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Plaga de cetáceos muertos: no se descarta un ajuste de cuentas entre 'delfines macarras'

Un número inusualmente alto de delfines ha aparecido en las últimas semanas en playas españolas. Ser humano y virus, principales sospechosos, pero una intrigante posibilidad ha aparecido

Foto: Delfín encontrado en septiembre de 2017 en la costa de Granada (Ayuntamiento de Almuñécar)
Delfín encontrado en septiembre de 2017 en la costa de Granada (Ayuntamiento de Almuñécar)

Cuando José Luis Crespo no está tratando de arreglar el desaguisado de las tortugas bobas que tuvieron la brillante idea de ir a poner sus huevos en plena playa de Benidorm, este veterinario encargado del Hospital de Tortugas del Oceanogràfic de Valencia tiene el rabillo del ojo puesto en los delfines.

En las últimas semanas, un número inusualmente alto de estos cetáceos han aparecido muertos en playas españolas. A menudo, estos delfines, como ha ocurrido con el último, hallado esta semana en la playa coruñesa de Burela, presentaban numerosos daños y probablemente fallecieron en alta mar antes de ser arrastrados por la corriente.

Como con las ballenas o los cachalotes, la gente especula con la desorientación, pero como explica Crespo a Teknautas, "un delfín es más que un atleta profesional, está 24 horas nadando y vive a muchos kilómetros de la costa... cuando llegan muertos a la playa no es porque sí".

Las sucesivas borrascas que han azotado la península en los estertores del invierno han ayudado a traerlos hasta aquí, ¿pero qué o quién los mató?

Encontrar un delfín muerto en la playa está pasando de ser una curiosidad a algo más, y el principal sospechoso es, una vez más, el ser humano. Pero por una vez no es el único que se sentará en el banquillo para responder por estos crímenes.

"Por los colegas que tenemos en diferentes zonas de varamiento, la causa depende mucho de la situación geográfica", dice Crespo.

La captura incidental

Randall Wells es probablemente la mayor eminencia mundial en el estudio de delfines. Quien quiera discutirle ese cetro tendrá que demostrar, al menos, que lleva más de 45 años siguiendo a la misma población de delfines salvajes, como el estadounidense lleva haciendo desde los años setenta en Sarasota Bay, Florida.

En conversación telefónica con Teknautas, Wells cuenta que, gracias al 'Sarasota Dolphin Research Program' que dirige, "sabemos que tenemos una comunidad de unos 160 delfines que llevan viviendo allí todo el año y durante décadas, hemos documentado a individuos capaces de vivir hasta 67 años", cuando lo normal es que no superen los 30.

En nuestro experimento hemos documentado delfines capaces de vivir hasta 67 años

"Hemos aprendido a qué riesgos se enfrentan ahí fuera cada uno de los dias de su vida", continúa Wells, "y a lo largo de los años hemos hallado que hay un incremento en lesiones y muertes por enredos e ingestiones de instrumental de pesca, ahora mismo es la mayor fuente de peligro para ellos".

En España, muchas de las muertes del último mes han ocurrido en el Cantábrico. En las últimas semanas, los vecinos de Noja, Castro Urdiales (Cantabria) o Deba (Guipúzcoa) han encontrado ejemplares de zifio y delfín listado en sus playas.

Un estudio de investigadores franceses publicado hace dos años en 'Environmental Science & Policy' apuntaba a las "fuertes interacciones entre delfines e industria pesquera al sur del Golfo de Vizcaya" como causa de la muerte de muchos de estos mamíferos.

Un delfín hallado muerto con instrumental de pesca en su boca (Sarasota Dolphin Research Program)
Un delfín hallado muerto con instrumental de pesca en su boca (Sarasota Dolphin Research Program)

A este respecto, el veterinario del Oceanogràfic explica que "gracias a las necropsias sabemos que suelen robar pescado de las redes de arrastre", dice Crespo. "Normalmente entran, cogen el pescado y salen pero a veces algo falla y se quedan atrapados; ahora estamos colocando hidrófonos en las redes, en colaboración con los propios pescadores, para saber más: cuántos vienen o de qué especie son".

Las enfermedades

"Empieza a ser preocupante ver tantos delfines muertos en playas de Almuñécar y La Herradura y la opinión pública exige una explicación de las posibles causas de estos sucesos", podía leerse recientemente en la web local Europa Tropical sobre el cadáver de delfín hallado el pasado 10 de marzo. En la costa granadina, como en el resto del Mediterráneo, las posibles causas son aún más dispares.

"En esta zona, y más concretamente en la Comunidad Valenciana, hay dos enfermedades que también están golpeando a los delfines: el morbilivirus y una variedad de brucelosis, enfermedad muy conocida en rumiantes, que afecta a los cetáceos", dice Crespo.

Biólogos de la Universidad de Valencia examinan el cuerpo de un delfín listado, del que descartaron tuviera un morbilivirus (EFE)
Biólogos de la Universidad de Valencia examinan el cuerpo de un delfín listado, del que descartaron tuviera un morbilivirus (EFE)

Los investigadores apuntan a que el virus puede haber estado siempre ahí fuera, pero estar haciendo daño ahora porque algunos delfines estén inmunodeprimidos.

Alfredo López, de la Coordinadora para el Estudio de los Cetáceos Marinos, expresaba recientemente al 'Faro de Vigo' que el actual es un momento complicado para los delfines, tras haber presenciado más de veinte ejemplares y un cachalote muertos sobre las playas de la zona durante las últimas dos semanas.

Los 'delfines macarras'

"Hay otra causa para las muertes, una superinteresante que hemos visto aquí", revela el responsable del área de conservación del Oceanogràfic. En la costa levantina cohabitan habitualmente unas ocho especies de cetáceos, siendo los más comunes el delfín listado y el delfín mular o 'bottlenose', de nariz de botella.

"El delfín mular es un macarra", explica Crespo, "hay una hipótesis, basada en algunos estudios, de que aparecen delfines listados muertos con signos de haber recibido una paliza: golpes, costillas rotas y marcas de dientes de delfín mular".

Una cuidadora toma muestras de saliva de un delfín mular en el Oceanogràfic de Valencia (A. Villarreal)
Una cuidadora toma muestras de saliva de un delfín mular en el Oceanogràfic de Valencia (A. Villarreal)

La agresión por deporte —sin que medie una competición depredatoria o sexual— entre especies se ha observado en algunos tipos de fauna silvestre, por ejemplo los lobos pueden atacan a un zorro si se lo encuentran, pero en cetáceos y delfines no estaba muy reportado. "En California los mulares matan a marsopas, que son pequeñas, ¿pero a otra especie de delfín?", se pregunta Crespo.

Él y otros investigadores del centro están tratando ahora de publicar este trabajo en alguna revista científica. En cuanto a las causas, el científico especula que "se ha registrado un cambio de dieta en los delfines listados: antes iban a por sardinas o peces pequeños y cada vez se han ido acercando más a la costa para centrarse en presas más bentónicas", es decir, que habitan entre las algas y corales cercanos a la playa. "Tal vez por el agotamiento de esos 'stocks' que hemos hecho los humanos".

Y al encontrarse en territorio de mulares, que son más costeros, éstos se han tomado la justicia por su mano.

Ciencia

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