Tu perro ya experimenta el futuro cercano que le espera a nuestros seguros de salud
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¿UNA PÓLIZA PARA TU GATO?

Tu perro ya experimenta el futuro cercano que le espera a nuestros seguros de salud

La compañía española de seguros y 'ehealth' para mascotas Barkibu consigue 4,7 M. Su plataforma de inteligencia artificial para diagnóstico desde el móvil marca un interesante pero inquietante camino

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Foto: EFE.

Dentro de poco es probable que usted acabe contratando una póliza de salud para su 'golden retriever' que a su aseguradora le encantaría colocárselo a usted. Existe la costumbre de contratarlos para nuestra casa, nuestros viajes, nuestros coches... Pero no es tan habitual, al menos en España, pagar por una protección así para los animales domésticos. Pero eso podría cambiar en los próximos años de la mano de varias compañías de varios puntos del mundo que están experimentando con la telemedicina para 'animales', un negocio que como otros tantos ha sido espoleado por el efecto de la pandemia y el encierro. Es de cajón: si por el covid hemos estado evitado viajes innecesarios al ambulatorio, a la oficina, a la universidad...¿por qué no al veterinario?

Un buen termómetro para medir esto y el interés creciente que se está generando esta actividad es la inversión que acaba de levantar una empresa como Barkibu. En su última ronda de financiación, fondos como TheVentureCity, han regado esta 'start-up' gallega con 5,6 millones de dólares para que sigan engordando su negocio, con el que pretenden poner patas arriba el concepto de la asistencia veterinaria. "Esto en 2015 lo montamos como una solución puramente tecnológica. La idea era un 'marketplace' de consultas 'online", cuenta Pablo Pazos, cofundador y co-CEO de la compañía. "Llegamos a tener 15.000 veterinarios respondiendo preguntas de todo el mundo. Éramos, digamos, como un Uber para atención de mascotas. Pero rápidamente nos dimos cuenta de que aquello no era escalable".

Del Uber de los perros a...

Decidieron, a mitad de camino, pegar un acelerón y giro de volante. "Decidimos apostar por un sistema automatizado. Al principio tenía muy poca inteligencia, apenas era un algoritmo de decisión", recuerda este empresario. "Así hemos llegado a lo que es una plataforma que trabaja ya con inteligencia artificial capaz de hacer el triaje del animal y la detección de varios cientos de problemas en base a los síntomas. Pero ojo, que nosotros no pretendemos sustituir a las clínicas", advierte.

Foto: Uno de los 'packs' de Renchester. (EC)

Pazos describe su empresa, o lo que persigue, como "un Sanitas de las mascotas". Por una parte tienen Barkibu Assistant, esa aplicación gratuita, disponible en Android e iOS, donde un chatbot, gracias a las respuestas del usuario, va conduciéndole hasta un diagnóstico. Aquí pasa como cuando uno llama a su compañía telefónica. Si el sistema no te puede despachar te conecta con una operadora. En este caso, el que está al otro lado de la pantalla es un veterinario que te atiende por videoconferencia. Si la urgencia se puede atender remotamente y no necesita un examen o atención presencial.

¿Cómo ganan dinero? Uno puede pensar que se llevan una comisión de lo que pagan por la consulta, pero no. Ellos tienen dos productos. Por una parte ofrecen una suscripción para aquellos que quieren tener acceso al servicio de videoconferencias, disponible también en EEUU. Pero lo diferencial es que han creado una póliza de seguros para gatos y perros que, de momento, solo se puede contratar en España.

Para ello se han asociado con la firma teutona Munich Re, la reaseguradora más grande del mundo. "Hasta ahora estaban concebidos estos seguros como los de un coche. Y un gato no es un coche. Hemos trabajado durante casi dos años con ellos para crear este producto". Por una cuota mensual (varía en función del animal, la raza, edad, si sale a la calle o no en caso de ser un minino...) cubre hasta 3.000 euros en atención en la clínica que el dueño elija. "En algunas clínicas se bonifica el 100%, en otras el 80%".

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Foto: Barkibu.

Detrás de todo esto se esconde, además, una meta especialmente ambiciosa: crear una biblioteca de referencia sobre salud animal. "De momento tenemos creada una importante base de datos compuesta por más de 800.000 consultas, respondidas por humanos, entrenado por el propio equipo veterinario así como por datos clínicos, aportados por las aseguradoras". Para hacerlo crecer solo necesitan que la rueda siga girando.

Cada vez que alguien recurre a su 'app' en algún lugar del mundo, está aportando información para mejorar la inteligencia artificial y los diagnósticos. Ocurre lo mismo en el punto final de la cadena. Cuando alguien acaba en una clínica y para evitar pagar la factura recurre a la póliza, el facultativo debe aportar una serie de información y datos clínicos.

Seguros personalizados

Esto abre en un futuro la puerta a un 'marketing' de cirugía que permita no solo ya un tratamiento a medida de cada can o cada gato, sino también a poder 'prever' con mucho detalle los males que va a sufrir el animal y crear un seguro a medida, cobrando más o menos dependiendo del riesgo y evitando visitas innecesarias. "Con toda esa información vamos a poder mandar al veterinario cuando hace falta, con mucha más precisión", cuenta Pazos. Esto es algo con lo que ha coqueteado la atención médica desde tiempo atrás.

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Foto: EFE.

"Hay muchos unicornios en el sector de la 'ehealth', que están mucho más avanzados que nosotros tecnológicamente, pero que no consiguen cerrar el círculo por las restricciones de privacidad y la legislación tan profunda que hay en torno a los datos personales", cuenta el co-CEO de Barkibu. "Nuestro sector no trata los datos de los dueños, los trata de los animales. Por eso una de nuestras hipótesis es que la medicina para humanos va a tardar más en digitalizarse que la de las mascotas".

La de Barkibu no es una excepción. Obviamente lo de seguros para tu animal de compañía son migajas al lado de otro tipo de pólizas, pero en este gremio también hay algunos gigantes. Uno de ellos es la aseguradora sueca Agria. En los países nórdicos hay una tradición mucho mayor a la que hay en la de los países del sur de Europa de recurrir a este tipo de productos, alcanzando cuotas de más del 80% en algunos casos. En países como UK el porcentaje se reduce hasta suponer un cuarto del total. En España, esta cifra se achica mucho más. Agria compró el pasado otoño una 'start-up' similar a la gallega, Vethem.

Las aseguradoras médicas siempre han tenido un gran volumen de datos y modelos predictivos, en cuya eficacia reside su negocio. Por eso, a la hora de firmar una póliza de salud, siempre se tiene en cuenta múltiples factores. Pero la tecnología ha abierto una nueva puerta gracias a la era de la cuantificación. 'Wearables' y otros aparatos electrónicos conectados permiten saber muchísima información en tiempo de gran valor de cara al diagnóstico, pero también a la hora de diseñar políticas sanitarias y por supuesto seguros de salud. Bastaría los resultados de una pulsera deportiva, por ejemplo, para saber si se es muy sedentario.

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Pero, como explicaba Pazos, normativas como la RGPD y otras leyes de protección de datos personales no les permiten abrir así por así esa lata y explorar el contenido alegremente de las personas. Y no ha sido porque no haya habido pasos en esta dirección. En España aseguradoras privadas también tienen su propia 'app' como Sanitas o DKV, en el que ofrecen la posibilidad de gestionar citas, cargar datos o incluso recibir atención remota. Sin embargo, el margen de actuación, por ahora es menor.

Fuera de nuestras fronteras, hay varios ejemplos. John Hancock, una de las aseguradoras más antiguas de EEUU, empezó, cuando apareció el Apple Watch 4 en escena, a hacer uso de relojes inteligentes con los que monitorizar los hábitos de vida de algunos de sus asegurados, incentivándoles para que compartan esa información. Beam Dental, otra compañía yanqui, enviaba a los clientes que contaban con un seguro bucal un cepillo conectado a una 'app' que transmitía los datos de higiene a la aseguradora. No los vendía, pero les daba una información muy valiosa para conocer a sus clientes menos rentables.

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