el punto verde, clave

¿Cómo funciona y quién paga el reciclaje en España?

Las organizaciones encargadas del reciclaje son entidades sin ánimo de lucro que se financian, entre otras líneas, a través de la tasa del Punto Verde que pagan las empresas

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El ahorro de materias primas es una necesidad en la lucha contra el cambio climático, como también lo es utilizar menos energía para fabricar nuevos productos y reducir la cantidad de desechos originados. Una de las respuestas que la sociedad ha incorporado a su rutina desde hace décadas para frenar el derroche de materia y energía es el reciclaje. Sin embargo, aún se genera mucha confusión alrededor de este complejo proceso, especialmente relacionada con su administración y coste económico.

Desde que se colocara en 1982 el primer contenedor para recuperar vidrio en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, el sistema de reaprovechamiento ha ido creciendo y perfeccionándose, a la par que la ciudadanía española se ha ido familiarizando con los diferentes depósitos de residuos. Hoy, existen contenedores amarillos destinados a recoger envases plásticos, 'bricks' y envases metálicos, azules para el papel, verdes para vidrio, el reciente contenedor marrón para desperdicio orgánico con el objetivo de ser compostado y el naranja para el resto de basuras. A todos ellos, habría que sumar otros reservados a deshechos específicos (pilas, neumáticos, electrodomésticos, etc.), ubicados en los puntos limpios de cada municipio.

Los ayuntamientos se ocupan de la recogida de los contenedores, aunque son otras organizaciones ambientales las que pagan el coste del proceso

Pero, pese a que el hábito de reciclar está cada vez más arraigado, existe cierto desconocimiento sobre cuánto cuesta la recogida de los residuos que generamos (contenedores, plantas, camiones...), quién está detrás de la gestión de cada tipo de residuo y cómo se financia todo el sistema. Incluso la ciudadanía desconoce que un contender cuesta alrededor de 1.000 euros. Si en toda España hay unas 600.000 unidades entre amarillos y azules, la inversión en estos contenedores de reciclaje de envases de plástico y papel ha sido de 600 millones.

Los ayuntamientos son los que se ocupan de la recogida diaria de los contenedores (es una de sus competencias, establecida en las ordenanzas municipales), aunque son otras organizaciones ambientales las que pagan el coste de este proceso y posteriormente se hacen cargo de la gestión de los residuos susceptibles de ser rescatados. Ecovidrio es la entidad sin ánimo de lucro responsable del reciclaje de los contenedores verdes, mientras que los contenedores amarillos y azules son una tarea de Ecoembes. En ambos casos, la financiación de toda la actividad llega por dos vías: la tasa del Punto Verde y la venta de materiales reciclados.

¿Qué es realmente el Punto Verde?

Es el logotipo adoptado por la Directiva Europea de Envases y Residuos de Envases. La imagen se puede localizar en todos los recipientes domésticos, tales como 'tetrabriks', botellas o latas, y está compuesto por dos flechas verdes en torno a un eje vertical que, en direcciones opuestas, forman un círculo. El envasado que luce este distintivo tiene garantizada más de una vida porque ha sido fabricado con materiales que permiten su recuperación, siempre que se introduzca en el contenedor adecuado. Las compañías envasadoras adheridas a este sistema pagan por incluirlo en sus productos, financiando de este modo la mayor parte del proceso de reciclado, es decir, el sistema está basado en una colaboración público-privada.

En España, los organismos gestores del reciclaje —Ecoembes, Ecovidrio, Signus, Sigaus, Sigre...— son organizaciones sin ánimo de lucro, y, tal y como establece la ley, no pueden recibir beneficios, sino que todos sus ingresos se destinan a pagar los costes del sistema —recogida, transporte y clasificación de residuos, acondicionamiento de las plantas— o en campañas de sensibilización. Al no tener ánimo de lucro, están obligados por ley a destinar los ingresos a mejorar el reciclaje y financiar a ayuntamientos y comunidades autónomas en las labores de recogida de basuras. Algunos de ellos, como Ecoembes y Ecovidrio, gestionan los envases que llevan el Punto Verde.

La primera entidad que comenzó a incluir en España el Punto Verde fue Ecoembes, en 1997. Esta sociedad nació un año antes, adelantándose a la Ley 11/97 de Envases y Residuos, normativa encargada de establecer en España todas las obligaciones para recuperar, tratar y revalorizar los recipientes y embalajes. La labor de este tipo de administradoras del reciclaje es cumplir las leyes nacionales y europeas, velando por la protección del entorno.

La tarea de educar a los consumidores

A pesar de que la población cada vez está más concienciada con el respeto al medio ambiente, aún se resisten a desaparecer ciertos tópicos arraigados entre aquellos ciudadanos menos sensibilizados con el reciclaje. Uno de los más habituales es el que dice aquello de “que paguen las empresas” o “pago la tasa de basuras, que se ocupe el ayuntamiento”. En ambos casos, se trata de una argumentación basada en el desconocimiento, ya que el sistema de reciclaje está sufragado desde sus comienzos por compañías privadas a través del Punto Verde por obligación legal, mientras que la tasa municipal se destina a la recogida de la basura y tratamiento de basura orgánica. No es un sistema exclusivo de España, existen sistemas similares en otros países, la mayoría de la UE.

Al margen de ciertos bulos, lo cierto es que la resistencia al reciclaje es cada vez menor. De hecho, en España cada vez se recicla más y mejor. Tan solo el año pasado, aumentaron en un 12% la cantidad de kilogramos depositados por los ciudadanos en los contenedores amarillo y azul. Estos son, además, los residuos que más se recuperan en nuestro país. Aunque ambos recipientes fueron implantados hace tan solo dos décadas, actualmente se puede encontrar un contenedor azul por cada 215 personas y uno amarillo por cada 117. Respecto al otro gran contenedor de reciclaje que acompaña a los españoles, el verde, siete de cada 10 envases de vidrio son reaprovechados y cada ciudadano aporta al año unos 18 kilos de este material.

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