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La cápsula del tiempo de Steve Jobs, desenterrada 30 años después
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hasta ahora se desconocía su ubicación exacta

La cápsula del tiempo de Steve Jobs, desenterrada 30 años después

Una cápsula del tiempo enterrada en 1983 ha sido por fin encontrada. Entre sus tesoros se encuentra el ratón que utilizó Steve Jobs en su 'discurso perdido'

Foto: La cápsula del tiempo enterrada tras la Conferencia Internacional de Diseño en 1983
La cápsula del tiempo enterrada tras la Conferencia Internacional de Diseño en 1983

Cualquiera que de niño haya fabricado una cápsula del tiempo conoce la emoción de pensar en el momento de desenterrarla. Los objetos confinados en ella habránpasado años en la oscuridad, y volver a verlos traerá inevitablemente recuerdos de otra época, de un momento distinto. Eso, claro está, si somos capaces de recordar dónde la hemos puesto.

Volvamos atrás tres décadas, al año 1983. La ciudad de Aspen, Colorado, fue ese añoel escenario de la Conferencia Internacional de Diseño. El evento tenía como tema The future isn’t what it used to be (El futuro no es lo que era), y uno de sus ponentes fue un todavía joven Steve Jobs que a sus 28 años demostró una clarividencia envidiable. Algo que no hemos descubiertohasta hace relativamente poco tiempo.

No hay apenas documentación sobre la ponencia de Jobs, aunqueél mismo la grabóy distribuyó entre los asistentes. Las pocas referencias a este discurso y el misterio de lo que Jobs contó en él le valieron el nombre deel discurso perdido.En octubre de 2012, un bloguero llamado Marcel Brown encontró una de las cintas que Jobs repartió entre los asistentes y publicó su contenido, desvelando por fin el misterio.

El octubre de 2012, un bloguero llamado Marcel Brown encontró una de las cintas que Jobs repartió entre los asistentes y publicó su contenido, desvelando por fin el misterio del 'discurso perdido'

En sudiscurso, Jobs ya predecía que en unos cuantos años (recordemos que estamos hablando de 1983), la gente pasaría más tiempo interactuando con un ordenador personal que con un coche, y también hace mención a sistemas de conectividad inalámbricos que permitirán a los ordenadores interactuar entre ellos.Escuchar la voz de Steve Jobs desde el pasado haciendo predicciones tan acertadas sobre el futuro fue para Brown una experiencia "asombrosa".

Un mensaje para el futuro que contase aquel presente

Pero aquel discurso perdido no es el único viaje en el tiempo que comenzó en aquella conferencia: otro viajero partió entonces y ha aterrizado esta pasada semana.

Tras el acto de clausura de la conferencia, y con el tema del futuro en mente, los organizadores decidieron enterrar una cápsula del tiempo que dejase constancia de cómo era el mundo en 1983 y qué cosas y diseños les identificaban por entonces.

Según cuenta Brown, John Celuch, de la firma Inland Design, formó parte entonces del grupo que se encargó de recopilar todos los objetos que se enterrarían en la cápsula del tiempo. Él fue quiense acercó a Steve Jobs y le pidió una aportación, un objeto que quisiese dejar para ser encontrado en el futuro y contar algo sobre ese presente.

“Jobs se lo pensó un momento y después desenchufó el ratón del Lisa, el ordenador que había utilizado durante su presentación”, cuenta Brown. Según él, Celuch recuerda con diversiónla manera en la queJobs le entregóel ratón, "sujetándolo por el cable y con el dispositivo colgando, como si fuese un ratón de verdad que agarraba por la cola”.

"Sabemos más o menos dónde está, pero no el lugar exacto"

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La aportación de Jobs eclipsó a las demás, y la cápsula pasó a ser conocida como la cápsula del tiempo de Steve Jobs. Una cápsula que no es precisamente una caja de zapatos, como son las versiones más modestas de estos nostálgicos experimentos, sino que tiene un tamaño considerable: un tubo de hormigón de casi cuatro metros de largo que sus enterradores pensaban sacar de nuevo a la luz en una fecha que estuviese a la altura de las circunstancias. ¿Qué mejor momento que el año 2000?

El problema es que olvidaron marcar la X en el mapa del tesoro y el terreno en el que lo escondieron ha sufrido una gran transformación en estos 17 años. Además, el lugar ha cambiado de manos desde entonces y los dueños no dieron permiso para que nadie anduviese cavando aquí y allá en sus parcelas. Harry Teague, presidente de la conferencia de 1983,explicaba en el año 2010 que “sabemos más o menos dónde está, pero para encontrarla necesitamos saber el punto exacto”.

El tesoro, sin embargo, ha sido por fin localizado. Un equipo del programa de National Geographic Diggers (Excavadores), en el que dos historiadores desentierran objetos antiguos,lo ha sacado a la luz hace unos días para regocijo de los vecinos, curiosos, nostálgicos y, sobre todo, de los admiradores de Steve Jobs. Lo consiguieron en el segundo intento. El primer agujero que excavaron estaba vacío.

El ratón de Jobs, fotografías... ycerveza

“Casi nos da un ataque”, explica a CNET George Wyant, uno de los presentadores del programa. Pero en este caso, a la segunda fue la vencida, y al siguiente intento encontraron el ansiado tesoro, que aún no han podido analizar en detalle.“Cuando lo sacamos del todo, comenzaron a llover objetos. Debe haber cientos de cosas ahí dentro”.

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Pero algunos de los contenidos de la cápsula sí que se han dejado ver ya en fotografías publicadas por el equipo del programa: las etiquetas identificativas de los asistentes, cuadernos, objetos envueltos en bolsas de plástico para preservarlos de la humedad... Tim Saylor, el otro presentador de Diggers, asegura que hay fotografías ahí dentro: “la gente escribía cosas a mano en el reverso de las fotos, así que vamos a sacar cosas realmente interesantes”.

Entre lo que se ha visto en las fotografías y lo que los autores han contado, se sabe que la cápsula contiene, al menos, un cubo de Rubick, un disco de Moody Blues, el ratón que utilizó Steve Jobs, fotografías, etiquetas identificadoras, cuadernos… yun pack de seis cervezas. Fue la (lógica) aportación del propio Teague: “seguro que los chicos que desentierren esto estarán sedientos y apreciarán las cervezas”.

Cualquiera que de niño haya fabricado una cápsula del tiempo conoce la emoción de pensar en el momento de desenterrarla. Los objetos confinados en ella habránpasado años en la oscuridad, y volver a verlos traerá inevitablemente recuerdos de otra época, de un momento distinto. Eso, claro está, si somos capaces de recordar dónde la hemos puesto.

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