polémica en Hungría

La cruzada de Orbán contra los gais: boicot a Coca-Cola por su publicidad 'gay-friendly'

La compañía ha colocado carteles con una publicidad en la que se ve a una pareja homosexual. Tras las críticas de personas del Gobierno, ha decidido no dar marcha atrás

Foto: La publicidad de Coca-Cola en Hungría que ha sido criticada en Hungría (Reuters)
La publicidad de Coca-Cola en Hungría que ha sido criticada en Hungría (Reuters)

Cuando en la Hungría de Víktor Orbán se habla de homosexualidad la polémica está servida. Tras más de nueve años en el poder, Orbán sigue siendo criticado por defensores de los Derechos Humanos y señalado como uno de los causantes de la liquidación de la democracia dentro de Europa. "Hungría es un país serio. Está basado fundamentalmente en valores tradicionales. Hungría es un país tolerante", dijo hace años el primer ministro húngaro, a propósito de un Día contra la Homofobia. "La tolerancia, no obstante, no significa que apliquemos las mismas normas para la gente cuyo estilo de vida es diferente al nuestro".

"Nos diferenciamos entre 'ellos' y 'nosotros'. La tolerancia significa paciencia, y la tolerancia significa capacidad de coexistir, que es la base de la Constitución húngara". No obstante, esta tolerancia no termina de cuajar en un país que, antes incluso de la llegada de Orbán al poder, ya había dado la vuelta a la legislación con respecto a los homosexuales: en 2015, el Tribunal Constitución del país revertió la ley sobre convicencia de parejas de hecho, empezando a marcar la diferencia entre las uniones de hecho y matrimonios convencionales, todo esto basándose en la Carta Magna Húngara, que "defiende la institución del matrimonio" definido como unión entre un hombre y una mujer".

Hace poco más de un año, la Ópera de Budapest suspendía 15 funciones del musical 'Billy Elliot' tras una campaña homófoba, patrocinada por un diario próximo a la ideología del Gobierno húngaro, en la que se advertía del riesgo de los jóvenes que acudieran a ver esta obra de teatro de "convertirse en homosexuales".

Los críticos atacan a Coca-Cola de querer provocar a los adolescentes con su campaña

Ahora es el turno de la lucha contra otro gigante, Coca-Cola. "Cero azúcar, cero prejuicios": con este lema y el 'hashtag' #LoveisLove, muy utilizado entre la comunidad y entre todos los que tratan de luchar contra la homofobia recordando que no importa de quién estés enamorado, ha llegado el gigante de los refrescos a las vallas publicitarias en el metro y marquesinas de los autobuses de diferents puntos del país. Y no ha pasado desapercibido: el pasado viernes, el portal 'Pesti Srácok', autodefinido como "conservador y espiritualmente cristiano", y muy próximo a la ideología del Fidesz de Orbán, publicaba una opinión bajo el título: 'Budapest, rodeada por el lobby homosexual: no hay manera de escapar'. En el texto, el autor acusa a Coca-Cola de querer "seducir a los adolescentes". La crítica no se queda aquí. En otro portal próximo al primer ministro húngaro, 888.hu, se ataca a Coca-Cola de estar detrás no solo de una "propaganda agresivamente homosexual", sino también de ser responsable de la mayor parte de los desechos plásticos de todo el mundo, es decir, de la contaminación.

Más allá de las críticas de estos portales, uno de los diputados del partido de Orbán, István Boldog, ha preferido pedir acción, y ahora lidera una campaña para boicotear a Coca-Cola hasta que retiren "sus provocadores carteles de Hungría". "Yo no voy a tomar sus productos. Les pido a todos que hagan lo mismo". Tamás Dombos, director de la Sociedad Háttér, defensora de los derechos de la comunidad LGTBi en Hungría, ha explicado a la agencia Efe que esto es lo verdaderamente "inaceptable". "Lo grave en este asunto es que haya políticos involucrados. Un político responsable debe respetar la igualdad de todas las personas y rechazar estas exclusiones", señala a la agencia, a pesar de que el partido se haya distanciado, solo de manera parcial, de las opiniones de Boldog.

Este distanciamiento se hizo a través de un breve comunicado que decía únicamente: "Hungría es un país libre y cada uno puede decidir si bebe o no Coca-Cola". No obstante, su llamamiento ha tenido un resultado: más de 35.000 personas han firmado a favor de que se retiren los anuncios de Coca-Cola en la capital húngara, a través de CitizenGo, una organización internacional con sede en Madrid y contraria al reconocimiento de los derechos LGTBi. La compañía ha conocido la polémica, pero ha preferido no dar marcha atrás, en defensa de los valores de igualdad y diversidad que, sostiene, defiende. Según un comunicado enviado esta misma semana y recogido por la agencia Bloomberg, estos carteles publicitarios "realmente intentan transmitir un mensaje", el mensaje de que "todos tienen derecho al amor y que el sentimiento de amor es el mismo para todos".

Orgullo Gay en Budapest, en 2017 (Reuters)
Orgullo Gay en Budapest, en 2017 (Reuters)

¿Qué pasa con los derechos de los LGTBi?

A pesar de los diversos posicionamientos por parte del Gobierno y de muchos de sus actores en contra de la homosexualidad, los sondeos revelan que la tolerancia hacia las personas que mantienen relaciones con otras de su mismo género ha aumentado en los últimos años. Tanto es así, que por primera vez en décadas, la Marcha del Orgullo Gay de Budapest pudo celebrarse sin cordones de seguridad. Los homosexuales en Hungría no tienen permitido el acceso a la adopción, y tampoco están permitidos los matrimonios (después de la aplicación de la ley citada anteriormente).

Sobre el papel, está prohibida cualquier discriminación por razón de orientación sexual o identidad de género tanto en el empleo como en el acceso a la vivienda, y aunque la homosexualidad no es ilegal, tiene algunas trabas por el camino. Por ejemplo, en muchos escenarios se sigue considerando la homosexualidad como una enfermedad y no existe ninguna normativa legal en vigor que prohíba las terapias de conversión en el país; tanto es así que a principios de este mismo año se emitió un programa en la televisión nacional basado en una "investigación seria" y que supuso cerca de una hora hablando acerca de los tratamientos para curar la homosexualidad.

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