¿Mover objetos con la mente? Las interfaces cerebrales nos acercan la ciencia ficción

La imagen de un caballero Jedi manipulando objetos y personas sólo con la mente se ha convertido, gracias a la saga de La Guerra de las

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¿Mover objetos con la mente? Las interfaces cerebrales nos acercan la ciencia ficción

La imagen de un caballero Jedi manipulando objetos y personas sólo con la mente se ha convertido, gracias a la saga de La Guerra de las Galaxias, en un icono cultural de nuestro tiempo. Lo que hasta ahora sólo era un efecto especial creado por el imaginario hollywoodiense, es realidad. Ya están en el mercado las primeras interfaces cerebro-ordenador.

 

La primera aplicación en alcanzar los estantes de las tiendas es lúdica. 'Las aventuras de NeuroBoy' es un videojuego de la norteamericana NeuroSky que permite mover objetos bidimensionales en la pantalla del ordenador. Esto es posible gracias a un periférico de juegos inalámbrico y Bluetooth llamado “MindSet”, parecido a unos sencillos auriculares con micrófono, sólo que en este caso lo que parece ser un micrófono se coloca sobre la frente del jugador. Los participantes de este videojuego pueden ejecutar cuatro acciones controladas mediante la actividad cerebral. Pueden empujar o arrastrar objetos, a la vez que hacerlos levitar y estallar. El resto de acciones se realizan a la manera tradicional mediante el teclado y el ratón.

 

La limitación de las acciones que se pueden controlar mediante la mente se debe a la simplicidad del dispositivo, que sólo puede medir la actividad cerebral derivada de la concentración y de la meditación. El MindSet lee la actividad eléctrica cerebral, y envía esa información al ordenador de sobremesa donde hay instalado un potente software que la interpreta y la convierte en acciones. Por unos 150 euros, cualquiera puede sentir el poder de 'la Fuerza'.

 

Es una aplicación muy simple de una tecnología que lleva más de dos décadas en desarrollo. Son las interfaces cerebro-ordenador, que no sólo sirven para el ocio. Van a cambiar la vida de personas con discapacidades severas que les impiden mover cualquier músculo del cuello para abajo.

 

Hay varios proyectos en marcha, pero uno de los más avanzados es Intendix, de la austriaca Guger Technologies, que se encuentra en fase de comercialización. Por unos 9.000 euros, se adquiere una especie de gorro de baño fabricado en tela lavable, donde van insertos los sensores que registran la actividad cerebral directamente, a través de la piel. Tras apenas 10 minutos de entrenamiento muchos pacientes son capaces de escribir, seleccionar frases para que un software las convierta en voz, encender y apagar luces, imprimir, navegar por Internet, reproducir películas y música, etcétera. La principal aplicación de este invento es seleccionar letras, botones y teclas de un panel que aparece en pantalla. Un usuario entrenado puede escribir hasta una letra por segundo.

 

Los comienzos, en 2004

 

Los especialistas saben que este tipo de aplicaciones tienen mucho futuro. Algunos, como Negroponte, predicen que manejaremos los ordenadores pensando. Esta convicción es la que ha resucitado el interés por un proyecto histórico sobre interfaces cerebro-ordenador. Se trata de BrainGate de Ciberkinetics. Se hizo famoso en 2004, cuando un paciente tetrapléjico, Matt Nagle, se convirtió en el primer ser humano en llevar implantado una interfaz hombre-máquina. Con él podía utilizar un ordenador, encender y apagar la televisión, y cualquier otra tarea que pudiera ejecutarse mediante el uso de botones virtuales.

 

El emprendedor de Internet Jeff Stibel acaba de adquirir Cyberkinetics, y espera superar los dos inconvenientes que hasta ahora tenía BrainGate. El primero que requiere una operación quirúrgica para implantar los electrodos directamente en la superficie del cerebro. En segundo lugar, espera mejorar el software que interpreta el significado de los diversos impulsos cerebrales.

 

La aportación española

 

Los investigadores españoles también trabajan activamente en la búsqueda de nuevas y mejores interfaces hombre-máquina. El centro tecnológico Barcelona Digital lidera el proyecto europeo BrainAble, en el que participan la Universidad Pompeu Fabra y el Instituto de Neurorehabilitación Guttman. Completan el equipo, la Universidad tecnológica de Graz (Austria), pionera en Europa en la creación de interfaces hombre-máquina, la empresa portuguesa Meticube, responsable del proyecto i2home, la ONG británica AbilityNet, que persigue la inclusión digital de los discapacitados, y Guger Technologies que, aporta su experiencia con el sistema Intendix.

 

El proyecto BrainAble, dotado con 3 millones de euros, está cofinanciado por la Comisión Europea en el contexto del 7º Programa Marco, y se desarrollará durante los próximos tres años. Pretende que las personas interactúen directamente con el entorno a través de interfaces cerebro-máquina combinados con sensores que midan el estado físico y emocional. Todo esto se puede desarrollar en entornos virtuales que faciliten el acceso a la información y la interacción en las redes sociales de Internet.

 

Como parte del proyecto se espera crear sistemas válidos para controlar todas las funciones de los hogares inteligentes por parte de personas con discapacidades severas. No se trata de un mero ejercicio académico. Se espera que los primeros productos estén en el mercado en 6 u 8 años.

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