan ambiciosa, la ONU plantea un compromiso intermedio mucho más cercano, que en 2030 se hayan reducido las emisiones un 45% con respecto a las de 2010.

Protesta contra las centrales de carbón. (Foto: EFE)
Protesta contra las centrales de carbón. (Foto: EFE)

El papel de empresas y activistas

Más allá de la política, el encuentro de Nueva York está marcado por otros actores. Por supuesto, lo más mediático ha sido el activismo, las manifestaciones previas y el protagonismo de la activista sueca Greta Thunberg, que ha sido aprovechado por la propia ONU para sentarla junto a Guterres en la cumbre juvenil del clima que ha precedido el encuentro de hoy.

Pero también las empresas se dejan ver en Nueva York. Por convicción, modelo de negocio o imagen, las grandes corporaciones no se pueden permitir quedar fuera de la foto y menos si tienen algo que ver con energía, tecnología o cambio climático. Por parte de España, ha anunciado su presencia José Ignacio Sánchez Galán, presidente y consejero delegado de Iberdrola.

Antonio Guterres con Greta Thunberg. (Foto: Reuters)
Antonio Guterres con Greta Thunberg. (Foto: Reuters)

Qué pinta España

De cara a la preparación de esta cumbre, algunos países recibieron encargos concretos. Según explica el Ministerio para la Transición Ecológica, España, junto a Perú, ha estado trabajando para alcanzar un acuerdo en un área más social que se ha denominado 'justicia climática'. Los tres ejes que abarca son: transición justa y empleo verde, salud y calidad del aire, y género.

En los últimos meses, la ministra Teresa Ribero y su equipo han trabajado con diversos países y entidades internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para incluir estas variables entre los compromisos de la cumbre.

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