critican al ceo de tesla motors

El lado más oscuro de Elon Musk

"A nadie le gusta trabajar con Elon", el testimonio de un ingeniero de SpaceX, da buena cuenta de lo complicado que es trabajar con una de las figuras del año, Elon Musk

Foto: El CEO de Tesla Motors, Elon Musk, junto a la actriz Kate Beckinsale
El CEO de Tesla Motors, Elon Musk, junto a la actriz Kate Beckinsale

“A nadie le gusta trabajar con Elon", el testimonio desgarrador de un ingeniero de SpaceX que por motivos evidentes permanece en el anonimato, da buena cuenta de lo complicado que es trabajar con Elon Musk, una de las figuras más relevantes del momento y, como saben, fundador de Tesla Motors.

Quora es el mejor de los lugares para sacar los trapos sucios sin temor a represalias, y este empleado no parece haberse dejado pelos en la gatera a la hora de dibujar un perfil desconocido del que hemos escogido en Teknautas por mérito propio como hombre del año. Arrogante, dictatorial y muy exigente, el emprendedor de origen sudafricano sale escaldado por su comportamiento con sus subordinados, aunque en este mismo testimonio se justifica su actitud con un “es comprensible: llevar a gente a Marte no es una tarea menor”.

De aspecto tímido en las intervenciones en público, esta rutilante estrella se convierte en un tigre de Bengala de puertas adentroDe aspecto tímido y mirada dulce en las intervenciones en público, esta rutilante estrella se convierte en un tigre de Bengala de puertas adentro, y sus empleados conocen traumáticamente cómo es lidiar con él.

Y sí, lo estarán pensando: muchas de las grandes figuras del mundo de la tecnología cuentan con un carácter difícil de encajar a menos que uno tenga una fuerte personalidad o sea simplemente brillante. Se sabe que un único correo de Jeff Bezos con un "?" en el campo Asunto desataba una tormenta de consecuencias insospechadas, y también que el menos sutil Steve Ballmer atemorizaba a sus empleados a voz en grito con su voluminosa figura. Y qué decir de Steve Jobs, con quien encontrarse en un pasillo o en el ascensor podía ser el comienzo del fin de la carrera profesional de los más entregados empleados. Y ahora que mencionamos al cofundador de Apple, son muchas las similitudes con Musk, y no sólo por las malas pulgas, sino porque el creador de los Tesla cuenta también con lo que se conocía por “el campo de distorsión de la realidad” tan famoso en Jobs y que traía por la calle de la amargura a sus subordinados.

¿En qué consistía esta particular visión de las cosas? En que prácticamente no hay imposibles para ambos líderes.

“Más vale ir preparado a las reuniones”

Así, el anónimo confesor de SpaceX afirma que la lógica se diluye como un terrón de azúcar en un vaso de agua cuando es Musk quien expone los planes: un proyecto que requiere un año de trabajo “Elon lo quiere en una semana”, y a ver quién es el valiente que le lleva la contraria.

Podrán suponer que este esfuerzo hacia lo imposible requiere muchas horas de trabajo, al menos para intentarlo, y aquí Musk también cuenta con una visión peculiar de lo que es trabajar en alguna de sus empresas. “No está bien ser infeliz en esta compañía”, explicó en una de sus intervenciones, “y si no eres feliz, te divorcias”. Una forma elegante de decir que el que no lo dé todo bajo su mando es carne segura de despido.

Y no basta con entusiasmo, talento o ganas de trabajar: hay que entregar la vida en el trabajo, y de hecho, una de sus citas más célebres en una intervención ante sus empleados fue “no veo los suficientes de vosotros trabajando los sábados”. Una demanda coherente desde la perspectiva de alguien que se estima que trabaja 100 horas a la semana. 

Al empresario no le tiembla el pulso a la hora de echar por tierra meses de trabajo desmedido de sus empleadosPero posiblemente la parte más difícil de trabajar con Musk llega en el cuerpo a cuerpo. En esto nuestro protagonista también comparte rasgos del carácter de Jobs, y en las reuniones, según sostiene este anónimo empleado, saca lo peor de sí. “Puedes saber perfectamente quién sale de un encuentro con Elon –explica– porque aparece absolutamente derrotado”.

Al empresario no le tiembla el pulso a la hora de echar por tierra meses de trabajo desmedido de sus empleados si considera que no cubre sus expectativas, aunque realmente los que trabajan codo con codo con él sienten la presión del líder en las reuniones. “Más vale que vayas bien preparado, porque, si no lo estás, Elon te lo hará saber, y en ese caso… bien, buena suerte”.

Sin medias tintas y con las ideas claras, el sudafricano no entiende por qué tiene que haber sindicatos en una compañía, ya que suponen el establecimiento de “dos clases dentro de la empresa”. Musk lo tiene claro y explicó al ser preguntado por su política laboral: “Si alguien es un capullo, se le despide, y sólo he despedido a uno”. Claro que eso lo dijo en 2009…

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