¿Crear una empresa en 10h por 1€? Por qué la medida del Gobierno no soluciona (casi) nada
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medidas más cosméticas que reales

¿Crear una empresa en 10h por 1€? Por qué la medida del Gobierno no soluciona (casi) nada

En España, se podrá crear una empresa en 10 por horas y por un euro. Pero ojalá el mayor problema de nuestras empresas fuese el tiempo y el dinero que les cuesta constituirse

placeholder Foto: Un comercio en el centro de Madrid. (Reuters)
Un comercio en el centro de Madrid. (Reuters)

Ya es oficial: el Gobierno ha aprobado este martes el anteproyecto de ley Crea y Crece, una iniciativa con la que pretende facilitar la creación de empresas en nuestro país y, sobre todo, aligerar sus trámites burocráticos. Dentro de este anteproyecto, hay dos medidas estrella: en primer lugar, constituir una sociedad con apenas un euro de capital (lo obligatorio a día de hoy son 3.000 euros —3.005,06 si es una SL y 3.012 si es una SLNE—); en segundo lugar, hacerlo en un tiempo récord: apenas 10 horas (la media actual es de 12,5 días). Ambas medidas van especialmente dirigidas a las compañías que tradicionalmente suelen tener menos músculo financiero: las pymes y micropymes.

Ahora, el Ejecutivo va a someter el anteproyecto también a consulta pública para que sean los emprendedores y empresarios españoles los que den o no el visto bueno a esta batería de medidas. Sin embargo, lo cierto es que, a la luz de los datos, estas medidas apenas tendrán impacto en la creación de empresas en nuestro país, ya que ninguno de los dos aparentes problemas que pretende corregir son realmente un problema.

Los 3.000 euros, el 'chocolate del loro'

En principio, que el coste de crear una empresa pase de 3.000 euros a uno puede interpretarse como una ventaja. Lo que pasa es que, a la hora de la verdad, dicha aportación puede hacerse en metálico o en especies (ordenadores, oficina, muebles...). Pero ni siquiera es este el mayor problema, ya que, incluso si hubiese que aportar el dinero en metálico, los 3.000 euros son minucias para cualquier compañía en España si los ponemos en su debido contexto: el pago de nóminas, oficinas, impuesto de sociedades, instalaciones, permisos, licencias... supondrá un importe que dejará esos 3.000 euros en 'el chocolate del loro'. De hecho, si atendemos a las cifras que aporta el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), observamos que las empresas nacidas en 2020 en España lo hicieron de media con un capital de 71.603 euros, una cifra 23 veces superior al mínimo que el Gobierno quiere eliminar.

Otras cifras que ilustran bien esta realidad: en mayo de 2021, en España se crearon 9.750 empresas que suscribieron un capital de 333.243.000 euros, lo que deja una media de 34.178 euros por compañía nada más nacer.

Es cierto que el importe medio puede llevarnos a engaño, sobre todo si tenemos en cuenta que una gran empresa que nazca con un millón de euros ya va a distorsionar dicha media. Teniendo en cuenta que, según los datos del Ministerio de Industria, en España las pymes y micropymes representan el 99,9% del tejido empresarial, quizá tenga más sentido fijarse no en la media, sino en la moda, es decir, en el valor más repetido. En ese caso, según el GEM, las empresas españolas nacidas en 2020 lo hicieron con 20.000 euros bajo el brazo, una cifra 6,6 veces superior al mínimo actual. En resumidas cuentas, los 3.000 euros no parecen representar un problema para las empresas, que nada más nacer asumen una carga de gastos muchísimo más alta.

El capital mínimo no es un obstáculo para constituir una empresa, pero ¿es posible que sí sea un motivo para cerrarla? En absoluto. El GEM analiza las causas de cierre de las empresas españolas y, entre sus encuestados, los impuestos y la burocracia apenas suponen el 1,1% de las causas de disolución. Huelga decir, además, que el capital mínimo de constitución de una sociedad limitada representa un papel ínfimo dentro de toda la carga impositiva y burocrática de una compañía.

Y es que los impuestos y la burocracia no son un problema para las empresas españolas, del mismo modo que tampoco lo son para las europeas. En una encuesta de este año, el Banco Central Europeo analizó el estado de las pymes en la UE y sus preocupaciones. Como vemos, las inquietudes de las pequeñas y medianas empresas van dirigidas a la contratación de empleados o a la búsqueda de clientes, no a los impuestos ni a la burocracia.

Todas estas cifras pueden meternos en un debate tramposo, ya que una pyme puede ser una empresa de fabricación al por mayor... o una minúscula SL que acaba de crear un autónomo para probar suerte con su proyecto personal: la primera tendrá una ingente cantidad de gastos y los 3.000 euros no le restarán prácticamente nada, pero al emprendedor reciente quizá sí le estén creando un agujero importante. ¿Es así? ¿Supone el capital inicial de una empresa un problema financiero para su emprendedor? En realidad, no. El 'Mapa del emprendimiento en España', que de todos los tipos de empresas se centra solo en las 'startups', aclara que el 47% de los nuevos emprendedores españoles se financia con sus propios recursos económicos. El GEM abunda en los mismos datos: el 64,5% de los nuevos empresarios españoles en 2020 se financió con su propio dinero o con el del entorno más cercano como familiares (8,8%) o amigos (1%).

Los 3.000 euros también se pueden comparar con otros gastos comunes de cualquier empresa, incluso los de la más pequeña. Imaginemos a un autónomo individual, sin empleados, que decide abrir su propiedad SL. Para empezar, tendrá que pagar autónomos: desde el 1 de enero de 2021, la cuota mínima para autónomos societarios es de 371,51 euros, lo que supone un total de 4.458,12 euros anuales, visiblemente por encima del dinero que le costará constituir su empresa. Y en caso de que ese empresario incipiente decida contratar a una persona y le pague un sueldo medio, ese año ya pagará 15.189 euros solo en cotizaciones, IVA e IRPF, según el cálculo realizado por el 'think tank' Civismo. Podemos ver, en definitiva, que los 3.000 euros que cuesta montar una empresa suponen un porcentaje ínfimo de los gastos que cualquier compañía debe asumir en su actividad.

Los 12,5 días, por encima de la media... por muy poco

La segunda gran medida que prepara el Gobierno, la constitución de una empresa en apenas 10 horas, enlaza directamente con un informe que evalúa, entre otros, esos parámetros. Se trata de 'Doing Business', un estudio anual en el que el Banco Mundial analiza la facilidad para hacer negocios en 190 países atendiendo a criterios como los trámites necesarios para crear una empresa, el acceso a financiación bancaria o las licencias que cada Gobierno requiere a las compañías.

Según dicho informe, en España se tarda una media de 12,5 días en constituir una empresa, un proceso que necesita de siete trámites burocráticos. Nuestro país está en el puesto 97 de dicho listado mundial, aunque conviene analizar los datos con calma para sacar mejores conclusiones. Para empezar, nuestro país está ligeramente por encima de la media de los países europeos y de Asia Central, donde constituir una compañía conlleva 11,9 días y 5,2 trámites.

Conviene no olvidar que algunos de los países con los plazos más breves (en Nueva Zelanda, 0,5 días, en Georgia, uno, en Togo, 2,5, en Jamaica, tres...) no tienen precisamente el volumen económico y financiero de nuestro país, amén de no ser motores de emprendimiento ni transparencia empresarial, precisamente. Pero hay una forma de mirar los datos que sí supone un tirón de orejas para España: la comparación con los países de nuestro entorno y posibles 'competidores'. En esa franja, nuestro país sí muestra unas cifras significativamente por encima de la media.

Estos números implican un mediano suspenso para España, qué duda cabe, aunque quizá pierdan cierta importancia si tenemos en cuenta que, según un estudio de Iberinform, el 75% de las empresas españolas permanece abierto más de cinco años y el 45%, más de nueve.

Nos encontramos, en definitiva, ante dos medidas que el Gobierno lanza para agilizar la burocracia del empresariado de nuestro país, pero que difícilmente van a suponer un cambio relevante, ya que los dos factores en cuestión suponen una incidencia muy baja en su futuro negocio. En otras palabras: ojalá el mayor problema de las empresas españolas fuese el tiempo que tardan en constituirse y el dinero que les cuesta hacerlo.

Ya es oficial: el Gobierno ha aprobado este martes el anteproyecto de ley Crea y Crece, una iniciativa con la que pretende facilitar la creación de empresas en nuestro país y, sobre todo, aligerar sus trámites burocráticos. Dentro de este anteproyecto, hay dos medidas estrella: en primer lugar, constituir una sociedad con apenas un euro de capital (lo obligatorio a día de hoy son 3.000 euros —3.005,06 si es una SL y 3.012 si es una SLNE—); en segundo lugar, hacerlo en un tiempo récord: apenas 10 horas (la media actual es de 12,5 días). Ambas medidas van especialmente dirigidas a las compañías que tradicionalmente suelen tener menos músculo financiero: las pymes y micropymes.

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