Monster Hunter 4 Ultimate, una aventura gigantesca a todos los niveles
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cazar monstruos es más divertido que nunca

Monster Hunter 4 Ultimate, una aventura gigantesca a todos los niveles

La última edición de esta saga nipona mantiene y mejora sus señas de identidad: una gran complejidad y un sinfín de posibilidades que pueden asustar a los jugadores más 'casual'

Foto: Monster Hunter 4 Ultimate, una aventura gigantesca a todos los niveles
Monster Hunter 4 Ultimate, una aventura gigantesca a todos los niveles

Monster Hunter 4 Ultimate es un juego titánico en todos sus aspectos. Localizaciones gigantescas, con llanuras y bosques interminables. Monstruos enormes para los que los seres humanos son meros ratones. Una duración que sobrepasa las 100 horas, y una dificultad y profundidad que, aunque bien equilibrada, nos hará sudar la gota gorda. Hasta las armas de los personajes son descomunales. Tan sólo nuestro personaje y su gato guerrero –sí, su gato– son normales. Un universo colosal reducido con bastante éxito para la Nintendo 3DS.

La saga de Capcom Monster Hunter levanta auténticas pasiones en su país natal, Japón. Incomprensiblemente, este fervor no se ha contagiado con tanto éxito fuera de sus fronteras, aunque también existan legiones de fans en España. Más de una década ha pasado desde que el primer título apareciera para Playstation 2, y con cada edición se han ido añadiendo más y más extras. No es mentira eso de Ultimate, porque da igual que seas un novato cazador de monstruos o un gran experto: esta es la versión definitiva.

La profundidad de Monster Hunter 4 Ultimate es aterradora, y se hace patente desde los primeros instantes con uno de los tutoriales más largos que he tenido ocasión de jugar. Completar misiones, cazar y capturar monstruos, conseguir materiales, mejorar las armas… Las posibilidades son infinitas. Esto supone un arma de doble filo: sin duda enamorará a los jugones más hardcore, pero por el otro puede asustar a los menos experimentados. Y es que una vez termina el tutorial estamos solos. La estructura siempre es la misma: escoger una misión y desplazarse al área de caza para intentar finalizarla con éxito. El problema es que los mapas son grandes y corre de nuestra cuenta el encontrar al monstruo en cuestión.

A nivel gráfico deja un sabor agridulce, con un 3D impresionante pero una texturas muy limitadas

No busquen una historia tras Monster Hunter porque no la encontrarán, no es ahí donde reside su magia, a pesar de sus divertidos diálogos. Se agradece el argumento ligero, porque esto va de mejorar como cazador de monstruos mientras mejoramos nuestro equipo y nuestra destreza con los controles. Curiosamente, el personaje no sube de nivel ni aumenta su fuerza o agilidad, como es tradicional en muchos RPG; aquí todo depende de conseguir un mejor equipo (que sólo obtendremos atrapando las mejores piezas, y hay un centenar de especies) y mejorar nuestra habilidad con el control. Porque en las batallas, que son en tiempo real, prima la estrategia y la experiencia con los combos.

¿Qué novedades trae esta cuarta parte? Para empezar la lista de criaturas aumenta hasta el centenar. También se incluyen nuevas armas de lo más interesantes y la posibilidad de subirse a los monstruos para eliminarlos. Habituarse al combate lleva su tiempo, ya que hay multitud de armas diferentes, por lo que buena parte de la curva de dificultad del juego consiste, precisamente, en dominarlas.

A nivel gráfico, el juego deja un sabor agridulce. Por un lado es espectacular, como no podía ser menos con los impresionantes monstruos a los que nos enfrentamos, y el 3D en la New Nintendo 3DS es magnífico (como ya dijimos). La diferencia al jugar en la nueva versión de la consola es considerable, ya que se trata uno de los juegos más exigentes y que más exprimen el potencial de la consola. Y el pezoncillo, ese segundo stick que ha tenido un recibimiento desigual, funciona de forma espectacular a la hora de controlar la cámara: sin él, los combates serían mucho más incómodos, al depender de la cruceta.

Pero por otro tiene unas limitaciones más que evidentes en cuanto a texturas (el suelo es sinceramente horrible), y el primer titán al que nos enfrentamos nada más comenzar ya nos regala una serie de glitches que no deberían estar ahí. Y los tiempos de carga dentro de un mismo escenario son absurdos: en ocasiones caminaremos unos segundos, carga, avanzaremos otro poco, carga, y así hasta completar el escenario.

La profundidad del juego es aterradora, lo que enamorará a algunos y echará para atrás a otros

Quizá un efecto secundario de sus limitaciones gráficas sea, sin duda, el mayor pero de este título. Las localizaciones de Monster Hunter son independientes, y se accede a ellas por tiempos de carga, y también hay, como comentábamos, tiempos de carga dentro de los mismos escenarios. Además, por muchas veces que visitemos un mapa, los monstruos y objetos suelen estar en los mismos lugares.

Todo esto hace que, en conjunto, el universo que propone este juego no parezca real. Todo tiene un tufillo a atrezo que no se siente en (por hacer una comparación entre iguales)Majora's Mask, donde de verdad uno puede meterse en el papel y sentir que habla con gente real en un pueblo de verdad. En Monster Hunter la sensación es la de visitar un bosque de texturas feotas por enésima vez, para conseguir ese hierro que nos faltay que ya sabemos dónde estará, para poder mejorar un poco más nuestra armadura. Por este motivo, y a pesar de toda su profundidad, la caza de monstruos puede terminar por resultar repetitiva hasta el punto de aburrir.

El online es una parte imprescindible de la saga, porque todo el mundo sabe que acabar con un dragón de 100 metros es más fácil en grupos de tres o cuatro. En un juego donde la personalización alcanza niveles tan extremos es divertido unirse a otros valientes para compensar los puntos débiles de nuestro personaje. Para aquellos que renieguen del juego en red, que no teman, siempre les quedará su felyne: una especie de gato guerrero que se puede armar y equipar como un personaje más, y que nos acompañará en nuestras expediciones.

En definitiva, Monster Hunter 4 Ultimate es un título que atrapará a cualquier jugón que se precie, con el potencial de mantenernos muchísimas horas enganchados a la portátil. Nos pide a cambio, eso sí, el esfuerzo de introducirnos en un mundo gigantesco y complejo. ¿Vale la pena? Sin duda alguna, que empiece la caza.

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