El terrible descubrimiento del día en que se secaron las cataratas del Niágara
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DOS CADÁVERES SIN IDENTIFICAR

El terrible descubrimiento del día en que se secaron las cataratas del Niágara

En junio de 1969 se construyó una ataguía para desviar el cauce del río y poder inspeccionar el fondo de las cataratas de cara a realizar una gran obra de ingeniería

placeholder Foto: Estados Unidos y Canadá comparten frontera en las cataratas del Niágara (Reuters/Lindsay DeDario)
Estados Unidos y Canadá comparten frontera en las cataratas del Niágara (Reuters/Lindsay DeDario)

Las cataratas del río Niágara es uno de los grandes atractivos del este de Estados Unidos y Canadá. Ambos países comparten este reclamo turístico que atrae a millones de personas cada año y aún hoy son muchos los que recuerdan lo sucedido allí hace más de medio siglo. Fue en 1969, cuando las cataratas se secaron artificialmente para realizar una obra de ingeniería.

En junio de aquel año las famosas cataratas pasaron de ver cómo millones de litros de agua caían por sus laderas a apenas unos pequeños chorros. El objetivo era hacer un estudio geológico que garantizara la pervivencia de las rocas en el futuro y, para ello, tuvieron que hacer que una de las tres partes de las cataratas se secara.

Para lograrlo, tuvieron que echar más de 28.000 toneladas de roca río arriba para construir una ataguía, una construcción que suele realizarse de forma temporal para desviar el cauce de un río a la hora, por ejemplo, de levantar una presa. Lo lograron, aunque para ello tuvieron que utilizar más de 1.200 camiones en una obra casi faraónica.

Dos cadáveres en el fondo

Lo que no se esperaban los impulsores de esta iniciativa es lo que iban a descubrir cuando el agua dejó de fluir. En el fondo de las cataratas aparecieron dos cadáveres, el de un hombre y una mujer, una noticia que provocó un enorme revuelo en la opinión pública y que ocupó grandes titulares en los periódicos y muchos minutos en radio y televisión.

The Vancouver Sun publicó entonces que "los cuerpos de un hombre y una mujer no identificados se han encontrado en un comienzo espeluznante de una gran hazaña de ingeniería que detuvo el flujo del río Niágara, que ya no cae sobre las cataratas americanas". Y, aunque eran muchos los que pensaban que aparecerían más cuerpos, porque a lo largo de los años varias personas se habían suicidado lanzándose a las cataratas, no hubo más cadáveres.

Tal y como publica La Nación, a lo largo de cinco meses se llevó a cabo una gran obra de ingeniería, colocando instrumentos de monitorización de las rocas, instalando cables y pernos de acero que dieran estabilidad a las piedras y realizando agujeros de drenaje en lugares estratégicos que ayudaran a aliviar la presión hidrostática. Pero nadie se ha olvidado de aquellos dos cadáveres que yacían en el fondo del río.

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