españoles en el planeta covid-19

Poca cuarentena, mucha mascarilla: los casos de éxito del covid-19, contados por españoles

Españoles en Japón, Corea del Sur, Singapur y Kuwait relatan su experiencia en países que han gestionado con éxito la pandemia del covid-19 ¿La clave? Transparencia y mascarillas

Foto: Un grupo de personas esperan una cola en Tokio. EFE
Un grupo de personas esperan una cola en Tokio. EFE

Luis Cayola, ingeniero software de profesión, asegura que durante la pandemia se ha convertido en un experto culinario, aunque es el único que puede juzgar sus propios platos. Desde hace más de dos meses teletrabaja y se pasea por su barrio de Sakashita, en el distrito de Itabashi en Tokio, (Japón), mientras observa cómo los cerezos florecen. No puede ir a ver a sus amigos porque coger el metro es prácticamente una bomba de relojería. Es uno de tantos españoles a los que el coronavirus les ha pillado viviendo en Asia. Son países mucho más cercanos a Wuhan, el epicentro donde todo comenzó, que Italia, Reino Unido o España, sin embargo las medidas y su gestión de la crisis ha sido particularmente distintas.

“En Japón no se ha prohibido en ningún momento salir a la calle”, explica, “se ha tratado más bien de una recomendación de ‘cooperación ciudadana’ que casi todo el mundo ha seguido. La situación no ha sido tan mala como en España, todo sea dicho, aunque algunas cosas se han sucedido igual en todas partes. Por ejemplo, cuando se produjo el desabastecimiento de papel higiénico yo pensé ‘eso es tan febrero’. Aquí sucedió con el ramen y ahora un poco con la harina”.

Cuando se produjo el desabastecimiento de papel higiénico en España yo pensé ‘eso es tan febrero’, aquí pasó con el ramen

De 16.000 casos confirmados en Japón, solamente han muerto 814 personas hasta la fecha. “Aquí no llegan noticias de España prácticamente porque los japoneses son muy cerrados y solo se preocupan por lo que sucede en su país, pero la impresión que me da es que en España se actuó muy tarde”. En su opinión, los buenos resultados de la gestión en el país nipón se deben a que tienen un espíritu mucho más arraigado del uso de las mascarillas. “Además, estamos más acostumbrados al teletrabajo por lo que no ha supuesto un gran shock porque ya lo habíamos probado antes. Algunas medidas me parecen muy acertadas, por ejemplo, hace poco vi a un hombre limpiando compulsivamente los botones de un ascensor, el nivel de pulcritud japonés es enorme”. Asegura que ha sacado algo positivo de la crisis, también está mucho más conectado con sus amigos españoles, pues ahora todos tienen más tiempo libre.

Desabastecimiento en Japón. Fuente: Luis Cayola.
Desabastecimiento en Japón. Fuente: Luis Cayola.

A Amílcar Gil, la pandemia le ha pillado viviendo y trabajando como jefe de Instrumentación y Control en Kuwait. De 21.302 casos confirmados, solo han muerto 156 personas. No obstante, puntualiza: “Lo primero, debo aclarar que la comparación de la evolución del covid-19 en España y Kuwait es injusta para España, pues ya solo por la diferencia de población y de la economía de servicios de nuestro país (mucho contacto social) con el carácter industrial de Kuwait es enorme. Aquí, desde un primer momento se pararon las actividades de las empresas públicas, centros comerciales y sectores no esenciales. No fue escalonado, se tomó la medida drásticamente desde el primer momento. Insisto que la economía del país lo permite”, explica.

Al contrario que en Japón, el Gobierno de Kuwait anunció en mayo que sí aplicaría el confinamiento debido al incremento de casos: “En mi opinión, independientemente de quién hubiera estado en el gobierno en ese momento, nadie en España y Occidente estaba preparado para este virus. Son injustas la mayoría de críticas recibidas”, apunta Ami. “Como anécdota, a pesar de tener pases especiales, a nuestro barrio le impusieron un toque de queda total, y casi nos llegamos a sentir encerrados en un campo de concentración pues no se podía salir para nada. Muchas veces lo conseguíamos, jugándonosla al 50%. En el control, la policía te preguntaba si eras del Barcelona o del Madrid (aquí adoran el fútbol)”.

En Singapur han repartido dos mascarillas y medio litro de desinfectante a todos los ciudadanos

En Singapur, por ejemplo, se abogó en un principio por no confinar a la población, aunque con el incremento de casos tuvieron que retractarse. Eso sí, aseguraron que solo duraría un mes, como cuenta Juan Carlos, que lleva viviendo más de dos años en la ciudad estado. “El aumento exponencial de casos provino de gente que viajaba desde Europa. Las diferencias con España han sido varias: fueron claros desde un principio, primero dijeron que el confinamiento duraría un mes y a las dos semanas se retractaron y explicaron que dos”, además, asegura que se ha podido hacer deporte siempre cerca de casa y no ha habido policías multando ‘a diestro y siniestro’. “Lo que más me sorprendió es que repartieron dos máscaras y medio litro de desinfectante de base alcohólica a todos y cada uno de los ciudadanos”.


Aunque no es extrapolable, pues es mucho más pequeño que España, Singapur tiene una altísima densidad de población, con 5.639.000 personas. A pesar de que han superado los 30.000 casos, en la actualidad solo cuentan con una veintena de muertos. “Aquí ya pasaron el SARS y el MERS, por lo que han estado más preparados desde el inicio. Creo que se han tomado medidas muy acertadas: se ha dado de manera muy detallada información de casos, muertes y enfermos en UCI. Cada nuevo caso era estudiado para comprobar las personas que habían estado en contacto con ese enfermo, después esos posibles contagiados eran aislados. Se han controlado muchos edificios con cámaras térmicas y se obligaba a rellenar formularios a todo aquel que visitaba una zona no habitual. En general, se ha concienciado a la gente del peligro y se obliga a mantener la distancia de seguridad. Los viajeros también tenían que someterse a una cuarentena”.

Algunas medidas, como el perro-robot que ha ayudado a mantener a la población alejada en los parques, han trascendido. “En mi opinión”, explica Juan Carlos, “al ver que Italia, país vecino y similar en características estaba como estaba, debieron tomarse medidas con anterioridad. Me parece que ciertas personas no se lo han tomado en serio, si eso lo sumas a medidas hechas a destiempo y sin planificación… lo que más me llama la atención es ver a la gente sin mascarillas. Aquí también se me hizo raro cuando llegué, pero es una práctica muy lógica y una costumbre llevarla si estás enfermo”.

La respuesta rápida en Corea del Sur se ha fundamentado en las tres Ts: Transparencia, Trazabilidad y Tratamiento

Pero si hay un país que ha cosechado alabanzas gracias a su gestión de la crisis, es Corea del Sur. Pese al ligero rebrote que sufrieron hace unas semanas, ligado a varios clubes nocturnos en el barrio de Itaewon en Seúl, el país cuenta con 11.206 casos confirmados y 10.226 curados, y con tan solo 267 fallecidos. “Desde su primer caso confirmado de COVID-19 a finales de enero, Corea del Sur ha mostrado una determinación frente al virus que está dando sus frutos”, explica Enrique Vilaplana, presidente de la cámara de comercio en el país asiático, donde vive desde 2014. Su truco para evitar los casos es conocido por todos: “la respuesta rápida y decisiva se ha fundamentado en lo que se conoce como las tres Ts: Transparency (transparencia), Trace (trazabilidad) y Treatment (tratamiento)”.

Una zona desierta en las calles de Hongdae en Seúl. EFE
Una zona desierta en las calles de Hongdae en Seúl. EFE

“La rápida respuesta del Gobierno coreano frente al brote, desde el despliegue rápido de unidades de respuesta innovadoras, pasando por estaciones de control o testing, la creación de aplicaciones móviles para tracear la cuarentena y los posibles contagios, hasta la presentación de datos precisos y transparentes y el estricto monitoreo e investigación de los contactos y, finalmente, su tratamiento intensivo a toda la población afectada o potencialmente afectada, creo son los pilares de más gran importancia que se debieran tener en cuenta para la rápida caída en el número de casos confirmados y al aumento en el número de casos de recuperación”, explica.

En los controles, la policía de Kuwait te pregunta si eres del Real Madrid o del Barcelona

Según explica, el día a día en Corea del Sur no ha cambiado mucho, y las medidas impuestas por el Gobierno son acogidas con total aceptación por la población, sin resignación alguna: “Son parte de la solución y la colectividad depende de ellas. En el metro, por ejemplo, es obligatorio el uso de mascarillas (ya muchos las utilizaban per se) y dispensadores de geles hidroalcoholicos se encuentras frecuentemente diseminados por todas las estaciones. En los edificios, ya sean públicos o privados, y en los centros comerciales se toma la temperatura uno a uno o se escanea a la entrada de forma generalizada, existiendo de nuevo dispensadores de geles en pasillos, ascensores y lavabos.

En restaurantes, salvo la existencia de geles, no hay muchas diferencias. En los locales de cierta afluencia, bares o discotecas, sí se toman los datos de contacto de cada visitante y se le toma la temperatura, cosa a la que el público no parece importarle, consciente de que si algo pasa dicha información será valiosa para la correcta gestión de un potencial foco contagioso. En general se ha extremado la limpieza. En ningún caso de han visto casos de desabastecimientos o colas de gente esperando a arramblar con una tipología de producto en concreto”, cuenta.

El aplanamiento de la curva para evitar congestión en urgencias salva la vida a corto plazo. El uso de mascarilla lo hace a largo

¿Y qué opina de la gestión española? “El aplanamiento de la curva epidémica por confinamiento de la población salva vidas pero creo que lo hace en el corto plazo, a costa de multiplicar los fallecimientos en el medio y largo plazo. Aunque puede evitar aglomeraciones en urgencias, no frena los contagios en medio y largo plazo”, explica. “Lo que sí salva vidas, y aquí en Asia es común su uso en la vida diaria, es la prevención y utilización masiva de mascarillas cuando aún no se ha alcanzado un umbral crítico de contagio, y la protección, desde un principio, de ancianos u otros grupos de riesgos que no pueden protegerse por sí mismos.

En este sentido, Corea ya tenía experiencia con la crisis del MERS, por lo que ya conocía qué protocolos de actuación tenía que emplear; ello, sumado a que el uso de mascarillas es habitual (por la polución, el polen o simplemente porque no quieres --por respeto colectivo-- contagiar un resfriado común) confirió a Corea la salvaguarda para evitar el confinamiento. En España, donde el uso de mascarillas no es para nada habitual, el confinamiento ha sido una medida extrema pero necesaria por la inexperiencia ante este tipo de situaciones; estoy seguro que, a partir de ahora, el uso generalizado de mascarillas se va a extender, no ya como medida de eliminación de riesgo, sino como de prevención”, concluye.

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