el mosquito tigre, el culpable

La Chikunguña no está sola: las enfermedades tropicales llegan a España

El primer caso autóctono de Chikunguña demuestra cómo el cambio climático y el tráfico humano y de mercancías favorece la difusión de patologías que hasta ahora quedaban muy lejos

Foto: La Chikunguña no está sola: las enfermedades tropicales llegan a España

España ya tiene el primer caso autóctono (contagiado dentro de sus fronteras) de chikunguña. Se trata de un hombre de 60 años residente en Gandía (Comunidad Valenciana) que notó los primeros síntomas a principios de julio. Esta enfermedad tropical, hasta ahora sólo vista en nuestro país en gente que se había infectado en el extranjero, es causada por un virus que transmite el mosquito tigre. Aunque no sea una patología extremadamente grave, pone de manifiesto cómo algunos males que se creían propios de otras zonas comienzan a llamar a la puerta de Europa.

“Siempre hemos pensado que no estábamos en una zona de riesgo, que no eramos un país tropical, pero sí que lo somos”, explica a Teknautas la viróloga del Centro Nacional de Biotecnología (CNB) Cristina Risco. La experta asegura que los países de alrededor como Francia e Italia ya presentan más casos, por lo que es de esperar que se produzcan más contagios en España en el futuro.

Ya hay casos autóctonos de dengue en el sur de Francia. El vector está y las enfermedades llegarán. Es cuestión de tiempo

El investigador del CNB Juan Francisco García participó el año pasado en el desarrollo de un prototipo de vacuna contra el virus del chikunguña. “Ha sido como una bomba de relojería”, nos asegura, “se ha expandido por toda Sudamérica durante 2014 y ahora hay millones de personas infectadas allí”.

El chikunguña (o también chikungunya, del makonde “enfermedad del hombre retorcido”) es un virus del tipo alfavirus que se ha extendido por todo el mundo con relativa rapidez. “Se descubrió en los años 50 en Tanzania, provocó una serie de brotes en la región y desapareció hasta que en 2004 se repitió la historia en la isla de la Reunión [cercana a Madagascar pero perteneciente a Francia]. A partir de ahí se ha extendido por todo el planeta en un claro ejemplo de enfermedad emergente”, resume García.

Tras eso se dieron en la India millones de casos, y algunos turistas provocaron brotes en España, Italia y Francia entre 2006 y 2007. Volvió a permanecer oculto hasta que comenzaron los brotes en 2013 en las islas del Caribe. “Ahí ya se predecía que se expandiría por toda Sudamérica”, añade García. Pero, ¿cómo ha podido viajar algo tan diminuto como un virus por todo el planeta?

El culpable, un mosquito

El responsable de todo es el mosquito tigre (Aedes albopictus), no en vano incluido en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, según la UICN. Este insecto es un vector (medio de transporte) para gran cantidad de virus, entre los que se incluye el chikunguña, aunque no es el único.

Su origen está en Asia, pero ha logrado instalarse en Europa, África y Sudamérica. “Llegan sobre todo por el tráfico de neumáticos usados, donde se forman bolsas de agua estancada donde estos insectos ponen los huevos”, aclara Risco. Aunque en realidad cualquier tipo de viaje, humano o de mercancía, es susceptible de transportar un animal tan pequeño.

Siempre hemos pensado que no estábamos en una zona de riesgo, que no eramos un país tropical, pero sí que lo somos

La zona mediterránea, aderezada con un poco de cambio climático, se convirtió así en un nuevo hogar idóneo para el mosquito tigre por su similitud con el asiático (aunque con menor humedad). En 2004 Cataluña notificaba su presencia en San Cugat del Vallés. Hoy está extendido por la costa mediterránea desde Girona hasta Málaga. Además de Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Murcia y Andalucía, en el País Vasco también se ha detectado en Gipuzkoa. Pero esto no quiere decir que no pueda haberse extendido a otras zonas.

“Es muy posible que donde no sabemos que está, esté”, comenta Risco. La investigadora asegura que , mientras que países vecinos como Francia e Italia sí están mapeados al completo, en España sólo existen estudios en el mediterráneo y Madrid, por lo que es posible que también esté más adentro.

“El virus está unido al mosquito. Hay que estar atentos al área de distribución del mosquito porque los futuros casos irán asociados”, asegura García, que recuerda que en Sudamérica tampoco existía este insecto antes de que comenzaran los casos. En realidad, puesto que no es posible la transmisión entre personas, es necesario que un insecto español pique a alguien infectado en otra parte y luego contagie a otro ser humano, como ha sucedido en Gandía.

Del dengue a la malaria

El mosquito tigre es el culpable del caso de chikunguña, pero no es la única enfermedad que puede transmitir al ser humano. Risco considera que la enfermedad tropical más peligrosa que puede darse en España, junto al chikunguña, es el dengue. “Ya hay casos autóctonos en el sur de Francia, cuyo clima es similar al de aquí. El vector está, por lo que las enfermedades que transmite van a llegar. Los números son claros y es cuestión de tiempo”, advierte.

La falta de estudios hace posible que el mosquito tigre esté presente en otras zonas de España además del Mediterráneo

El dengue, producida por un flavivirus, afecta a más de 50 millones de personas en todo el mundo. Su gravedad, según Risco, puede superar a la del chikunguña, que muy rara vez es mortal. Aunque es posible vivir con dengue toda la vida, con ataques periódicos similares a una gripe, el problema llega si se sufre la picadura de un mosquito con una variación distinta del virus: “Tu cuerpo reacciona de una forma exagerada y se da una fiebre hemorrágica similar a la del ébola”.

Además del dengue, que ya ha asomado la cabeza en países vecinos, existen otros microorganismos transmitidos por el insecto. Por ejemplo el virus de la fiebre del valle del rift. De momento no ha salido del África subsahariana, pero al existir su vector principal en nuestro país podrían darse casos en un futuro. Lo mismo sucede con otras enfermedades similares como la fiebre amarilla, aunque en este caso el riesgo sea de momento mucho menor.

La malaria es un caso similar, pues aunque no la causa un virus sino un plasmodio, también la transmite un mosquito (en este caso Anopheles). El cambio climático, que aumenta la distribución de estos insectos, podría provocar que esta grave enfermedad volviera a ser endémica de nuestro país, tras su desaparición en 1964 años.

¿Atacar al virus o al mosquito?

Enfermedades como chikunguña y dengue no tienen de momento tratamiento o vacuna, más allá de los paliativos. La pregunta, por lo tanto, es si deberían centrarse los esfuerzos en exterminar al mosquito o en curar la enfermedad.

La solución más rápida sería 'reciclar' fármacos que ya están aprobados para otras enfermedades, y averiguar si pueden servir contra otras nuevas

“Estas enfermedades emergentes están llegando muy rápido, no hay tiempo de desarrollar algo en cinco años”, asegura Risco. Conviene recordar que desde que se comienza a investigar una vacuna hasta que esta sale al mercado, puede pasar más de una década. García explica que la vacuna en la que trabaja su grupo ha mostrado una protección del 100% en ratones y monos: “El siguiente paso sería pedir permisos y financiación para un ensayo en seres humanos”. Una vez más, se necesitarían varios años hasta que el producto llegara al mercado.

Acabar con el mosquito tampoco parece una opción: “Cada año llegan más al norte, y en sitios donde se había erradicado vuelve”, comenta Risco. Por ese motivo en países donde enfermedades como la malaria son un problema serio, “lo más efectivo” es evitar que el mosquito pique a los seres humanos, mediante por ejemplo mosquiteras. Existen eso sí, varias investigaciones destinadas a liberar mosquitos transgénicos que impidan que la descendencia de los normales salga adelante: Brasil, por ejemplo, ha seguido este método para luchar contra el dengue.

Para la investigadora del CNB, la mejor solución (o al menos la más rápida) pasa por reposicionar fármacos. Este sistema consiste en encontrar fármacos, que ya existan y estén validados, y estudiar si funcionan contra estos virus. “Aceleraría mucho el tener un tratamiento en el mercado, y ya se está probando en chikunguña”, comenta Risco. En cualquiera de los casos el futuro pasa por aumentar los recursos destinados a la investigación de enfermedades tropicales que son, cada vez, más europeas.

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