ha abierto una escuela, un horno y una tienda

La periodista que aprovechó la crisis para reinventarse como panadera

Beatriz Echeverría era periodista e historiadora, dos sectores en los que apenas tenía perspectivas. Así que optó por convertir su 'hobby' en un negocio

Foto: (Fotos: La Cocina de Babette - Dansanphoto)
(Fotos: La Cocina de Babette - Dansanphoto)

Beatriz Echeverría estudió y comenzó su andadura profesional en dos sectores que ya llevaban tiempo en crisis cuando comenzó la crisis: la Historia y el Periodismo. Licenciada en la segunda y doctorada en la primera, durante varios años desempeñó ambas fuera de nuestro país, en Inglaterra. Hizo algunos trabajos en la radio, aunque su verdadera pasión era investigar y aprender sobre aspectos desconocidos de la historia de España.

Pero los puestos para historiadores hispanistas en las universidades británicas no abundan, y Echeverría comenzó a interesarse por otro sector que también bebe del pasado: la fabricación de pan de manera artesana, manual y con ingredientes seleccionados.

“Siempre me ha gustado hacer pan, y cuando nos volvimos a España, decidí lanzarme a ello como profesión”, cuenta esta madrileña de 42 años.

La verdad es que no sé cómo me habría ido sin la crisis, no he tenido esa experienciaEstamos en el año 2007, a las puertas de la crisis. Un mal momento para emprender, podrían pensar algunos visto lo visto, pero no ella. “La verdad es que no sé cómo me habría ido sin la crisis, no he tenido esa experiencia”. La que le ha tocado ha sido la de sortear el temporal, con unos resultados notables: ahora mismo emplea de forma directa a unas 10 personas y está abriendo nuevas líneas de negocio.

Una escuela para enseñar a hacer pan

En el año 2008 nacía su empresa, la escuela La Cocina de Babette, dedicada a enseñar técnicas de panadería y repostería. “Fue una gran apuesta personal, pero era solo mía, no tenía otras presiones, y eso te da más tranquilidad. Lo monté yo todo: el local, la web, los contactos”. En sus clases, compaginaba su pasión por el pan con su afición por enseñar a otros.

Y alumnos no le han faltado. Asegura que desde el principio ha llenado los cursos de panadería, tanto los presenciales como los que se imparten online a través de su web y en los que participa gente de todas partes del mundo. “Lo más peliagudo es ayudarles a conseguir las harinas concretas que utilizamos”, comenta divertida.

Lo cierto es que la pasión por hacer el pan a mano es una mezcla de dos tendencias; una muy reciente, como es la fiebre del háztelo tú mismo, las ganas de recuperar los trabajos manuales en un mundo en el que lo digital cada vez adquiere más y más peso. Por otra parte, cuenta Echevarría, hay algo muy emocional y primitivo en hacer pan concretamente. “Lo amasas y lo ves crecer, no es como otras comidas, es más tuyo”. Es algo básico, incluso ancestral.

Porque los cursos que imparten tienen mucho de recuperar las técnicas tradicionales de fabricación del pan, así como calidades superiores. La idea es lograr eso que muchos llamamos pan de pueblo y que toma forma de hogazas pesadas, densas y saciantes. Un pan que, en tiempos de las tiendas de alimentación abiertas 24 horas, parece salido de otra época.

La panadería, un negocio de barrio

El pan que venden está pensado a un público que aprecie un pan bien hecho y esté dispuesto a pagar por él, porque su calidad es más alta, pero su precio, claro, también lo es: su pan más barato, una baguette de 350 gramos cuesta 1,80 eurosLa escuela de panadería y repostería de Echeverría lleva seis años funcionando, y algunos de sus alumnos han abierto establecimientos en distintos puntos de España. Así que ella misma, acompañada de dos socias, Susana Gaona y Carla Medran, decidió probar suerte y abrió su propia panadería en septiembre del año pasado en el madrileño Barrio del Pilar. El Horno de Babette “es un local pequeño, algo escondido, en un punto poco céntrico y vistoso. Pero queremos ir poco a poco, haciendo las cosas bien y creciendo despacio”.

Puesto que acaban de lanzarse, las cifras no son del todo representativas, pero aquí va un ejemplo: comenzaron horneando unos 150 panes diarios y ahora venden más de 300, además de repostería variada e instrumentos e ingredientes para el que se quiera animar a amasar en casa.

No son muchos, pero hay que tener en cuenta que el pan que venden está pensado a un público que aprecie un pan bien hecho y esté dispuesto a pagar por él, porque su calidad es más alta, pero su precio, claro, también lo es: su pan más barato, una baguette de 350 gramos cuesta 1,80 euros (el más caro, una hogaza de pan de nueces, cuesta 5,70).

Sin embargo, no les faltan clientes. “Cuando la gente comprueba que tu producto es mejor, que lo haces con dedicación y que no les estás engañando, comprenden por qué el precio es un poco más alto y están de acuerdo con ello”. Aclara además que muchos congelan el pan y lo comen en varios días, sacándole todo el partido.

Cuando la gente comprueba que tu producto es mejor, que lo haces con dedicación y que no les estás engañando, comprenden por qué el precio es un poco más alto y están de acuerdo con elloSu clientela, como decimos, no deja de crecer, entre los que conocen el negocio por la escuela y los vecinos del barrio que van conociendo su establecimiento, a los que Echeverría valora especialmente porque “una panadería es, esencialmente, un negocio de barrio”. Una dimensión que ha compaginado con la dimensión digital de los cursos online para crear un negocio que crece a ritmo lento pero constante en una metáfora casi perfecta de una masa de pan que va subiendo al fermentar.

¿El secreto? No hay ninguno. Todas las líneas de negocio que ha creado Echeverría en torno a La Cocina de Babette se sostienen sobre dos pilares, de sobra conocidos para cualquiera que se haya lanzado a montar su propia empresa: paciencia y trabajo duro. "Trabajamos mucho, sin parar. Dicen que no tenemos tiempo para aburrirnos. ¡Ojalá lo tuviéramos!".

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