Tviso inicia el proceso de cierre

El 'chromecast español', al borde del cierre: así han matado a la 'startup' que retó a Netflix

Tras año y medio de negociaciones, la operación de venta de Tviso a Rakuten ha fracasado. La 'startup' española ahora se enfrenta a su cierre inminente. ¿Qué ha pasado de verdad?

Foto: Oriol Solé (izquierda) junto a Andreu Caritg, ambos cofundadores de Tviso
Oriol Solé (izquierda) junto a Andreu Caritg, ambos cofundadores de Tviso

No pudo ser. Tviso, una de las 'startups' españolas más prometedoras que había llegado a incomodar al mismísimo Netflix, se prepara para echar el cierre. La compañía llevaba año y medio enfrascada en negociaciones de venta con el gigante japonés Rakuten. La cifra sobre la mesa, acordada desde hace meses, estaba entre los 5 y 10 millones de euros. Sin embargo, una mezcla de vetos, engaños y desavenencias entre inversores y fundadores ha hecho descarrilar definitivamente la operación. Y la consecuencia es que la 'startup', sin fondos y al límite, con unos empleados que no cobraban desde hace casi dos meses, se ve abocada al cierre: ha entrado en fase preconcursal y planea declararse insolvente en las próximas dos semanas. Esta es la historia que nunca se cuenta: la del sonado fracaso de un proyecto que estaba llamado a ganarlo todo.

"No hemos cerrado todavía, pero ocurrirá muy probablemente este mes". Así confirma a Teknautas Oriol Solé, cofundador de Tviso, la situación de la compañía. No quiere contar más, tampoco puede por los contratos de confidencialidad firmados. Solo asume el desenlace de un proyecto que, salvo milagro de última hora, tendrá que prescindir de unos 15 empleados. "Es muy difícil que en un par de semanas consigamos algo que no se logró en más de un año. A finales de este mes dejaremos la oficina", explica.

Solé ni reconoce ni desmiente ningún detalle adicional, pero múltiples fuentes consultadas conocedoras de la situación de Tviso desvelan bajo condición de anonimato que, tras caerse la venta a Rakuten, algunos socios de la 'startup' tenían preparada una carta dirigida a su fundador y CEO, el multimillonario Hiroshi Mikitani, el cuarto hombre más rico del país (y dueño del Vissel Kobe, actual equipo de Iniesta). Con él se reunieron en una ocasión en Barcelona para negociar la venta. Hubo en total 50 encuentros entre ambas partes en Barcelona y Tokio durante el último año y medio.

La caja que vende Tviso por 119 euros. (Foto: M. Mcloughlin)
La caja que vende Tviso por 119 euros. (Foto: M. Mcloughlin)

En la carta, a cuyo borrador ha tenido acceso Teknautas, acusaba a Rakuten de actuar de mala fe. "Nos sentimos muy decepcionados por cómo han sido gestionadas las negociaciones. [...] Considero que hay representantes de su empresa que no han actuado de buena fe", señalaba. "Recuerdo leer el código ético de Rakuten justo antes de empezar la negociación de nuestra adquisición. Me temo que los valores de su compañía [honestidad y justicia] no han sido respetados en esta ocasión". Horas antes de la publicación de este artículo, según diversas fuentes consultadas, Rakuten amenazó a algunos socios con represalias legales si hablaba sobre el caso.

La carta no se va a publicar ni tal vez a enviar nunca. Un final amargo para lo que debería haber sido una celebración por todo lo alto. Consultados por este diario, portavoces de Rakuten han rechazado participar alegando los mismos contratos de confidencialidad. La pregunta del millón es: ¿qué ha pasado de verdad?

Las fuentes consultadas conocedoras de las negociaciones y del rumbo de Tviso en los últimos años admiten que los motivos reales que han llevado a la caída de la 'startup' son en parte las puñaladas propias de este tipo de procesos de venta, pero también hablan de falta de ética, mentiras constantes e irregularidades flagrantes. La foto que pintan es lo más parecido a un 'Vietnam' del emprendimiento que no se puede entender sin conocer los inicios de la empresa.

Los inversores de referencia, Cabiedes & Partners e Inveready, pusieron sobre la mesa 3 salidas: vender, vender y vender. No querían otra cosa

Tviso, creada en 2015 por Oriol Solé, Andreu Caritg y David Tardá, nació marcada por la experiencia previa de sus fundadores. Los tres montaron la red social Patatabrava, que arrasó entre los universitarios en Cataluña. Luego llegó Series.ly, una web de enlaces que se coló entre las más visitadas de España y que, antes de su cierre apresurado, les costó el mayor susto de sus carreras (con noche de calabozo incluida). De las cenizas de Series.ly nació Tviso, una web donde agregar y descubrir series y películas. La idea no tardó en atraer inversores: Cabiedes & Partners, Inveready y Evolvia aportaron 1,5 millones en septiembre de 2016 para hacerse con el 30% de la empresa. Y con el dinero llegaron los problemas.

El primero fue el giro en el modelo de negocio, que no gustó a los inversores. A finales de 2017, Tviso dejó de ser solo una web para pasar a ser una pequeña cajita, una especie de Apple TV o de 'Chromecast cañí' que, por 119 euros, agregaba en un solo sitio todas tus suscripciones (Netflix, HBO, Movistar+, Sky, Amazon Prime Video, Spotify...). El movimiento levantó sospechas precisamente de Netflix, cuyo objetivo es controlar la experiencia de usuario a través de su 'software' y sistema de recomendación. Tviso sustituía todo eso por su propio interfaz. Y funcionaba a la perfección. Tanto que el 85% de la gente que compraba una de estas cajas seguía usándola días después, una media de 5 días por semana, según datos internos de la compañía. Llegaron a vender unas 3.000 unidades.

Hiroshi Mikitani, fundador y CEO de Rakuten y dueño del equipo de fútbol Vissel Kobe, donde juega Iniesta. Mikitani es el 4º hombre más rico de Japón. (Reuters)
Hiroshi Mikitani, fundador y CEO de Rakuten y dueño del equipo de fútbol Vissel Kobe, donde juega Iniesta. Mikitani es el 4º hombre más rico de Japón. (Reuters)

El éxito inicial era indicador de algo evidente: si querían vender 10 o 100 veces más, necesitaban dinero. Mucho más, varios millones de euros. Y ahí comenzaron las tensiones con los socios actuales. "A mediados de 2018, los dos inversores de referencia, Cabiedes&Partners e Inveready, pusieron sobre la mesa 3 salidas: vender, vender y vender. No querían otra cosa. Los fundadores salieron a buscar más dinero, pero los inversores se negaban. Lo único que querían era aumentar su posición en el accionariado para ganar más pasta en una venta e irse", explican fuentes conocedoras de lo ocurrido.

En esta época ocurrieron cosas "difíciles de entender", señalan algunos directivos consultados. La firma británica Sky, por ejemplo, estaba dispuesta a poner sobre la mesa 3 millones de euros para entrar como accionista en Tviso. Sin embargo, la operación se cayó en el último momento. ¿El motivo? "Sky y Netflix tenían entre manos varios proyectos. Netflix les dijo que no veía con buenos ojos un posible acuerdo con Tviso, les preocupaba que llegara a crecer. Netflix quería manejar de principio a fin la experiencia y Tviso era una piedra en su camino", explican fuentes conocedoras de las negociaciones.

Jacinto Roca, CEO de Rakuten TV (antes Wuaki TV, fundada por Roca). (EFE)
Jacinto Roca, CEO de Rakuten TV (antes Wuaki TV, fundada por Roca). (EFE)

También se cayó un acuerdo para llegar a convertirse en el servicio de televisión de MásMóvil, cuando todo estaba prácticamente atado, algo que habría inyectado millones de clientes a Tviso.

Pasaban los meses y el dinero no llegaba, pero sí llegó la maniobra de los inversores: un préstamo de poco más de 200.000 euros a cambio de un 10% extra de la empresa. El 30% inicial les había costado 1,5 millones, pero un 10% adicional solo 200.000. "Si llegas a un punto en el que te quedas sin tesorería, algunos inversores esperan a que te quedes seco, sin dinero, para imponer sus condiciones, ganar derechos de voto dentro del consejo y hacerse con más parte del pastel a costa del resto del resto de pequeños inversores", explican fuentes consultadas.

La oficina de Tviso en Barcelona
La oficina de Tviso en Barcelona

Luis Martín-Cabiedes, uno de esos socios de referencia de Tviso, niega que la estrategia fuera estrangular financieramente a la 'startup' para sacar más tajada. "No voy a entrar en este tipo de valoraciones y de búsqueda de culpables, pero esto suele ocurrir. Cuando la compañía se queda sin recursos, culpa a los inversores. Y los inversores no tenemos la culpa. No tenemos obligación de poner más dinero", explica en conversación con Teknautas. "A mí me pareció que se había apostado por una estrategia equivocada, que exigía unos recursos que no se tenían, y decidí no poner más fondos. No hay más".

En mitad de este tira y afloja, sonó el teléfono. Eran directivos de Rakuten, el gigante japonés del comercio electrónico (inversor en Glovo y Cabify y comprador en 2012 de Wuaki TV). Estaban interesados en iniciar conversaciones que podrían desembocar en una posible venta. La negociación arrancó en febrero de 2018 y se llegó a realizar una auditoría al completo de Tviso. Un año después, se firmó un acuerdo no vinculante de venta por entre 5 y 10 millones de euros. Estaba hecho. O no. En el último momento, Rakuten exigió una rebaja muy sustancial del precio de venta tras recibir los resultados de la auditoría.

Andreu Cartig y Oriol Solé, cofundadores de Tviso
Andreu Cartig y Oriol Solé, cofundadores de Tviso

Fuentes cercanas a los fundadores de Tviso explican que la compañía japonesa jamás llegó a enseñarles ningún informe. "Los datos internos eran inmejorables, pero aseguraban que la auditoría reflejaba lo contrario y, sin embargo, no querían compartirla", explican. Poco después, Solé, Caritg y Tardá se enterarían de que la firma encargada de realizar la auditoría fue la oficina de PWC en Barcelona dirigida por Griselada Garde, mujer de Jacinto Roca, el CEO de Rakuten TV. "Estas auditorías deben ser estrictamente independientes. Que la realice la empresa que dirige un familiar de un alto directivo de Rakuten es un claro conflicto de interés. Especialmente cuando la recomendación era bajar muchísimo el precio y en ningún momento permitieron analizar los resultados", explican fuentes consultadas. Los cofundadores de Tviso rechazaron molestos la propuesta de los japoneses y el resto ya lo conocemos: concurso de acreedores inminente.

Con conflicto de intereses o sin él, con puñaladas y engaños o sin ellos, con vetos de Netflix o no, con inversores en contra o no, la única realidad indiscutible es que Rakuten ya no será el nuevo dueño de una de las 'startups' españolas más prometedoras. En solo unas semanas, Tviso ha pasado de venta millonaria a estar al borde del cierre. Adiós al 'Chromecast cañí'.

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