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El paraíso de los implantes: por qué miles de personas en Suecia llevan chips bajo la piel

Más de 4.000 personas en Suecia usan algún tipo de implante electrónico en su cuerpo para pagar, entrar en la oficina o usar medios de transporte. ¿Por qué lo hacen?

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Cuando el revisor le pide su billete, Hannes Sjöblad ya no tiene que sacar ninguna tarjeta ni documento impreso ni tan siquiera el móvil. Solo tiene que pasar su mano izquierda por el lector del empleado ferroviario para que este compruebe que ha pagado. Son las ventajas de llevar un chip implantado en el cuerpo y también de vivir en Suecia, el país del mundo que más rápidamente está adoptando esta tecnología.

Con más de 100 años de historia, SJ, la compañía nacional de trenes del país, empezó a aceptar la verificación del billete a través de dispositivos subcutáneos el año pasado, convirtiéndose en el primer organismo estatal del mundo que integra el uso de este tipo de implantes en su sistema. Para Sjöblad, es un gesto importante y una clara señal de que su país está cada vez más preparado para aceptar soluciones que impliquen la fusión del hombre con la tecnología.

No es extraño, de hecho, que el país escandinavo sea el más avanzado en esta materia. Allí, los pagos en efectivo ya son una rareza. Todo el mundo paga en todas partes con tarjeta, móvil u otros sistemas electrónicos. De hecho, hay tiendas, museos y organismos públicos que ya ni siquiera aceptan 'cash'. Y es posible, incluso, dar limosna en una iglesia o a un mendigo por vía electrónica.

En este contexto, que de las cerca de 10.000 personas que ya se han insertado un chip en todo el mundo alrededor de un 40 por ciento esté en Suecia es un dato que no debería asombrar. "Es una sociedad postindustrial, muy digitalizada y madura tecnológicamente hablando. Además, los suecos confían en el sistema. Ven en la tecnología un modo de mejorar sus vidas, no una manera de que alguien les controle", explica a Teknautas el español Juanjo Tara.

El sistema empleado para implantar uno de los chips subcutáneos usados en Suecia.
El sistema empleado para implantar uno de los chips subcutáneos usados en Suecia.

Originario de Almería, este ingeniero se trasladó al país nórdico en 2012 para estudiar un máster. Allí, recibió una beca para ampliar conocimientos en China y, más recientemente, fundó su propia empresa, Dsruptive, junto a dos socios, con los que, precisamente, ha desarrollado un nuevo 'hardware' implantable más avanzado que los que venían usándose hasta ahora, dotado, entre otras cosas, de una mayor capacidad de memoria.

El equipo tiene su oficina en Epicenter, el moderno 'hub' de innovación digital ubicado en el centro de Estocolmo en el que trabajan más de 300 compañías y que se ha convertido en emblema del fuerte desarrollo tecnológico que vive el país.

Los empleados que lo deseen pueden acceder al edificio, abrir las salas de reuniones e incluso comprar comida en las máquinas de vending con un chip implantado bajo la piel. Ser pioneros en tecnologías tan punteras como estas llena de orgullo a los suecos. Tanto es así, que el Rey Carlos Gustavo realizó recientemente una visita al edificio en el programa oficial del viaje que el presidente de Italia, Sergio Mattarella, a Estocolmo. "Yo mismo les enseñé cómo uso nuestro implante para abrir una puerta o pagar un snack", relata Tara.

El chip subcutáneo se puede usar, entre otras cosas, para acceder al trabajo a diario
El chip subcutáneo se puede usar, entre otras cosas, para acceder al trabajo a diario

Hannes Sjöblad, a quien citábamos al principio, forma parte del equipo que dirige y gestiona el edificio. Llevar un chip bajo la piel es algo "completamente voluntario, una decisión personal" y "no forma parte de la política de trabajo" del centro, aclara a este diario.

Quienes prefieran seguir abriendo las puertas con una tarjeta, por lo tanto, pueden seguir haciéndolo. Él, sin embargo, hace tiempo que se pasó a los chips, convirtiéndose en uno de los iniciadores de esta tendencia en Suecia. Le llaman para dar conferencias por todo el mundo y, con los años se ha convertido en uno de los mayores divulgadores sobre la materia.

"En realidad, los microchips existen desde hace tiempo. Llevan décadas utilizándose con animales", explica. Lo que ha revolucionado el modo de usarlos es la llegada del internet de las cosas. Con la generalización del protocolo de comunicación inalámbrica NFC, cualquier móvil dotado de esta tecnología podía extraer información de un microchip y esto encendió la lucecita de quienes, como Sjöblad, estaban hartos de tener que memorizar tantas contraseñas y llevar tantas llaves y tarjetas encima.

Un chip subcutáneo para comprar 'snacks'

En su caso, implantarse un chip bajo la piel le ha simplificado la vida. Además de utilizarlo en Epicenter para abrir puertas o adquirir un tentempié, lo usa para identificarse en el gimnasio y como tarjeta de fidelidad de varios supermercados y cafeterías. Con él, también puede desbloquear su móvil sin tener que teclear ningún código o pasar la tarjeta de visita o su perfil en LinkedIn al dispositivo de otra persona.

Hannes Sjöblad, fotografiado en el centro empresarial Epicenter
Hannes Sjöblad, fotografiado en el centro empresarial Epicenter

"El gran beneficio de llevar un implante es que te simplifica enormemente la vida", relata. Aunque, por el momento "no se puede usar para sustituir los pagos con tarjeta bancaria, puesto que estas utilizan un sistema de encriptación propio", admite. Tara, no obstante, explica que el desarrollo tecnológico que se necesita para que esto sea posible "está más cerca de lo que parece" y podría estar listo ya a finales del año que viene.

El chip tiene la dimensión de un granito de arroz y es inyectado por un simple procedimiento que dura solo 5 segundos. Quienes lo llevan, relatan que, aparte del pequeño pinchazo inicial, los primeros dos días puede doler un poco la zona de la mano en la que ha sido implantado, pero que luego ya no se nota nada.

El gran beneficio de llevar un implante es que te simplifica la vida, aunque aún no se puede usar para sustituir los pagos con tarjeta bancaria

Sin embargo, la idea de llevar un diminuto pedazo de electrónica dentro del cuerpo también levanta reparos, tanto por las todavía desconocidas consecuencias que podría tener para la salud como por los problemas de seguridad o privacidad que pueda generar.

Sobre lo primero, Tara dice que es lo que menos le preocupa. "Los dispositivos son biocompatibles y el encapsulado es el mismo que se utiliza para otro tipo de implantes médicos", asegura. Sjöblad también quita hierro al asunto, señalando que, "a diferencia del móvil, el implante no tiene ninguna fuente de energía ni emite ningún tipo de radiación", por lo que no hay sospechas de que pueda generar cáncer, algo sobre lo que hace años que se investiga en el caso del móvil sin que se haya llegado todavía a resultados concluyentes.

En cuanto a la seguridad y problemas de privacidad, los expertos resaltan que los chips no llevan GPS y, por lo tanto, no se pueden rastrear. Además, para clonarlos o robar información, hay que estar muy cerca, a un centímetro de distancia. Y, aunque se consiga, la información siempre se puede proteger con contraseña. De hecho, es lo que ellos recomiendan.

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