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Frontera sanitaria: Barajas espera por una ambulancia tres minutos más que Chamberí
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¿cuánto tardan en llegar a tu barrio?

Frontera sanitaria: Barajas espera por una ambulancia tres minutos más que Chamberí

A pesar de ser uno de los servicios públicos mejor valorados por los madrileños, el Samur tarda cada vez más en llegar a los distritos más alejados del 'kilómetro cero'

Foto: Una ambulancia del SAMUR en Madrid. EFE
Una ambulancia del SAMUR en Madrid. EFE

En tres minutos pueden ocrurir muchas cosas. Es el tiempo necesario para que una parada cardiorrespiratoria acabe siendo mortal y una embolia pulmonar pueda traducirse en graves secuelas si el paciente sobrevive. Según los expertos sanitarios, tres minutos es también el periodo de tiempo perfecto para detectar un ictus a tiempo. Esos tres minutos son el tiempo de más que un madrileño que vive en Barajas tiene que esperar con respecto a otro ciudadano que viva en Chamberí, en pleno centro, desde que llama una ambulancia.

El Samur, el servicio de urgencia médica para el área metropolitana de Madrid, es uno de los mejor valorados del Ayuntamiento -obtuvo un 9,1 en la última encuesta a los ciudadanos- y siempre ha presumido de ser una de las instituciones más proactivas a la hora de publicar los detalles de su actividad.

No obstante, hasta ahora no existían datos concretos sobre todos los incidentes y el tiempo en que sus profesionales los resolvieron. Gracias a la Ley de Transparencia, El Confidencial ha recibido más de 250.000 registros sobre todas y cada una de las peticiones de urgencia sanitaria solicitadas a SAMUR en 2017 y 2018. Por primera vez, es posible analizar cuándo, dónde y por qué suenan las sirenas en Madrid.

Si en 2013 el tiempo de respuesta para una urgencia era de poco más de siete minutos, en 2017 se alcanzaron los 9 en algunos distritos. Una cifra clave. Este año, los datos van mejorando, sobre todo gracias a la rapidez de la atención en los barrios más céntricos, aunque los distritos que se sitúan más 'a las afueras' del área metropolitana aún notan la diferencia.

Flotas 'centrífugas'

“Debe acudirse con rapidez. El tiempo de respuesta para las unidades será inferior a 9 minutos desde la recepción del aviso hasta la llegada al lugar”. Así reza el 'artículo cero' del ‘contrato con el ciudadano’ que el SAMUR firmó con la ciudad madrileña nada más nacer. El documento sienta el proceso de trabajo de los profesionales médicos con el objetivo último de tardar lo mínimo posible en llegar al lugar de los hechos.

En 2013 se alcanzó la meta. El tiempo global de servicio fue de 7 minutos y 12 segundos en los distritos centrales, ampliable a 8 minutos y medio en los más alejados como Fuencarral, Vicálvaro o Barajas, San Blas, Hortaleza o Villaverde. Los registros ahora obtenidos demuestran que en ese salto de 2013 a 2017 el tiempo global creció hasta alcanzar los 8 minutos, casi un minuto de diferencia con esos tiempos óptimos que mostraban las memorias. A punto de acabar 2018, puede decirse que la cifra ha mejorado tímidamente bajando hasta los 7 minutos y 53 segundos.

Es la primera vez que puede hacerse esta comparación, porque las memorias de actividad se venían publicando año a año, cada vez con una mayor cantidad de detalle, pero en 2013 dejaron de ser públicas.

Son segundos de diferencia que la almendra central prácticamente no ha notado, pero sus vecinos de las afueras sí: ya han tenido que esperar más de 9 minutos la llegada de una ambulancia.

El tiempo óptimo de respuesta se está quedando acomodado en las zonas más cercanas al punto central de Madrid. La media en zonas como Chamberí, Centro o Arganzuela es de 7 minutos y 20 segundos. Incluso ha habido casos en los que, tal y como reconoce el director de Transparencia del SAMUR, Javier Quiroga, “ha coincidido que una ambulancia estaba al lado del incidente y ha tardado muy poco en llegar”.

Estos fenómenos ocurren porque la flota de ambulancias trabaja de forma “centrífuga”. Es decir, se da prioridad al centro para después continuar hacia las afueras de forma circular.

El sistema informático del SAMUR utiliza datos de actividades anteriores para predecir las futuras y se encarga así de decidir qué distritos deben atenderse en primer lugar. Este sistema es el que posteriormente recibe el aviso de emergencia y envía a la ambulancia libre más cercana al punto de conflicto.

Al concentrarse las ambulancias en un rango específico, se han dado casos en los que el tiempo de espera ha sido de 0 minutos. En el distrito Centro, las epilepsias, los infartos o los shocks anafilácticos se atendieron sin pasar ni un solo segundo entre la petición de la ambulancia y su llegada.

placeholder Un dispositivo del Samur durante las Fiestas del Orgullo 2017.
Un dispositivo del Samur durante las Fiestas del Orgullo 2017.

Uno de los más llamativos es el de junio de 2017, cuando a las siete menos veinte de la tarde un motorista tuvo un accidente y pudo ser atentido en ese mismo momento, ya que la ambulancia se encontraba justo al lado. Lo mismo ocurrió 51 veces en Chamberí y 73 veces en Moncloa (63).

En la otra cara de la moneda, hay distritos que nunca han visto ocurrir algo así. Por poner un ejemplo: Vicálvaro solo ha sido testigo de un caso en 2017 y de cuatro en 2018. En San Blas, la cifra alcanzaba los 30.

Desde SAMUR reconocen las diferencias de tiempos, aunque apuntillan que “si se dan estas demoras, apenas suelen ser de un par de minutos”. De hecho, ellos mismos tienen identificadas áreas especialmente predispuestas a un mayor tiempo de espera como Aravaca, la M-607 y la Universidad Pontificia de Comillas.

“Tenemos que distribuir nuestros recursos de la mejor forma posible. Nada nos gustaría más que poder poner una ambulancia en cada esquina”, lamenta Quiroga.

"A veces hemos tenido que ir con agentes de policía"

Tras dibujar los grados de prioridad entre los distritos, llega la hora distribuir la flota de acuerdo al nivel de sucesos que se den en cada distrito en relación con la densidad de habitantes. Actualmente la flota registrada de vehículos del SAMUR es de 31 ambulancias de soporte vital, 67 de soporte básico y 110 más entre vehículos de apoyo psicológico, intervención rápida y transporte personal.

Siguiendo la fórmula y conociendo los altos tiempos de espera, Barajas, Vicálvaro, Villaverde, Hortaleza, Fuencarral y San Blas deberían contar con una tasa muy pequeña de sucesos por habitantes.

Las dos primeras lo cumplen pero, si se continúa por los otros distritos periféricos, el primer punto rojo se localiza en San Blas, donde hay más sucesos por habitante que en Usera, Retiro o Moratalaz.

El caso de Fuencarral llama especialmente la atención. Hace el mismo número de peticiones por ambulancias que San Blas, pero con el doble de su población. Puente de Vallecas forma parte de esa misma lista. Aunque tiene que esperar un poco menos que sus vecinos -7,81 minutos- también cuenta con más habitantes e incidentes que Tetuán, Moncloa o incluso Chamberí, donde el cronómetro no supera los 7 minutos y 28 segundos.

“Cubrimos donde más servicios se suelen dar. A veces a la periferia no se mandan ambulancias y, si se hace, son ambulancias básicas”, explica Carlos García, del sindicato de Comisiones Obreras de SAMUR. “Muchas veces un vehículo puede estar ocupado y tiene que venir otro que queda mucho más lejos”.

Hace dos años, El Confidencial desvelaba que ocho de las 22 bases que el SAMUR tiene repartidas por los distritos madrileños se quedaban vacías a partir de las doce de la noche. No había personal, ni médicos ni técnicos. En esas fechas, el tiempo de respuesta era de 7 minutos y medio.

"Si un trabajador llega tarde, tendrá a la gente de uñas aunque explique que estaba muy lejos"

Las bases son localizaciones donde los efectivos descansan en su tiempo de guardia mientras llega un aviso. Suelen tener mesas, neveras y algunas incluso camas. No hay médicos asignados a la zona puesto que dedpenden de la cercanía a la localidad. Preguntado por ello, el sindicalista insiste en que por la noche solo se ocupan las bases cercanas a los barrios más demandantes.

Se refiere además a la Cañada Real como uno de esos puntos donde la mayor parte de veces se echa de menos una respuesta sanitaria rápida. “Tanto ahí como en otras partes de las afueras hemos tenido ir con agentes de policía porque los familiares no entendían por qué tardábamos tanto y se ponían muy nerviosos”, apunta.

El sorpaso de los 9 minutos

No es la primera vez que se realiza un análisis a fondo sobre los tiempos de respuesta de las ambulancias y los factores que pueden influir en ellos. Un grupo de investigadores de la UC San Francisco ha examinado la información sobre 64.000 casos de paros cardiacos en Estados Unidos para concluir que los mayores tiempos de espera corresponden a diferencias socioeconómicas entre barriadas. En otras palabras: la ambulancia llega más tarde a los barrios más pobres.

En Madrid, los paros cardiacos son una de las patologías más comunes que los madrileños notifican al SAMUR. Sin embargo, estos demuestran gozar de un tiempo rápido de respuesta sin diferencias significativas entre distritos.

Además de las paradas, los datos proporcionados a este medio incluyen más de una veintena de patologías, desde caídas a paradas cardiorrespiratorias pasando por quemaduras y ataques de ansiedad. Estas se clasifican según los Códigos Patológicos, públicos y accesibles en la web del Ayuntamiento de Madrid para cualquier ciudadano.

Entre ellas, se incluyen las peticiones de dispositivos de urgencia para accidentes de tráfico con más de 3 víctimas, incendios y atropellos, extremadamente frecuentes en las calzadas de la capital. Los tres incidentes requieren una respuesta rápida, aunque su gravedad puede variar. No precisa de tanta rapidez una víctima inconsciente tras un atropello o un incendio que alguien que únicamente ha sufrido heridas o quemaduras leves.

Previamente se ha mencionado a Barajas, Vicálvaro, Tetuán y Chamartín como ejemplo de la diferencia de respuesta entre los distritos más próximos y más alejados del centro. Tomando el km.0 de la Puerta del Sol como referencia, Barajas es el distrito con mayor distancia en carretera.

Aquí, de las 52 peticiones de ambulancia por atropellos registradas durante estos dos años, el 55% se resolvieron en menos de 10 minutos y solo siete se solucionaron por debajo del intervalo de los cinco minutos. En marzo, a las 12 y media del mediodía, tres o más personas tuvieron que esperar casi media hora a ser atendidos.

La tardanza en los accidentes con más de 3 víctimas supone también un sorpaso de los 9 minutos que dicta el ‘contrato con el ciudadano’ en los dos distritos más alejados. Sin embargo, en Vicálvaro, incidentes como los incendios con víctimas confirmadas se resolvieron mucho antes, algunos incluso en los primeros minutos.

La diferencia entre la cantidad de solicitudes es más que notable. La premisa de que los barrios más cercanos al km 0 de la Puerta del Sol solicitan ambulancias el doble de veces se cumple. No obstante, a pesar de las altas cifras, la mayor parte de los incidentes se resuelven en menos de 10 minutos, a veces incluso en menos de tres.

Desde SAMUR insisten en que este sistema “centrífugo” responde mucho mejor a la demanda que uno centralizado, como el de la Policía Nacional o los bomberos. Según Quiroga, si se hiciera así, solamente se prestaría atención a las zonas delimitadas “y del resto se pasaría de largo”.

Actualmente, los trabajadores del servicio de emergencia madrileño tienen guardias de 24 horas. En ese periodo de tiempo deben atender las peticiones que más cerca queden de su ubicación. A veces incluso tienen que dejar el tiempo de descanso para atender casos urgentes como paradas cardiacas si el sistema así lo requiere.

García, de CCOO, insiste de nuevo: “A día de hoy, este sistema está empezando a ser inviable. Si un trabajador llega tarde, tendrá a la gente de uñas aunque explique que estaba muy lejos y eso no solo va a suponer un problema en la salud del paciente, también en la salud emocional del trabajador”.

Metodología

En tres minutos pueden ocrurir muchas cosas. Es el tiempo necesario para que una parada cardiorrespiratoria acabe siendo mortal y una embolia pulmonar pueda traducirse en graves secuelas si el paciente sobrevive. Según los expertos sanitarios, tres minutos es también el periodo de tiempo perfecto para detectar un ictus a tiempo. Esos tres minutos son el tiempo de más que un madrileño que vive en Barajas tiene que esperar con respecto a otro ciudadano que viva en Chamberí, en pleno centro, desde que llama una ambulancia.

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