los estudiantes salen en defensa del medio ambiente

Nostalgia del 15-M en la marcha por el clima: "¡Si se cargan el planeta, a la huelga general!"

La concentración en Madrid en defensa del planeta ha tenido más de la primera Beatriz Talegón que de Greta Thunberg. Los promotores del movimiento aseguran que esto "solo es el comienzo"

Foto: Estudiantes en la Puerta del Sol siguiendo la estela del movimiento Fridays For Future (EFE)
Estudiantes en la Puerta del Sol siguiendo la estela del movimiento Fridays For Future (EFE)

Cientos de estudiantes han salido hoy a la calle en Madrid y otras ciudades de todo el mundo a manifestarse contra... ¿el cambio climático? ¿la inacción de los políticos? ¿el sistema capitalista? Sumerjámonos entre ellos y veamos qué demonios está pasando.

Desde que, en agosto de 2018, la adolescente sueca Greta Thunberg comenzara a ausentarse de clase los viernes para protestar delante del Parlamento, el movimiento Fridays For Future ha ido creciendo y contagiando a miles de estudiantes de todo el mundo. Hoy, 15 de marzo, era el día clave para coordinar manifestaciones en todo el mundo en defensa del planeta y contra el cambio climático.

Convocados a las 12 de la mañana en la Puerta del Sol. Al contrario de lo que se ha visto en otros países, con manifestantes muy jóvenes, en Madrid el perfil era más universitario que de educación secundaria. Un poco más cerca de aquella primera maqueta de Beatriz Talegón (cuando aún molaba) echándole la bronca a los socialistas viejos que de Greta Thunberg, para entendernos.

"En España lo que estamos haciendo es sumarnos a un movimiento global por el clima, pero es verdad que es un movimiento organizado desde abajo por estudiantes de institutos, colegios y universidades", dice Rubén, enrolado en un postgrado en la Complutense y que ejerce de portavoz del nuevamente llamado Movimiento 15-M. "Es muy tentativo hacer una comparación con mayo de 2011 porque no sabemos adónde nos puede llevar esto, hay mucha ilusión".

Rubén, estudiante en la Complu y portavoz de este nuevo 15-M (A.V)
Rubén, estudiante en la Complu y portavoz de este nuevo 15-M (A.V)

La influencia del otro 15-M es poderosa en la concentración de Sol. Hace ocho años, todos estos chicos y chicas que hoy se manifiestan eran pre-púberes, algunos ni eso. De alguna forma, esta Generación Z fantasea con aquellos días de 2011 de la misma forma que la generación 'millennial' lo hace con 'correr delante de los grises'. El deseo de formar parte de la resistencia frente al sistema, inyectar algo de épica contemporánea a las 'stories' de Instagram. Vivir la historia en primera persona. Yo estuve allí.

"Hay nuevas consignas, lemas y propuestas", detalla Rubén, "no estamos pidiendo más que que se cumplan los acuerdos internacionales en materia de cambio climático, Acuerdo de París, reducción de gases de efecto invernadero, que los gobiernos y los medios de comunicación digan la verdad y tomen las acciones en consecuencia".

Espontánea sí, transversal no tanto

Los promotores de la marcha, el colectivo Fridays For Future, insisten en la absoluta transversalidad de la misma. "No hemos contactado con ningún partido", añade este portavoz, "esta es una concentración apartidista pero no apolítica".

Es cierto que, aquí y allá, hay estudiantes reclinados sobre trozos de cartón componiendo sus propias consignas con rotulador. Junto a la fuente del centro de la plaza, un grupo de tres dan órdenes caligráficas a una compañera tratando de escribir "Make Love not CO2" en una cuartilla tamaño A4. La espontaneidad está presente, aunque también hay gente repartiendo decenas de pancartas iguales preparadas por el Sindicato de Estudiantes, grupo vinculado a Izquierda Revolucionaria y realmente son ellos quienes ponen la música a esta manifestación y, de paso, quiebran esa anhelada transversalidad.

Miembros del Sindicato de Estudiantes arengan a las masas (A.V)
Miembros del Sindicato de Estudiantes arengan a las masas (A.V)

Frente a la cabecera, una furgoneta Mercedes —con distintivo ambiental B, por si se lo estaban preguntando— cargada de altavoces avanza lentamente mientras un chico y una chica se turnan el micrófono para lanzar mensajes a la multitud.

"¡Si el planeta fuera un banco ya lo habrían rescatado!"

"¡Que suban los salarios, no la temperatura!"

Puede que una manifestación como esta requiriera otro tipo de consignas, pero es difícil darle a un español un megáfono sin que brote el taxista en huelga que todos llevamos dentro. Es inútil tratar de refrenar la pulsión de gritar a voz pelada "dónde están, no se ven, los que votan al PP" o "¡si esto no se arregla: guerra, guerra, guerra!".

La mayor parte de los mensajes trataban de aunar el mensaje medioambiental con el social, dando combinaciones tan desafortunadas como "¡si se cargan el planeta a la huelga general!"

¿Un paso más o el primero?

Pero más allá de esta parte, quizá inevitable de toda manifestación, muchísima gente joven acudió a Sol con la inocencia que querer formar parte de algo bueno, de algo que puede seguir creciendo. En los últimos años, y especialmente desde el fracaso en la Cumbre del Clima de Copenhague 2009, se han organizado muchas manifestaciones contra la crisis medioambiental que padece el planeta, por ejemplo la de Nueva York en septiembre de 2014, donde 300.000 personas acudieron a la mayor marcha de este tipo que se recuerda.

Los jóvenes organizadores de Fridays for Future insisten en que esto no es un paso más en esa lista, sino un primer paso en sus propios términos. No buscan una gran manifestación sino muchas pequeñas demostraciones de compromiso sostenido en el tiempo.

Una joven asistente a la manifestación (A.V)
Una joven asistente a la manifestación (A.V)

Mientras la manifestación se dirigía hacia el Congreso de los Diputados, una niña rubia de menos de cinco años apoyada junto a su madre en la pared de Lhardy sostiene un adorable cartel, confeccionado por ella misma, que dice "para de tirar plástico en el mar".

De repente cae en sus manos otro cartel, uno de los que estaban distribuyendo y que dice "CO2 No", con el dióxido de carbono tachado. Levanta la cabeza y pregunta "mamá, ¿qué es CO2?"

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