Gane quien gane, Europa seguirá viendo Estados Unidos como un elefante
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EUROPEAN COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS

Gane quien gane, Europa seguirá viendo Estados Unidos como un elefante

Sea cual sea el resultado final de las elecciones estadounidenses, una conclusión está clara: es prácticamente imposible unir a los europeos como contrapeso de Estados Unidos

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Gane quien gane, Europa seguirá viendo Estados Unidos como un elefante

En una famosa parábola india, un grupo de hombres ciegos se chocan contra un elefante por primera vez. Empiezan a tocar diferentes partes de él para tratar de entender qué es esa criatura tan extraña: uno toca la cola, otro la pierna y otro su enorme tripa. Cuando empiezan a comparar, piensan que han descubierto animales completamente distintos. La paradoja de esta historia está clara: muchas veces juzgamos algo solo en base a nuestras perspectivas y experiencias subjetivas.

En ese sentido, desde que Donald Trump se convirtió en presidente de Estados Unidos, el acercamiento de los estados miembro a la relación transatlántica se ha parecido mucho a ese grupo de hombres ciegos. En mis conversaciones con diplomáticos franceses, muchas veces hablan de Trump como el último clavo en el ataúd de la alianza transatlántica, sobre todo porque ha puesto en duda la garantía de seguridad estadounidense a Europa y ha conducido a la OTAN a su "muerte cerebral". Expertos en seguridad de Polonia o de los países Bálticos, sin embargo, enfatizan cómo de seguros se sienten desde la elección de Trump y cómo los estadounidenses cuidan de sus aliados en el flanco este de la OTAN. Parece que los aliados europeos de EEUU han pasado los últimos cuatro años viviendo en realidades paralelas. Los alemanes, por su parte, entienden la amenaza que representa Trump a la alianza, pero se han dedicado a tratar de vivir con ella.

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Hasta ahora, estas diferentes percepciones apenas han tenido un impacto limitado en las políticas europeas. Los líderes de la UE han repetido una y otra vez que los europeos deben asumir su propio destino, pero apenas se ha hecho nada. Se hablado mucho sobre aumentar las capacidades defensivas de la UE con la Coordinación Estructurada Permanente de Defensa (PESCO, por sus siglas en inglés) pero no se ha conseguido aportar suficiente financiación. EN la práctica, Europa sigue siendo tan dependiente de Estados Unidos en temas defensivos como siempre.

Anomalía o realidad

Hay algunos signos emergentes de que la UE quiere emanciparse de EEUU, como las sanciones secundarias o en la política digital, pero la mayoría de los europeos siguen estancados dentro de la relación transatlántica. Todavía no saben si el trumpismo es una anomalía o el principio de una nueva era. Como consecuencia, en los últimos cuatro años, el enfoque europeo respecto a su aliado ha sido confuso con el último objetivo de limitar los daños. Las elecciones presidenciales de EEUU en noviembre es, por lo tanto, un momento clave en las relaciones EEUU-UE pero también para el futuro de la UE como actor global.

Los líderes europeos han dicho en repetidas ocasiones que no habrá una “vuelta a la normalidad” en una presidencia de Biden y que los europeos “deben hacer más por ellos mismos” gane quien gane el 3 de noviembre. Pero tienen distintas visiones de cómo se vería afectada la relación según quién ocupe la Casa Blanca en 2021. Para entender las implicaciones de esto, el European Council on Foreign Relations preguntó a sus investigadores asociados en los 27 estados miembros de la UE sobre las actuaciones preferidas de sus gobiernos en ambos escenarios: ampliar el lazo estratégico de la UE con EEUU más allá del campo de la seguridad; mantener la relación estratégica pero centrarse solo en seguridad; mantener buenas relaciones con EEUU pero prepararse para un desacoplamiento; o posicionar a Europa como una tercera potencia entre EEUU y China. Los resultados de las encuestas están basadas en entrevistas con expertos en la materia, pero también con fuentes primarias como documentos gubernamentales o manifiestos políticos.

El deseo de cooperar con Estados Unidos parece más fuerte que el ‘shock’ de los años de Trump

Si Trump pierde, una gran mayoría de los estados miembros estarían interesados en ampliar sus lazos estratégicos con la Administración Biden. Como se ve, los últimos cuatro años no han provocado una separación total, aunque a veces haya parecido que sí. El deseo de cooperar con EEUU parece más fuerte que el ‘shock’ de los años de Trump. Los líderes europeos todavía creen en EEUU, aunque los votantes europeos cada vez menos. Esto puede tener efectos en un mayor compromiso europeo en temas como China, el cambio climático o la política digital.

Sin embargo, también podría verse como la expresión de un deseo para restaurar un ‘status quo’ que la gran mayoría de los europeos piensan que se ha ido para siempre.

Es particularmente sorprende que solo Francia, Alemania y Malta vean la necesidad de prepararse para un desacoplamiento de EEUU en el largo plazo. Parece que, con Joe Biden en la Casa Blanca, la mayoría de los europeos darían por hecho que se mantendría el interés y la presencia de EEUU en el continente europeo. Por lo tanto, en el caso de que Biden gane, el gran reto de los europeos será fortalecer sus propias ambiciones y construir una política exterior y de seguridad más proactiva y poderosa.

Los europeos suelen tener la ilusión de que, en caso de que Trump gane, esto provocaría que los Estados miembro estarían más dispuestos a convertir la UE en una potencia geopolítica capaz y efectiva. En ese sentido, Trump se convertiría en un factor de unión para los europeos. Pero mirando los resultados de la encuesta del ECFR estas ilusiones parecen demasiado prematuras. Algunos estados miembros se prepararían para un desacoplamiento de EEUU y, como consecuencia, un aumento de la soberanía europea.

Pero los países en el flanco este de la OTAN -al igual que España, Irlanda y Grecia- tratarán de seguir expandiendo las relaciones estratégicas con Estados Unidos. Otros, además, tratarían al menos de mantener los lazos en seguridad que unen a la UE y a EEUU. Estos estados miembro ven la presencia de EEUU en Europa como un seguro de vida y podrían mostrarse reticentes a unirse con otros países europeos si sus intereses chocan con el otro lado del Atlántico.

Foto: Auge y ¿caída? de Donald Trump
Auge y ¿caída? de Donald Trump
Argemino Barro. Nueva York

Sin embargo, no sabemos cómo cambiaría el panorama si el segundo mandato de Trump es incluso más duro contra los europeos que el primero. Hay muchas razones para esperar que tendrá menos ‘check and balances’ y que será más agresivo contra el comercio europeo. En el caso de un segundo mandato de Trump, el mayor reto para los europeos será afrontar las propias divisiones dentro de la UE. Esto sería aun más cierto si Trump condiciona la seguridad de EEUU a concesiones políticas o económicas.

Sea cual sea el resultado final de las elecciones de noviembre, una conclusión de la investigación de ECFR está clara: será prácticamente imposible unir a los europeos para hacer contrapeso a EEUU. Aquellos que pretenden lograr una mayor soberanía europea deberían saber que solo lo pueden conseguir cooperando con los estadounidenses.

Si Biden gana, habrá un amplio margen de iniciativas europeas para renovar la relación transatlántica y hacer a Europa socio más fuerte -y por lo tanto más atractivo- para Estados Unidos. Pero los europeos no deberían hacerse muchas ilusiones. Al final, la participación de EEUU en Europa se decidirá en Washington, no en Varsovia, París o Berlín. Al igual que su predecesor en el cargo, una administración de Biden estaría centrada en acabar con su exagerado rol más allá de sus fronteras para centrarse en el interés nacional. Y gane quien gane, Estados Unidos priorizará Asia, por lo que Europa debe prepararse para enfrentarse a profundas fuerzas estructurales que darán forma a la política estadounidense en las próximas décadas.

*Análisis publicado en el European Council on Foreign Relations por Jana Puglierin y titulado 'Touching the Elephant: European views of the Transatlantic relationship'

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