PLACAS SOLARES HASTA EN LAS VENTANAS

Los investigadores 'exprimen' su ingenio para mejorar la tecnología de las células fotovoltaicas

Las nuevas tecnologías de células fotovoltaicas persiguen una mayor facilidad de uso, una fabricación más sencilla, y un abaratamiento de los precios. Los científicos también están

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Los investigadores 'exprimen' su ingenio para mejorar la tecnología de las células fotovoltaicas
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    Las nuevas tecnologías de células fotovoltaicas persiguen una mayor facilidad de uso, una fabricación más sencilla, y un abaratamiento de los precios. Los científicos también están preocupados por incrementar la eficiencia y el rendimiento de las placas. Mientras los gobiernos siguen convocando reuniones y firmando acuerdos que casi nadie cumple, científicos e investigadores mejoran la tecnología de las células solares generadoras de electricidad.

     

    Muchos de los métodos de fabricación más prometedores utilizan sistemas de impresión para crear la superficie captadora de energía. Es el proceso empleado por la empresa californiana Nanosolar, que recientemente ha emigrado a Alemania para aprovecharse de los incentivos gubernamentales a las nuevas tecnologías. En su nueva planta totalmente robotizada, Nanosolar imprime sus placas sobre delicadas películas de papel de aluminio. Estas células, en circunstancias ideales, convierten en electricidad apenas el 16% de la energía que reciben, aunque hablar de un 11% resulta mucho más realista. Unas cifras bastante alejadas del 25% que algunos investigadores han logrado en laboratorio.

     

    No es de extrañar que uno de los tópicos preferidos en los laboratorios de investigación sea el aumento de la eficiencia. Es preciso lograr que las placas conviertan más energía solar en electricidad para reducir los costes de generación eléctrica. El objetivo no confesado consiste en reducir los costes de generación a la cuarta parte. Los paneles más eficientes además reducen el coste de instalación, porque se precisan menos placas para obtener la misma energía.

     

    Para conseguirlo, la también californiana Innovalight propone usar una tinta especial hecha de silicio, impresa sobre la parte superior de una oblea también de silicio. No deben andar equivocados porque sus placas han logrado convertir casi el 18% de la energía solar recibida. Por el camino han solucionado problemas tan serios como mantener en suspensión los nanocristales de sílice, que tienen tendencia a acabar en el fondo de los contenedores. Además han reducido su tamaño para que el proceso de fijación sobre las obleas, más finas que las habituales, requiera temperaturas menores.

     

    Ingenio fotovoltaico

     

    Y si las investigaciones en el sustrato de la placa van despacio, siempre se puede encontrar un atajo como la lámina de plástico adhesivo diseñada por Genie Lens Technologies. Los creadores prometen que es capaz de incrementar el rendimiento hasta en un 10%, y se puede aplicar no sólo en las nuevas, sino también en las ya instaladas. Estas láminas de plástico necesitan un proceso de fabricación muy sencillo y muy económico, y llegan a concentrar los rayos del sol eliminando los reflejos que se producen en el cristal exterior de la placa, a la vez que dirigen la luz al sustrato fotosensible. Para climas más fríos que el español, resulta una solución adecuada, porque su rendimiento es mayor cuando el cielo está nublado y la luz es difusa. El plástico tiene una vida útil estimada de 20 años.

     

    En cualquier caso, el planteamiento más radical es el que pretende eliminar las placas de los tejados, y a cambio pretende convertir cualquier superficie en un ingenio fotovoltaico. Las células solares Sphelar de la corporación Kyosemi pueden ser la solución al futuro de la energía solar. Son pequeñas células construidas en pequeñas bolas de sílice de menos de 2 milímetros de diámetro. Se pueden inyectar en una lámina de cristal durante el proceso de fabricación para crear ventanas solares. También se pueden incrustar en superficies flexibles para adoptar formas curvas complejas, que puedan absorber un flujo continuo de energía a lo largo de las diversas horas del día. Otro paso de gigante en esa dirección es el de la compañía noruega EnSol, que espera convertir cualquier superficie en un sistema de recolección de energía. Para ello, han desarrollado una emulsión fotosensible que se puede aplicar con un aerosol sobre cualquier superficie. Al igual que una pintura, está compuesta por partículas metálicas sobre una base de resinas transparentes. Con esta pintura se pueden cubrir cristales, paredes, suelos, carrocerías de automóviles o baldosas del suelo, por ejemplo. Es cierto que su capacidad de conversión oscila entre el 8% y el 10%, pero esto no preocupa a sus inventores, ya que esperan que esta pintura sea barata de fabricar y, al ser transparente, se podría cubrir una casa entera. El grosor de la capa de pintura determinará la mayor o menor capacidad de absorción de cada superficie.

     

    A pesar del renovado interés por el aprovechamiento de la energía solar, para ver muchas estas nuevas tecnologías convertidas en aplicaciones comerciales, habrá que esperar entre 2 y 4 años.

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