UNA ESCASEZ DE MUNICIÓN DESCONOCIDA EN EEUU

Los estadounidenses 'arrasan' con armas y munición por miedo a que Obama restrinja su uso

La psicosis ante una posible legislación que restrinja el uso de armas de fuego en Estados Unidos se ha apoderado de sus amantes, tan numerosos en

Foto: Los estadounidenses 'arrasan' con armas y munición por miedo a que Obama restrinja su uso
Los estadounidenses 'arrasan' con armas y munición por miedo a que Obama restrinja su uso

La psicosis ante una posible legislación que restrinja el uso de armas de fuego en Estados Unidos se ha apoderado de sus amantes, tan numerosos en aquel país. Aunque la Administración Obama aún no ha concretado ninguna propuesta al respecto, sí mostró su clara oposición a la ‘cultura de las armas’ y la intención de acotar en el futuro el acceso a ellas. Por si acaso, desde hace un par de semanas, los propietarios de pistolas, rifles y escopetas se han apresurado para hacerse con toda la munición posible antes de que el Gobierno les ponga algún tipo de traba para su adquisición. Fabricantes y armerías no dan abasto.

Si hace un año las estanterías de las armerías estaban repletas de todo tipo de balas y cartuchos, hoy están prácticamente desabastecidas.  Las cajas de munición vuelan en cuestión de horas todos los días, por lo que los dueños de las tiendas de armas se han visto obligados a racionar su mercancía y vender sólo una caja por cliente. A la avalancha de compradores compulsivos hay que añadir otro factor para explicar este fenómeno desconocido en EEUU. Según los especialistas, la escasez actual responde principalmente a que la mayor parte del aprovisionamiento armamentístico entre 2008 y 2009 se destinó al uso militar o a contratistas del Gobierno.

Todo empezó cuando Barack Obama se convirtió en presidente de los Estados Unidos. Desde que se supo que el de Chicago había ganado las elecciones, las armerías registraron un repunte de sus ventas. A la compra de armas de fuego le sigue la adquisición de munición. Cuanta más mejor. Según datos de la Asociación Nacional de Portadores de Armas de EEUU, las ventas pasaron de los 7.000 millones de balas y cartuchos anuales a 9.000 en un año. Las cifras de la Fundación Nacional de Deportes de Tiro vienen a corroborar esta escalada: las ventas se incrementaron un 10%, pero también se registró un ascenso inmediatamente antes de las elecciones, ante la posibilidad de que el nuevo inquilino de la Casa Blanca fuese Obama.

Pistolas para protegerse de las pistolas

La Asociación Nacional de Portadores de Armas fue quien, junto al republicano John Thune (Dakota del Sur) y otras organizaciones sociales, pretendía que los ciudadanos con el permiso adecuado pudieran portar armas ocultas en varios estados. La medida,  votada en el Senado estadounidense, obtuvo un apoyo considerable pero fue rechazada con 58 votos en contra y 39 a favor. A pesar del intento frustrado, el presidente ejecutivo de la asociación calificó la votación como un “paso más para que todos los estadounidenses tengan la protección completa de la Segunda Enmienda”.  Es así como Thune y los defensores de las armas entienden la posesión de éstas: como protección. Según él, los crímenes se reducirían si las personas que respetan la ley pudieran protegerse a sí mismos con una pistola.

Por su parte, la senadora demócrata por el Estado de California, Dianne Feinstein, mostró su total oposición a medidas como ésta al considerarla “una política extremadamente peligrosa”. Y es que para los detractores del uso incontrolado de armas, este tipo de legislación permitiría que ciudadanos de estados que otorgan los permisos hagan uso de ellos en otras zonas más restrictivas del país, ya sean menores de edad, personas sin entrenamiento o con antecedentes penales. En estados como el de California, la adquisición de los permisos para portar armas ocultas requiere un registro de huellas dactilares, revisión de antecedentes, realización de un curso de entrenamiento y la supervisión de un alguacil.

Armas cargadas en bares y restaurantes

Sin embargo, los derechos de los propietarios de armas con licencia han visto ampliados sus derechos recientemente. El pasado mes de julio, los estados de Arizona y Tennessee aprobaron una medida que permite a los propietarios legales a llevar sus armas ocultas en bares y restaurantes donde se venda alcohol. Llevarla a la vista es completamente legal. A pesar de los intentos in extremis de los dueños de los locales por bloquear la ley, los 250.000 ciudadanos de Tennessee y los 125.00 de Arizona que poseen armas podrán ejercer su derecho constitucional –recogido en la Segunda Enmienda- de llevar sus armas, aunque bajo la prohibición de consumir alcohol.  En esta dirección caminan otros 40 estados, los cuales estudian aprobar medidas similares.

Pero los ‘pistoleros’ campan a sus anchas en estos estados. Mientras sus armas sean visibles, nada se puede hacer contra ellos porque están en su pleno derecho. Fue el caso de un hombre que acudió a una marcha para protesta por la reforma sanitaria durante un acto del presidente en Phoenix (Arizona) con su fusil de asalto cargado y secundado por otros diez, igualmente armados.  La policía no pudo detenerle ni impedirle mostrar su arma mientras él incitaba al resto de ciudadanos a que siguieran su ejemplo y salieran a la calle con sus armas.

Parece que la conmoción causada por sucesos como la matanza de la Universidad Técnica de Virginia en abril de 2007, en la que murieron 32 alumnos a manos de otro estudiante, o el tiroteo en la escuela Columbine, es poco menos que transitoria. Fue precisamente tras la masacre de Virginia cuando la todopoderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), un club con cuatro millones de socios, intentó que varios estados aprobaran una ley que permitiera a los alumnos entrar a las aulas con pistolas. Para la NRA, la llegada de Obama a la Casa Blanca suponía una “seria amenaza de las libertades de la Segunda Enmienda”.

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