La nueva aventura de Robert Ballard

¿Cómo murió Amelia Earhart? Así resolverán uno de los mayores misterios del s. XX

El oceanógrafo que encontró el Titanic se lanzará a investigar un atolón del Pacífico. Utilizará tecnología punta para dar con el avión de la primera mujer que cruzó el Atlántico

Foto: (Foto: Flickr)
(Foto: Flickr)

Es una frase bastante manida y repetida esa de que sabemos más del espacio que de nuestros propios mares. Obviamente es algo relativo, como todo este tipo de dichos, pero por más años que pasen, las grandes masas de agua que nos rodean nos siguen dejando historias que ayudan a apoyar esta afirmación. Misterios por resolver como el de Amelia Earhart, la famosa aviadora estadounidense que consiguió cruzar por primera vez el Atlántico en solitario y que desapareció mientras intentaba dar la vuela al mundo en 1937, hundiéndose, supuestamente, en pleno océano Pacífico, a dos etapas de terminar su aventura.

La desaparición de Earhart se convirtió pronto en uno de los grandes misterios del siglo XX. Sus hazañas y ese final tan trágico acabaron por convertirla en una leyenda y generaron todo tipo de historias sobre su final. Su pista se perdió en el gigantesco océano Pacífico, cerca de la isla Howland, pero ahora un grupo de investigadores intentará dar con ella en una aventura digna de las mejores novelas, que promete ser una de las misiones de exploración más llamativas de los últimos años y en la cual la tecnología tiene un papel clave.

Robert Ballard, un oceanógrafo y arqueólogo submarino que se ha convertido en icono de la exploración será la persona detrás de la expedición (financiada por la National Geographic Society que convertirá el viaje en un documental en octubre de 2019) y lo hará después de ya haber completado con éxito otras misiones tan sonadas como el descubrimiento del Titanic en 1985 o del acorazado Bismarck en 1989. Todo apunta a que este será uno de sus proyectos más complejos (al final el espacio donde se cree que cayó es gigantesco y no hay apenas pruebas de lo ocurrido) pero para dar con el Lockheed Electra 10E de la aviadora, Ballard contará con diferentes ayudas.

Amelia Earhart delante de su avión. (Foto: Wikipedia)
Amelia Earhart delante de su avión. (Foto: Wikipedia)

La primera de ellas son unas fotos que aparecen hoy en el periódico The New York Times y que estaban en posesión de The International Group for Historic Aircraft Recovery, una organización encargada de la recuperación de aviones perdidos en los océanos y que ayudará a Ballard en la aventura.

Estas fotos, analizadas con tecnología clasificada de la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial para mejorar su calidad y obtener más información de las mismas, demostrarían que el avión de Earhart se estrelló cerca de la isla Nikumaroro, un atolón de la República de Kiribati y que, por tanto, el avión está en sus profundidades (algo más al sur que la isla Howland, donde se creía que había caído). Las fotos muestran, según los investigadores, cómo el tren de aterrizaje del Electra acabó muy cerca del atolón.

Imagen por satélite del atolón Nikkumaroro. Mide unos 6 kilómetros cuadrados. (Foto: NASA)
Imagen por satélite del atolón Nikkumaroro. Mide unos 6 kilómetros cuadrados. (Foto: NASA)

¿Por qué, entonces, no lo han encontrado ya si tienen esas fotos? Bueno hay quien piensa o que la pista no es tal y otros, más optimistas, que piensan que está demasiado profundo como para haberlo encontrado sin las posibilidades actuales. Es justo ahí donde entra la tecnología de Ballard en forma de barco futurista, robots submarinos y mapeo 3D.

Un barco convertido en tecnología punta

La estrella de la investigación, que tendrá lugar entre el 7 y el 25 de agosto, se llama Nautilus EV (buque de exploración por sus siglas en inglés). Este barco es la punta de lanza del equipo de Ballard y uno de los navíos de exploración con más tecnología de los que han surcado los mares. En él se ponen muchas de las esperanzas de encontrar algo en el atolón pues sus capacidades serán básicas para el éxito de la misión.

El Nautilus EV. (Foto: Wikipedia)
El Nautilus EV. (Foto: Wikipedia)

La isla Nikumaroro parece un pequeño islote más del Océano Pacífico pero en realidad es la punta de una gran montaña submarina que complica, bastante, la labor de los exploradores. El avión puede haber caído muchos metros, haberse movido por las mareas y existen valles y crestas que deben ser estudiadas. Por eso, el Nautilus empezará creando un mapa tridimensional de la zona (cuenta con la última tecnología de mapeo) para poder después lanzar los ROV (drones submarinos) en busca de cualquier evidencia.

Según explica el propio Ballard en The New York Times, su equipo pondrá a trabajar los ROV que llevan a bordo (tienen dos con los nombres Hércules y Argus) día y noche y harán turnos de 12 horas para monitorear toda la zona sin perder ningún detalle. "Imagínate buscando el cráter de un volcán por la noche y con una linterna", explicaba el jefe de la expedición a este periódico. En el vídeo que dejamos justo debajo de este párrafo se ve cómo trabajan estos drones.

Si quieres participar en la investigación, gracias a su tecnología satelital para enviar datos en tiempo real que tiene el buque, podrás ver las imágenes del Nautilus a través de las redes sociales de la compañía de Ballard. El objetivo de esto es que todo el mundo aporte su granito de arena así que solo tienes que seguirles en sitios como Twitter o YouTube y ayudar en lo que quieras, o puedas. Quién sabe, lo mismo acabas viendo en directo cómo se resuelve uno de los grandes misterios del siglo XX.

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