el gigante lo está probando en zonas urbanas

El coche sin conductor de Google, cerca de ser una realidad: ¿pero es legal en España?

Google avanzó que su proyecto para crear un coche que se conduzca solo, está más cerca de ser una realidad. Pero el marco legal en España no lo permite

Foto: El coche sin conductor de Google, cerca de ser una realidad: ¿pero es legal en España?

Durante la pasada semana, Google avanzó que su proyecto para crear un coche que se conduzca solo no solo es ya una realidad, sino que además lo está poniendo en práctica por distintas zonas urbanas. Algo que, según la compañía, resulta mucho más difícil que hacerlo por autopista.

El coche sin conductor de Google es un proyecto iniciado en 2009 con la vista puesta en el largo plazo, aunque desde entonces sus dos docenas de Lexus ya han circulado y registrado en mapas 3D miles de millas. No es descabellado pensar que algún día se convierta en una realidad pero, ¿es viable un coche circulando sin conductor por las calles de España?

Lo cierto es que en todos los kilómetros que estos vehículos han recorrido hasta la fecha, siempre ha habido un humano sentado frente al volante, preparado para tomar las riendas del automóvil si hubiera algún percance. Además, según Google, sus coches no han registrado ningún accidente mientras el vehículo se ha conducido automáticamente.

Sin embargo, la ley en España no lo ve tan claro. Y es que el hecho de que Google ponga en circulación coches sin conductor afecta a varios ámbitos del Derecho.

Para recorrer zonas urbanas con mucho tráfico, Google actualizó el software de los vehículos agregando más tipos de objetos, como peatones y ciclistas, que los coches pueden comprender. La lógica del funcionamiento de estos vehículos inteligentes se basa en un sistema de probabilidades. Cuando por ejemplo llega a una intersección con varias indicaciones de Stop, el aparato reconoce la situación previamente registrada por los ingenieros de Google y calcula cuántas posibilidades diferentes hay, para preparar así una respuesta para cada una de ellas.

En este caso, el coche contemplaría varias posibilidades: que el resto de vehículos se detengan y le cedan el paso, que se detengan e inmediatamente prosigan la marcha, o incluso que no se detengan. Lo que suscita muchas dudas entre los expertos.

Según Pablo Fernández Burgueño, abogado del despacho Abanlex, ha explicado que "este tipo de vehículos detecta cuándo un ciclista gira o extiende la mano izquierda indicando que va a ir en esa dirección. Anticipándose de esta forma a los posibles riesgos. Pero, ¿qué sucedería si no lo hiciera?"

"Hay ocasiones en las que en algunas calles se colocan conos que permiten conducir en dirección contraria. ¿Qué harían en este caso los coches sin conductor? Los seres humanos tenemos intuición, las máquinas no".

Un escollo legal imposible de sortear

Al margen de las dudas que pueda generar la solidez de esta tecnología, la Ley sobre Tráfico indica que únicamente los conductores que tengan permiso de conducción pueden conducir vehículos de motor. "Un coche no tiene licencia, por lo que necesariamente tendrá que haber una persona", ha añadido el abogado.

El coche puede incluir una ayuda tecnológica que permita superar un obstáculo. Pero solo una ayuda. A día de hoy no está permitido que conduzcan solosEn este apartado hay que aclarar que tener licencia para conducir no significa que se pueda delegar en una máquina. La persona que conduce puede dejarse ayudar por una máquina pero en ningún caso perder el control de esta. La mayoría de la tecnología permitida aplicada a la movilidad de los vehículos, como por ejemplo la que ayuda a aparcar, va en esta dirección. Ayuda al conductor, pero no conduce por él.

"El coche puede incluir una ayuda tecnológica que permita superar un obstáculo. Pero solo una ayuda. A día de hoy no está permitido que conduzcan solos", ha concluido Burgueño.

Pero es que además, esta práctica podría estar violando la normativa incluida en el actual Código Penal. En su artículo 380 establece que "el que condujera un vehículo a motor o un ciclomotor con temeridad manifiesta y pusiera en peligro la vida o la integridad de las personas será castigado con las penas de prisión de seis meses a dos años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta seis años".

La cuestión aquí está en dilucidar si permitir a una máquina conducir por nosotros se puede interpretar como una temeridad. Algo que creen muchos abogados especializados en Derecho Penal.

Según ha explicado a Teknautas Fernando Santa Cecilia, catedrático de Derecho Penal en la Universidad Complutense de Madrid, "permitir a una máquina conducir por nosotros podría interpretarse perfectamente como una temeridad, aunque en cualquier caso dependería de cada juez. De momento, podrían conducirse en una zona privada o adecuarse pistas. Pero nunca en vías públicas".

"Aún tenemos muchos problemas por solucionar", escribió en el blog Chris Urmson, director del proyecto de vehículos autónomos de Google. Parece que el ámbito legal será, sin lugar a dudas, uno de ellos.

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