Así debería ser todo: un móvil modular contra la obsolescencia
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Así debería ser todo: un móvil modular contra la obsolescencia

Un diseñador holandés recién licenciado ha hallado el modo de construir un teléfono inteligente de forma modular, desde el 'hardware' a la cámara de fotos

Foto: El vídeo de presentación de PhoneBloks ha recibido millones de visitas en horas
El vídeo de presentación de PhoneBloks ha recibido millones de visitas en horas

No existe, ni siquiera es un prototipo, es sólo una idea, pero parece haber tocado la fibra de la comunidad que se ha abrazado con entusiasmo ante la idea propuesta por un diseñador recién licenciado que busca hacerse un hueco en el mercado y parece que va a entrar por la puerta grande. El artífice es Dave Hakkens, un holandés que acaba de terminar sus estudios en la academia de diseño con nota y ha optado por el camino más corto para dar a conocer su currículum: las redes sociales.

Está claro que bien podría haber escogido el tradicional currículo y repartirlo a diestro y siniestro por centenares de empresas con la esperanza de que suene la flauta, pero no.

Si es posible en un PC ¿por qué no en un móvil? Esta lógica aplastante dio vida a PhoneBloks, un móvil que a diferencia de los productos cerrados de la industria, se puede actualizar por partes

Este estudiante estaba harto de verse obligado a cambiar de móvil con la frecuencia que parecen exigir industria y operadores: ¿un móvil al año? ¿cada año y medio? Esta ruleta infernal resulta cara para el consumidor y tampoco parece haber una base real para obligar a renovar todo un equipo de semejante coste con una frecuencia tan corta.

¿Obsolescencia programada?

Sí, Hallens aceptaba la mayor, pero ha encontrado una solución escalable, versátil y a todas luces factible, aunque no sabemos si contará con el beneplácito de una industria cuyas cuentas de resultados contemplan una renovación de modelo casi anual. La idea es lógica y sencilla y de hecho, parte de un principio que se lleva aplicando cierto tiempo en los ordenadores: la escalabilidad y posibilidad de actualizar el hardware.

Pongamos que uno se compra un PC y al cabo de los años descubre que va justo de RAM o disco duro: casi siempre tiene la opción de adquirir estos componentes por sí mismo y a un coste muy bajo, y con la ayuda de un destornillador, convertir su vieja cafetera en un ordenador puntero en un abrir y cerrar de ojos.

Si esto es posible en un PC ¿por qué no en un móvil? Esta lógica aplastante dio vida a PhoneBloks, un móvil del que sólo tenemos la idea (y el célebre vídeo) y que a diferencia de los productos cerrados de la industria, se puede actualizar por partes. Digamos que se queda sin capacidad de almacenamiento, pues adquiere un nuevo módulo con más gigas. O bien que procesador se queda justo al cabo de un par de años: no hay problema, se adquiere uno nuevo y se encaja, sin necesidad de herramientas, en la placa de este revolucionario móvil al más puro estilo LEGO.

Lo mismo sucede con la cámara, que si se queda corta se puede adquirir una mejor sin cambiar de móvil, y qué decir de las reparaciones: se hacen en casa sustituyendo la parte que está dando problemas. Como apuntamos, el único elemento invariable es la base sobre la que se ensamblan los módulos. ¿No es genial? Parece que para la industria no y este vivaz ex estudiante lo sabe, así que ha recurrido a la fuerza de la red para difundir su proyecto para presionar a los fabricantes a producir sus módulos. Y vaya que si ha logrado el impulso.

Materiales de calidad

En el momento en el que escribimos estas líneas, el breve vídeo de poco más de dos minutos de duración se acerca peligrosamente a los cinco millones de visitas, y eso que fue subido hace tan sólo un par de días.

Además, el holandés tiene una clara idea en mente: no quiere que PhoneBlok sea el clásico 'low cost' con materiales de baja calidad, sino que desea implicar a los grandes en la fabricación de los módulos

Porque además este holandés tiene una clara idea en mente: no quiere que PhoneBlok sea el clásico low cost con materiales de baja calidad, sino que desea implicar a los grandes en la fabricación de los módulos, de forma que sea el usuario el que decida si quiere un móvil pata negra o algo de andar por casa. Se adentra, sin duda, en un terreno incierto pero cuenta con el indudable clamor de una red rendida ante su brillante idea. Y eso que acaba de salir de la universidad.

Con todo, no es la primera vez que un diseñador de poca monta saca los colores a los millonarios departamentos de desarrollo de los grandes. A comienzos de año, un enfant terrible en este terreno, el italiano Federico Ciccarese, propuso a la red un formato de la siguiente generación de iPhone (la que se ha materializado en el iPhone 5S) que volvió loca a la red. Y la verdad, es que me parece mucho más atractiva la propuesta de este diseñador que modelo final. Pero para gustos...

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