Ren Zhengfei, fundador y presidente de Huawei

El desconocido militar chino de 74 años detrás de Huawei que EEUU quiere eliminar

Ren Zhengfei ha salido de las sombras para dar la cara por Huawei, la empresa que creó hace tres décadas. Su vida es buen reflejo de la trayectoria que ha seguido China

Foto: El fundador y presidente de Huawei, Ren Zhengfei. (EFE)
El fundador y presidente de Huawei, Ren Zhengfei. (EFE)

A Ren Zhengfei no le importa reconocer que su familia es fan de los productos de Apple. No sería una revelación sorprendente si no fuese porque este hombre de 74 años es el fundador y actual presidente de Huawei. "Si te gusta el producto, úsalo. No lo politices", dijo, contundente, en un encuentro con periodistas chinos el pasado miércoles. Ren pertenece a esa estirpe empresarial china que prefiere mantenerse en la sombra, pero que no rehúye las preguntas más incómodas cuando salen a la luz.

Y, ahora, se ha visto obligado a exponerse como nunca antes, porque su hija fue arrestada en Canadá, país en el que espera una decisión sobre su extradición a Estados Unidos para ser procesada por una veintena de delitos económicos, y porque el gigante tecnológico que ha creado está sufriendo el mayor ataque de su historia. Donald Trump ha puesto a la empresa en su punto de mira porque la considera un peligro para la seguridad nacional, y Steve Bannon, estratega jefe de la Casa Blanca durante la primera etapa de Trump, reconoció el miércoles en una entrevista con el 'South China Morning Post', que matar a Huawei "es diez veces más importante que lograr un acuerdo comercial" con China.

A pesar de que los golpes que está recibiendo son duros, Ren no pierde la sonrisa cuando habla en público. Tampoco levanta la voz. Al contrario de lo que sucede con Trump, su discurso es sosegado y coherente. Puede que su empresa corra un peligro de muerte, pero Ren lo ha pasado peor en la vida. No en vano, nació en un remoto pueblo de la montañosa provincia de Guizhou, una de las más pobres de China, cinco años antes de que se fundase la República Popular. Sus padres eran profesores, eran tiempos de guerra —primero contra los invasores japoneses, y luego entre nacionalistas y comunistas chinos—, y él recuerda haber pasado hambre de niño. "Nos consideraban adinerados porque teníamos sal para cocinar", contó a la BBC.

No en vano, se estima que hasta 45 millones de personas fallecieron durante la letal hambruna que asoló el país entre 1958 y 1961, coincidiendo con el Gran Salto Adelante que Mao Zedong concibió para convertir al país, eminentemente agrícola, en una potencia industrial. Logró todo lo contrario. "Cada ciudadano recibía solo 30 centímetros de tela para ropa, así que de pequeño siempre vestí harapos", rememoró en otra ocasión Ren, que ha tenido mucho más éxito que el Gran Timonel en la consecución de una revolución tecnológica para China.

Foto: Reuters
Foto: Reuters

Según su biografía oficial, Ren tuvo la suerte de matricularse en el Instituto de Ingeniería Civil y Arquitectura de Chongqing en 1963, tres años antes de que diese comienzo la Revolución Cultural que cerró gran parte de las instituciones de enseñanza superior del país. Él no podía saberlo, pero esa formación iba a suponer una gran ventaja sobre el resto de sus compatriotas, porque la generación que alcanzó la mayoría de edad durante la etapa más oscura del maoísmo fue privada de las herramientas que luego le permitirían a Ren construir un imperio.

Pero sus estudios también tuvieron otro efecto secundario: "Me alisté en el Ejército durante la Revolución Cultural, una época en la que imperó el caos en todos los sectores, desde la agricultura hasta la industria. No tuve opción. Necesitaban gente formada y nos buscaron en la universidad", contó en otro de los encuentros con la prensa que ha mantenido en las últimas semanas para defenderse de las acusaciones que llegan de la otra orilla del océano Pacífico. Precisamente, la época en la que vistió el uniforme del Ejército Popular de Liberación es la que Estados Unidos esgrime para cimentar sus sospechas sobre la connivencia de Huawei con el gobierno chino.

Ren nunca blandió un arma o participó en estrategias de represión. Formó parte del cuerpo de ingenieros del Ejército Popular de Liberación

Lo que Trump no tiene en cuenta es que el Ejército fue para muchos en aquella época una de las pocas vías de supervivencia, y que Ren nunca blandió un arma o participó en estrategias de represión. Formó parte del cuerpo de ingenieros destinado a poner en marcha una fábrica de fibras sintéticas, la de Liao Yang. Allí, el empresario coqueteó con la congelación durante los duros meses de invierno, en los que la temperatura cae hasta 20 grados bajo cero, y no probó la carne durante meses.

"Al principio todos dormíamos a la intemperie, pero, finalmente, se construyó un barracón de mala muerte. Teníamos 150 gramos de aceite al mes para cocinar, y seis meses al año solo nos daban coles y sorgo para comer", cuenta. Más adelante, Ren fue ascendido, sí, pero siempre ocupó puestos técnicos. Colgó sus galones en 1983, cuando el Gobierno decidió desmantelar los regimientos de ingenieros, y se fue a trabajar al sector petrolero.

La administración americana también señala con dedo acusador el hecho de que Ren sea miembro del Partido Comunista de China, pero ese es un denominador común entre casi todos los grandes empresarios del país, cuyo sistema combina características de la economía planificada con otros propios del capitalismo. Y es evidente que Ren prefiere esos últimos. No en vano, tuvo problemas para adquirir el carné del Partido porque su padre había sido etiquetado como 'contrarrevolucionario capitalista' durante la Revolución Cultural, y en 1987 fundó Huawei —que se puede traducir literalmente como 'China es capaz' o 'logro de China'— con la firme convicción de que sería privada.

Ren Zhengfei, fundador y presidente de Huawei, junto al presidente chino Xi Jinping. (Reuters)
Ren Zhengfei, fundador y presidente de Huawei, junto al presidente chino Xi Jinping. (Reuters)

Es más, a diferencia de competidores participados por el Estado, como ZTE, Huawei funciona de forma similar a una cooperativa, en la que la propiedad reside en sus empleados. Ren tiene en su bolsillo solo el 1,14% de la empresa —suficiente para reportarle una fortuna estimada en 3.200 millones de dólares—, y siempre ha defendido su independencia del Estado. "La decisión de dejar la empresa en manos de los trabajadores la tomé por influencia de mis padres, que me enseñaron a no ser egoísta y a vivir frugalmente, así como a ser resistente y generoso", explicó Ren. Sus progenitores también le inculcaron prudencia, razón por la que Huawei ha decidido no cotizar en bolsa para evitar la tiranía de los vaivenes del parqué.

La empresa comenzó su andadura con un capital de 21.000 yuanes (ahora son 354 euros) en Shenzhen, la ciudad que mejor refleja el auge de China. Era una pequeña compañía de compraventa de equipamiento, pero Ren tenía claro que quería ir más allá, y que la única forma de lograrlo era invertir en I+D. Fue una idea que maduró mucho antes, durante su trabajo en la fábrica de textiles. Allí tuvo contacto con maquinaria francesa que le sorprendió por lo avanzado de sus controles automáticos. "Vivíamos una vida primitiva, pero tuvimos la posibilidad de ver la tecnología más avanzada", explicó.

Para nosotros, Ren es un ídolo. Es un hombre cercano y tiene las ideas muy claras, dice una empleada de Huawei en China

En las décadas de 1990 y 2000, China contaba con la ventaja de una mano de obra barata y una creciente red de proveedores, pero el empresario vaticinó correctamente el futuro y vio la oportunidad que se abría en el sector tecnológico, tanto en el mercado doméstico como a nivel global. Huawei invirtió el capital que obtenía con productos 'low cost' en desarrollar las tecnologías que podrían otorgarle el liderazgo, como antes habían hecho Japón o Corea del Sur. Y no le salió mal la jugada: ya es el principal fabricante de equipamiento de telecomunicaciones, líder en el desarrollo de las redes 5G, y la segunda marca que más teléfonos móviles vende.

"Para nosotros, Ren es un ídolo. Es un hombre cercano y humilde que, sin embargo, tiene las ideas muy claras", comenta a Teknautas una empleada del gigantesco centro de I+D que Huawei tiene en Shanghái y que prefiere mantenerse en el anonimato. "Mientras otros se llenaban los bolsillos y daban la espalda a la innovación, él ha invertido en tecnología para ir un paso por delante. Y ha trabajado muy duro para lograrlo", sentencia.

La jefa financiera de Huawei, Meng Wanzhou, hija de Ren Zhengfei, en el momento de su detención en Canadá. (Reuters)
La jefa financiera de Huawei, Meng Wanzhou, hija de Ren Zhengfei, en el momento de su detención en Canadá. (Reuters)

"He tenido que sacrificar mucho por la empresa. Mis jornadas en la oficina han sido de 16 horas", reconoce Ren con una mueca de remordimiento siempre que le ponen un micrófono delante. Al fin y al cabo, esa dedicación al trabajo ha sido una losa en su vida familiar, a la que reconoce no haber prestado la suficiente atención. A pesar de eso, Ren ha tenido tiempo para casarse en tres ocasiones y procrear otras tantas veces: Meng Wanzhou y Meng Ping son fruto de su primer matrimonio, y Annabel Yao del segundo.

Antes de su arresto en Canadá, la primera estaba llamada a sucederle al timón de Huawei, donde ejerce de vicepresidenta y de directora financiera; el segundo está empleado en una subsidiaria de la marca; y la tercera, la más glamurosa, todavía tiene 20 años, estudia en Harvard, y deja muy claro en Instagram que disfruta de la vida y del ballet. Curiosamente, ninguno de los tres ha adoptado el apellido de Ren. Algunos dicen que es para evitar que se les relacione, pero otros señalan que la falta de cariño del padre, que llegó a decir que ninguno de sus hijos reunía las cualidades necesarias para liderar Huawei, les ha alejado de él.

Ahora, el principal pilar sentimental de Ren es su mujer, Su Wei, que fue antes su secretaria. Juntos tratan de capear un temporal diplomático que amenaza con desembocar en una guerra tecnológica entre las dos principales superpotencias del mundo. Irónicamente, antes de que Trump llegase a la Casa Blanca, el empresario afirmó en público que admiraba "el carácter abierto" del país que ahora le cierra las puertas a cal y canto.

El fundador y presidente de Huawei, Ren Zhengfei. (EFE)
El fundador y presidente de Huawei, Ren Zhengfei. (EFE)

A pesar de ello, Ren no les guarda rencor a las empresas americanas que han anunciado el fin —o la pausa temporal— de su relación comercial. "El impacto de que Google deje de hacer negocios con nosotros será grande. Pero el culpable de ello son los políticos americanos, no las empresas, que nos han mostrado su apoyo en todo momento. El gobierno americano nos está infravalorando, porque estamos dos o tres años por delante de cualquier otra empresa en el desarrollo de las redes 5G. Afortunadamente, hace años que llevamos delineando planes alternativos para hacer frente a esta circunstancia", explicó en una entrevista con la cadena china CCTV.

—Mucha gente le considera un héroe nacional. ¿Se ve a sí mismo de esta manera? —le preguntó la periodista china.

—No. No soy un héroe. Nunca lo he sido. Espero que todo el mundo ame a China y que no haga nada en detrimento del país. ¿Pero crees que comprar un móvil de Huawei es un acto de patriotismo? Somos una empresa que hace negocios, no política. Si lo compras, hazlo porque te gusta, no porque amas a tu país —ratificó Ren tajante, desautorizando a quienes hicieron un llamamiento para adquirir productos de Huawei como muestra de apoyo a China.

Ren siempre se desmarca del gobierno chino: "Apoyo al Partido Comunista, pero nunca haría daño a otro país", afirmó. Eso no quiere decir que no esté dispuesto a plantar batalla: "Estados Unidos no tiene ninguna prueba de que Huawei sea una amenaza", subrayó en una entrevista con CNN, en la que avanzó un litigio legal con el gobierno americano. "En 30 años de la historia de la empresa, nunca hemos recibido una petición del gobierno chino para entregar datos de los usuarios o para acceder a nuestro equipamiento. Y si algún día llega, la rechazaré. Antes cerraría la empresa", añadió. Desafortunadamente para él, ese extremo cada vez parece menos descabellado.

Tecnología

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
21 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios