En teoría es posible; en la práctica no

Por qué España no podría cortar internet a toda Cataluña (como asegura Assange)

El 'hacktivista' ha pedido a los catalanes que se preparen para la cancelación de la red pero, aunque quisiera, España nunca podría tomar una medida de este estilo

Foto: Julian Assange. (EC)
Julian Assange. (EC)

"¡Catalanes: para impedir el voto, España podría bloquear todo internet!". Con este alarmista mensaje ha empezado hoy su día en Twitter el fundador de Wikileaks, Julian Assange. Es otro de sus mensajes en su peculiar 'ofensiva catalana'. Lo ha escrito en tres idiomas, para que nadie dijese que no lo entendía, y ha añadido dos enlaces a aplicaciones con redes MESH para que los posibles afectados por el corte 'total' de internet pudiesen esquivar esta medida. Lo que se le ha olvidado comentar es que es prácticamente imposible que esto ocurra, tanto técnica como judicialmente.

Hay varias razones por las que el Estado español no podría llevar a cabo una acción de esta envergadura, que no se ha aplicado ni siquiera en lugares como Turquía, que el año pasado estableció bloqueos concretos a redes sociales, pero no totales en el país. Empezando por la complejidad técnica de cortar el acceso 'online' a nivel de infraestructura de telecomunicaciones (servidores, fibra, antenas de telefonía...), pasando por el frente judicial, la posibilidad que plantea Assange es ahora mismo solo eso, una posibilidad. Pura teoría.

"Sería imposible ponerlo en práctica. Solo lograrían cortes parciales de páginas web, y eso siempre se puede esquivar. Cortar 'todo' internet es inviable", explica a Teknautas el ingeniero y especialista en seguridad informática Sergio de los Santos. ¿Por qué?

Múltiples operadores ofrecen acceso

Cortar el acceso a internet fijo y móvil en toda Cataluña de forma efectiva supondría que todos los operadores de telecomunicaciones cooperasen con la medida (incluso con orden judicial de por medio). Sería necesario un corte de servicio a nivel de infraestructura de todos los prestadores de servicio. Y de forma simultánea. "Un bloqueo total requiere que al visitar internet la infraestructura que está detrás, los servidores, las conexiones por fibra, cobre... no esté operativa. Eso obviamente no va a ocurrir. Las conexiones a servidores seguirán activas, las antenas, el cableado... Y si eso sigue activo, siempre vas a tener una forma de librarte del bloqueo", explica De los Santos.

“Sobre el papel puede hacerse, pero en realidad es casi imposible que las diferentes operadoras que trabajan en el país aprobasen una medida de este estilo”, explica Sergio Carrasco, profesor de Derecho e ingeniero de telecomunicaciones. “El Gobierno podría controlar una parte, pero siempre habría otras opciones. Eso no es un bloqueo total”, concluye.

El problema de las fronteras

Algunas de esas opciones para conectarse a internet a pesar del bloqueo parcial pasarían por las fronteras que rodean la región. Eso haría posible que usuarios dentro de Cataluña y cerca de Francia, Andorra, Aragón o la Comunidad Valenciana pudieran conectarse y ofrecer acceso gradual al resto de la población. “Con que un usuario en Cataluña se pudiese conectar por wifi o incluso por 'Bluetooth' a un dispositivo que sí tuviera acceso a internet, ya podría dar red a todos los demás”, explica De los Santos.

Este especialista va más allá y explica cómo en el propio tuit de Assange se ve la contradicción de asegurar que España podría cortar 'todo' internet a Cataluña y ofrecer como altenativa unas 'apps' basadas en 'p2p'. Se trata de los programas de mensajería FireChat y Briar. “Estos programas no son mágicos, sino que usan unas redes MESH que justo demuestran que es imposible que España deje totalmente sin conexión a Cataluña”.

FireChat, una de las aplicaciones recomendadas por Assange.
FireChat, una de las aplicaciones recomendadas por Assange.

Estas aplicaciones conectan a diferentes usuarios y van saltando entre dispositivos hasta que encuentran uno con conexión a la red. Cuando ese uno aparece, el resto se hace con conexión. Lenta, pero funcional. “El Gobierno puede estrangular el acceso hasta que el usuario medio no pueda acceder, pero si alguien hace por conectarse, lo va a conseguir seguro”, concluye De Los Santos.

Una orden judicial inexplicable

Antes de llevar a cabo una acción de este tipo, el Gobierno español necesita, por dictamen constitucional, una orden judicial que lo aprobara. Según Sergio Carrasco, es imposible que ningún juez español pudiera dar validez a una medida de este nivel, pues "ataca directamente a los derechos fundamentales de los ciudadanos. Iría contra el derecho de acceso a la información”.

Para ver la dificultad de esta aprobación, solo hay que consultar la Constitución española, en la cual se establece en el título 1, capítulo segundo, artículo 20 que:

Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

c) A la libertad de cátedra.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

Un apagón económico para las empresas

Si el Gobierno sigue empeñado en llevar a cabo este corte, se tendría que enfrentar a un problema posterior aún mayor: denuncias de miles de empresas por perjuicios económicos. Porque este supuesto bloqueo total no solo afectaría a las compañías catalanas, también a las del resto de España y del mundo. Es lo que tiene vivir en un mundo interconectado a través de internet...

"Todas las empresas que trabajan directamente con internet se verían afectadas de lleno por esta medida y a cambio pedirían unas responsabilidades que el Gobierno central debería asumir", explica Carrasco. El problema judicial y económico al que se enfrentaría el Estado español sería de tal magnitud que ni siquiera tendría incentivos para lograr solventar la parte técnica y judicial comentada anteriormente. En definitiva, como tuit alarmista, el mensaje de Assange es perfecto. Desgraciadamente, se queda solo en eso.

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