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Detienen en Venezuela al "niño prodigio" de 22 años huido de España por presunta estafa
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Le llamaban el Steve Jobs español

Detienen en Venezuela al "niño prodigio" de 22 años huido de España por presunta estafa

Àlex Sicart, un joven programador barcelonés de 22 años, había sido imputado por un juzgado de Málaga por tres presuntos delitos. Ahora ha sido detenido en Venezuela, donde se encuentra en prisión provisional

Foto: Àlex Sicart, durante una conferencia en España. (Foto: cedida)
Àlex Sicart, durante una conferencia en España. (Foto: cedida)
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Las autoridades venezolanas han detenido al joven emprendedor español Àlex Sicart, de tan solo 22 años, por un delito de presunta estafa y otros de revelación de secretos y contra la propiedad industrial. La detención se produjo a finales de agosto en Caracas, tal y como confirmó públicamente Douglas Rico, director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), el principal organismo de investigaciones penales de Venezuela. Este diario ha podido saber además que Sicart se encuentra desde entonces detenido en prisión provisional a la espera de indicaciones por parte del juzgado de instrucción número 9 de Málaga, quien le imputó por los mencionados delitos.

"Funcionarios de la Delegación Municipal Chacao, detuvieron a Alex Sicart Ramos (22), de nacionalidad española, solicitado por estafa, legitimación de capitales y asociación para delinquir", publicó el pasado 19 de agosto el jefe del CICPC venezolano, quien señala además que al español se le ha requisado un vehículo (Jeep Cherokee Sport), un ordenador y un teléfono móvil.

Fuentes conocedoras de la situación de Sicart confirman a este diario que las autoridades venezolanas tienen 45 días para acusarle formalmente. Mientras se encuentra en prisión provisional, el joven tiene acceso limitado a su móvil y a conexión a internet y WhatsApp. Venezuela está colaborando con el juzgado de instrucción malagueño, que el pasado 9 de mayo aprobó una comisión rogatoria con el objetivo de obtener auxilio judicial por parte de Venezuela, tal y como adelantó El Diario.

Foto: Jacinto Roca, CEO de Rakuten TV. (EFE)

La historia de Sicart sería la de cualquier otro empresario venido a menos y buscado por las autoridades por presunta estafa si no fuera por dos cosas: su increíble juventud y su fama de ser una de las mentes tecnológicas más brillantes de nuestro país. Ese fue el aura que se fue labrando poco a poco en múltiples apariciones y entrevistas en medios, que le acabaron llamando el "niño prodigio" de la tecnología con solo 18 años o el 'Steve Jobs' español.

Sicart fue construyendo su historia con asombrosos datos sobre cómo había aprendido a programar a los 10 años, cómo desarrolló su primera 'app' a los 13, o cómo creó en Silicon Valley su primera 'startup' a los 16, Sharge, un sistema que permitía intercambiar transacciones de energía entre usuarios de coches eléctricos. La bola de nieve fue creciendo: la revista Forbes le nombró en 2018 uno de los jóvenes más influyentes en Europa menores de 30 años y muchas tecnológicas internacionales se lo rifaban. Pero Sicart se había fijado ya en dos negocios emergentes por aquel entonces, las criptomonedas y la energía eléctrica. Así comenzó a cocerse su siguiente gran proyecto, el que acabaría con él en Venezuela y un juzgado español pisándole los pies.

De Málaga a Venezuela

A principios de 2018 y tras el primer ‘boom’ del bitcoin, con los proyectos blockchain lamiéndose las heridas y revisando los fallos que acabaron con su gran caída, Sicart encontró un hueco que le venía como anillo al dedo. Un grupo de inversores quería lanzar un proyecto para minar criptomonedas con energía fotovoltaica en Andalucía: Cryptosolartech. Era una idea verde, que mezclaba energía y criptomonedas y acababa con uno de los principales problemas del sector: la contaminación. Sicart, joven, con experiencia en el mundo de la energía (había desarrollado una 'app' dedicada a este sector) y con buena prensa, era el estandarte perfecto para atraer inversión y titulares.

Fue tan bien recibido por los emprendedores e inversores que el negocio, que ya lideraba Sicart después de que sus ideólogos originales contactaran con él para montar la estructura de ‘software’ que soportase el gran negocio, levantó 63 millones en una ronda en la que buscaba 900.000 euros. Reunió a muchos pequeños inversores que, como explicó El Diario siguiendo las denuncias y la investigación policial, demandaron por su parte para recuperar su dinero, mientras que los grandes nombres optaron por la vía penal, entre los que se encontraban antiguos socios de Sicart y extrabajadores que han tenido que apechugar con el desastre de momento.

Esa denuncia penal es la que llevó al juzgado malagueño a lanzar la rogatoria a Venezuela, y ahora, según explican desde el despacho que lleva la reclamación de los pequeños inversores, están en negociaciones para ver si ellos también se suman a la misma. Aunque esa fuente asegura no saber nada de la detención de Sicart. Y es aquí donde entra la otra pata de la ecuación: Venezuela.

En pleno desarrollo de Cryptosolartech, según los demandantes, Sicart entró en contacto con Leonardo Montbrun (32), un joven empresario venezolano de internet que prometió invertir hasta 50 millones en la idea (esos 50 se añadían en la cuenta de los 63 de la ronda). Pero nunca presentó ese dinero y acabó llevándose al “niño prodigio” catalán a Venezuela para montar otro negocio diferente a finales de 2018. Eso sí, no lo hace de cualquier forma. Antes de irse, Sicart publica en abierto el código de la plataforma de Criptosolartech y vende todos sus tokens. Ambas prácticas las tenía prohibidas por contrato.

El caso termina con Sicart en Venezuela montando una aplicación de pagos electrónicos llamada Shasta y que, en principio, estaba apoyada por el gobierno de Nicolás Maduro. Lo hace, según los demandantes, copiando buena parte del código que liberó y con Montbrun como segundo. Una nueva historia de éxito, o eso imaginaba.

Después de unos meses de éxito desde que a finales de 2019 lanzase la aplicación con el visto bueno del gobierno, a principios de este mes de agosto, la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario de Venezuela (la Sudeban) le abre medidas administrativas al descubrir irregularidades en su administración, suspendiendo su funcionamiento durante 30 días. Ni un mes después de aquel movimiento, Sicart acaba detenido y la ‘app’ suspende su funcionamiento ‘sine die’. De Montbrun y el resto del equipo de su fondo, Montbrun Private Capital, no hay más información en estos momentos.

Las autoridades venezolanas han detenido al joven emprendedor español Àlex Sicart, de tan solo 22 años, por un delito de presunta estafa y otros de revelación de secretos y contra la propiedad industrial. La detención se produjo a finales de agosto en Caracas, tal y como confirmó públicamente Douglas Rico, director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), el principal organismo de investigaciones penales de Venezuela. Este diario ha podido saber además que Sicart se encuentra desde entonces detenido en prisión provisional a la espera de indicaciones por parte del juzgado de instrucción número 9 de Málaga, quien le imputó por los mencionados delitos.

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