El célebre Café Gijón es todavía un reducto de fumadores empedernidos
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El célebre Café Gijón es todavía un reducto de fumadores empedernidos

El célebre Café Gijón de Madrid, lugar de encuentro de literatos y artistas durante más de 100 años, ha decidido ser fiel a los "usos y

El célebre Café Gijón de Madrid, lugar de encuentro de literatos y artistas durante más de 100 años, ha decidido ser fiel a los "usos y costumbres" de gran parte de su nutrida clientela y por el momento permite fumar, a pesar de la entrada en vigor el 1 de enero de la Ley "antitabaco".

En la puerta del establecimiento, un cartel anuncia que se puede consumir tabaco sin limitaciones, tal y como confirma un camarero, que no obstante anuncia que en los próximos meses llevarán a cabo una reforma en el local para habilitar dos zonas separadas. Dos clientes habituales, agradecidos por el gesto, han decidido pasar la tarde fumando sin interrupción una cajetilla de "Habanos", como atestigua un cenicero de cristal tallado abarrotado de colillas. "No vamos a parar de fumar hasta que acabemos la cajetilla", reconoce ufano uno de ellos, mientras sorbe un trago de café.

A sólo 50 metros de distancia, en la misma acera del Paseo de Recoletos, el conocido Café El Espejo ha decidido hacer la competencia a su vecino ofreciendo un producto "diferenciado". El Espejo es un "espacio sin humos" donde no está permitido fumar y en el que se ha jubilado la máquina expendedora de cigarrillos.

"El que quiera fumar puede salir a la terraza del café", asegura el encargado del local, quien de todas formas reconoce que la prohibición pasará mañana "su prueba de fuego", cuando acudan a desayunar los trabajadores de las decenas de empresas de la zona.

Más llevadera será la "transición" de los fumadores que acudan a una conocida cadena de restaurantes y tiendas "todo en uno" que ya había aplicado la norma hace años y que hoy se limita a recordar a sus usuarios que sólo se puede seguir fumando en las zonas habilitadas.

Mucho más estricta ha sido una franquicia de cafeterías de origen estadounidense que ha prohibido el uso del pitillo en todo el local, aunque para ello utiliza un argumento sin discusión: "Protejamos el aroma del café, se ruega no fumar".