FALTA OFERTA ATRACTIVA Y SOBRA PIRATERÍA

Paradojas de España: se venden más 'e-readers' que 'e-books'

Después de un 'boom' y un ligero estancamiento parece que, por fin, el mercado del libro electrónico se consolida en España. Eso sí, lo hace de

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Paradojas de España: se venden más 'e-readers' que 'e-books'
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    Después de un 'boom' y un ligero estancamiento parece que, por fin, el mercado del libro electrónico se consolida en España. Eso sí, lo hace de un modo extraño. Según un estudio de la consultora GSK, en 2011 se venderán en torno a los 190.000 eBooks, una cifra que podría resultar estimulante de tomarse por si sola. Sin embargo, al contraponerla con el volumen de ventas de lectores digitales, 280.000, se evidencia un crecimiento asimétrico que trae de uñas al sector editorial. ¿Cómo es posible que la mayoría de poseedores de un e-reader nunca hayan comprado un libro digital? ¿Ni siquiera para estrenar el aparato? No hace falta más que echar un vistazo a las estanterías de casa para comprobar que, aunque no se peque de lector empedernido, pocos se libran de la tendencia de acumular libros en formato físico. ¿Por qué este fenómeno no se extrapola al marco digital?

    Los motivos por los que no ha despegado el eBook en España son dos: una oferta poco atractiva y un exceso de piratería. El primer problema lo trató David Pemán, responsable del Panel de libros de GSK, durante la pasada FICOD: "Se avecinan grandes cambios para 2012 ya que, tanto las editoriales como el sector de distribución comienzan a  tomárselo en serio, lo que sin duda terminará repercutiendo en las ventas". En la actualidad solo existen un puñado de tiendas solventes que distribuyen libros en castellano y Libranda, la 'gran esperanza blanca' del eBook patrio, ha defraudado a la comunidad de lectores. El portal, operado por diez de las mayores editoriales en España, presenta unos precios demasiado cercanos a las ediciones físicas y los usuarios encuentran dificultades en el farragoso proceso de compra.

    Desde luego que las instituciones no ayudan a ajustar precios; siguen gravando con un 18% de IVA el libro digital, 14 puntos más que su homólogo de papel. Para colmo, los sistemas anti-copia de las editoriales hacen imposible imprimir o copiar la obra, sin mencionar las incompatibilidades que muchos de estos sistemas (DRM) muestran con algunos de los lectores más usados, como el iPad o el Kindle de Amazon.

    Si a estas circunstancias le añadimos la reticencia de las editoriales a publicar versiones digitales de sus principales best-seller por temor a las copias (la paranoia se desató con la filtración de lo nuevo de Ruiz Zafón una semana antes de publicarlo), nos encontramos ante un usuario sin margen de maniobra. Y es aquí donde surge el segundo problema: la piratería. El sector se queja de que, solo en España, "si subes un libro por encima de la barrera psicológica de los 10 euros parece que estás alentando la piratería". En efecto, en estos momentos, el catálogo de libros pirata es mayor y más accesible que el 'de pago'. Ya en 2010, el Observatorio de Piratería y Hábitos de Consumo Digitales alertaba de que el porcentaje de eBooks piratas se imponía en un 77% sobre el mercado legal, una tendencia que vemos confirmarse este año con los datos de GSK.

    Los editores, que tenían fe ciega en la aprobación de la Ley Sinde, hoy se sumen en la desesperación. España cuenta con uno de los mayores 'parques' de eReaders en Europa, con 440.000, pero su volumen de consumo digital sigue por los suelos. Más vale que, como dice Pemán, los cambios que se avecinan en la industria sean grandes. De otro modo, el libro digital ser convertirá en un negocio insostenible en nuestro país.
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