Envejecimiento indefinido

Dijeron que el límite humano estaba en 115 años: ahora están siendo ridiculizados

Un polémico estudio aseguraba que la vida máxima del ser humano se estancó en 1995 y no aumentará más. Ahora, los científicos del envejecimiento les están pasando factura.

Foto: La menorquina Esperanza Alles, de 100 años, sostiene una foto con su marido. (Reuters)
La menorquina Esperanza Alles, de 100 años, sostiene una foto con su marido. (Reuters)

Hace ocho meses, tres investigadores sacudieron los cimientos de la ciencia del envejecimiento de tal manera que ahora los cascotes les están cayendo encima.

En octubre de 2016, un estudio publicado en Nature por tres genetistas de la Escuela de Medicina Albert Einstein (Nueva York, EEUU) afirmaba que la edad máxima que un ser humano puede vivir tiene un límite, y que este está en 115 años. A partir de ahí, salvo contadísimas excepciones como la italiana Emma Morano, que falleció el pasado abril con 117 años, nuestra obsolescencia programada nos condena.

Por supuesto, la evidencia de que la esperanza de vida ha aumentado en el último siglo es abrumadora.

Sin embargo, ¿ocurre lo mismo con la esperanza máxima de vida? Lo que Xiao Dong, Brandon Milholland y Jan Vijg aseguraban en su estudio es que, por mucho que la esperanza de vida aumente, el cuerpo humano tiene un límite máximo de años, que además tocó techo entre 1995 y 1997. A partir de ahí se estancó, lo que llevó a los investigadores a apostillar que habíamos llegado a nuestro tope natural.

Esta semana, la revista científica británica ha retomado el tema dando el micrófono a otros científicos del envejecimiento de todo el mundo, que no han dudado en repartir estopa a los autores del estudio original. Por estos motivos, la noción de que la longevidad humana tenga un límite es ridícula.

La muestra es pequeña

El estudio original analizaba la edad a la que murieron 534 supercentenarios, aquellas personas capaces de superar los 110 años de vida. "No es posible extraer ninguna conclusión firme de una muestra tan pequeña", dice Nicholas Brown, de la Universidad de Groningen (Holanda), quien cree que tanto el análisis como las conclusiones del trabajo son fallidos.

"Los autores no describen cómo han identificado ese estancamiento en la esperanza máxima de vida", explica Siegfried Hekimi, de la Universidad McGill (Canadá) y uno de los más críticos con el trabajo de Vijg y compañía. Para Hekimi, todo esto indica que la hipótesis de que no podemos vivir de forma natural más allá de los 115 años "fue producto de una inspección visual casual", es decir, crearon una gráfica con la edad a la que murieron los seres humanos más longevos y llegaron a la conclusión de que se había estancado, y que por tanto no podíamos pasar de ahí como especie.

No contaron con el factor Calment

En 1997, la francesa Jeanne Calment murió a la edad de 122 años. Es el caso más extremo de longevidad jamás registrado, y eso que esta señora, nacida en Arles en 1875, era fumadora habitual. Este hecho podría, según dicen los críticos, haber afectado a los resultados del estudio. "Su afirmación se basa en que han identificado un estancamiento sobre 1995 y hasta 1997, que es el año en que Jean Calment murió", explica Hekimi. "Si los autores hubieran hecho su estudio en 1980 les habría salido que el límite máximo de la esperanza de vida son 111 años".

El danés Maarten Rozing, del Centro de Envejecimiento Saludable de la Universidad de Copenhague, explica este truco estadístico con mucha categoría: "En 1968, Bob Beamon marcó un récord de salto de longitud que duró más de 20 años, hasta que en 1991 su récord fue superado por Mike Powell", explica Rozing.

Un saltador jamaicano, en acción. (Reuters)
Un saltador jamaicano, en acción. (Reuters)

Si se aplicasen aquí los mismos análisis de regresión lineal empleados en el estudio del envejecimiento, partiendo los datos antes y después del récord (en su caso, de longevidad) observaríamos que después del récord de Powell se apreciaría una bajada en el rendimiento de los saltadores. Sin embargo, "cuando aplicamos un análisis similar a los datos por completo, encontramos que hay un incremento estadísticamente significativo de las marcas de los saltadores de longitud a lo largo del tiempo".

Llevan la contraria a la biología

El propio Rozing añade que "lo que sabemos actualmente sobre la biología del envejecimiento se aleja firmemente de la idea de que el final de la vida esté genéticamente programado", en este caso a los 115 años.

A esto se añade el citado aumento en la esperanza de vida, que para este investigador danés "proporciona evidencias de que el envejecimiento humano es más maleable de lo que pensábamos" y en resumen, "los autores han cometido un error estadístico infiriendo equivocadamente que existe un límite, o incluso una bajada, en la longevidad máxima, cuando en realidad existe fuertemente la posibilidad de que siga aumentando".

Sus mismos datos les contradicen

Los resultados de este polémico artículo no solamente llamaron la atención a médicos o biólogos. Para James Vaupel, experto en demografía del Instituto Max Planck (Alemania), el estudio publicado por Nature el año pasado no tiene ningún sentido: "Una gráfica del hombre y la mujer más viejos del mundo desde 1955 proporcionada por la base de datos del Grupo de Investigación en Gerontología indica que el límite máximo de la vida humana está creciendo, no hay evidencia alguna de un límite inminente".

Otro demógrafo, el holandés Joop de Beer del Instituto Interdisciplinar de Demografía, va más allá. "Incluso si las posibilidades de morir no cambian en el futuro, las mujeres japonesas alcanzarán los 118 años en 2070, simplemente por el aumento en el número de supercentenarios", explica.

Una de cada 840.000 mujeres podrían llegar a cumplir los 125 años en 2050

Si la supervivencia de estos centenarios se mantiene al mismo nivel que en los últimos 55 años, el investigador holandés calcula que pasarán de los 56.000 que había en el mundo en 2015 a 750.000 para 2050. De estos, solamente uno de cada mil llegará a vivir diez años más para convertirse en supercentenario pero las posibilidades de que alguna de esas 750 mujeres sobrepase los 120 años es, para Joop de Beer, "más probable".

Es más, se atreve a anticipar que, por cada 840.000 mujeres que en 2015 tenían 70 años de edad, una llegará a cumplir los 125 años en 2050.

"Es difícil saberlo", apunta Hekimi. "Hace 300 años la gente vivía solamente vidas cortas, si les hubiéramos dicho que un día bastantes humanos llegarían a vivir cien años, nos habrían tomado por locos".

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