EN YELP QUIEREN ESTAR EN NÓMINA

¿Deben pagar las redes sociales a los usuarios por crear contenidos?

Sin los contenidos de sus usuarios, las redes sociales morirían. Los de la plataforma Yelp ya han llegado al extremo de demandar judicialmente una retribución

Foto: ¿Deben pagar las redes sociales a los usuarios por crear contenidos?

Nos hemos habituado a ello. Antes de comenzar las vacaciones un buen repaso a las críticas de hoteles y restaurantes en las redes sociales nos aseguran una experiencia libre de sobresaltos. ¿Qué tal se dormirá en ese hotel? Una puntuación negativa en sitios como Tripadvisor o similares pueden dar sin duda una idea al cliente potencial sobre las sorpresas desagradables a las que se puede enfrentar en sus próximas vacaciones.

Lo mismo es aplicable a bares, restaurantes y un creciente número de negocios. Los usuarios visitan estos lugares y dejan su opinión sobre su experiencia. A más votos, más fiable será ésta, y así servirá de referencia a quien no conoce de nada ese local. En principio, es un gano-gano para todos: el futuro cliente conoce de primera mano cómo es el lugar gracias a las opiniones a priori imparciales de los que ya lo han visitado, y los negocios pueden aprovechar esta circunstancia para mejorar su servicio.

Si las críticas negativas pueden arruinar un negocio, las positivas pueden disparar sus ventas, y es una realidad a la que ya no se puede dar la espaldaSi las críticas negativas pueden arruinar un negocio, las positivas pueden disparar sus ventas, y es una realidad a la que ya no se puede dar la espalda. Sin embargo, en esa fórmula hay un tercer implicado que observa silente todo el trajín de votaciones, críticas, altas de locales y fotos subidas: las diferentes redes sociales que ponen a disposición de los usuarios sus plataformas.

¿Quién se beneficia?

Es cierto que ellos, los usuarios, nutren los servidores, la plataforma y regulan el correcto funcionamiento de todo, pero también es cierto que se trata de empresas que obtienen ingresos por ello.

De otra manera, ellos proporcionan el continente, y los usuarios el valioso contenido. Sin el primero está claro que no habría posibilidad de depositar el segundo, pero sin este último nada tendría sentido.

Llevando el asunto al absurdo, ¿se imagina alguien que todos los usuarios de Facebook del mundo se pusieran de acuerdo para no publicar absolutamente nada durante una semana? Se encenderían todo tipo de luces rojas.

¿Se imagina alguien que todos los usuarios de Facebook del mundo se pusieran de acuerdo para no publicar absolutamente nada durante una semana? Pues bien, en el caso de la red social de Zuckerberg, o incluso Twitter, el intercambio de prestaciones parece repartido de una forma más o menos equilibrada: los usuarios se benefician abiertamente del cotilleo social, compartir fotos y demás sin un esfuerzo excesivo.

El caso Yelp

Pero no ha debido pensar lo mismo un grupo de usuarios de la red social Yelp en Estados Unidos. Han decidido agruparse para presentar una demanda colectiva al entender que están realizando un trabajo no remunerado. Como se sabe, esta red social aglutina los votos, comentarios y fotos de los usuarios en diferentes negocios.

De alguna manera, esta red social, al igual que las antes mencionadas, se nutre de la actividad de los usuarios para poder subsistir, y de hecho, su modelo de negocio tiene una estrecha vinculación con una creciente comunidad de usuarios que aportan cada vez más contenido.

Este elemento es básico y en las últimas versiones de Foursquare, una red social muy similar, se insta al usuario a aportar información adicional sobre el local que acaba de visitar: ¿se puede pagar con tarjeta? ¿conoces el horarionbsp;El usuario puede aportar o no esta información libremente, pero este grupo de demandantes ha ido más lejos al entender que, en el caso de Yelp, la firma empleaba su trabajo para ganar dinero.

Los responsables de la red social han corrido a calificar la demanda como “frívola”, aludiendo a que no existe ningún tipo de relación laboral entre los usuarios y la empresa. ¿Tiene algún futuro esta demanda? Lo cierto es que en Estados Unidos se han visto sentencias sorprendentes contra los grandes por asuntos más rocambolescos, y en este mismo mes un californiano ha presentado una demanda contra Tim Cook al entender que era ilegal que en su iPhone se instalaran actualizaciones sin su permiso en la versión 7 del sistema operativo móvil.

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