Por la firma de la paz con Eritrea

Joven, reformista y hábil negociador: así es el líder etíope que ha ganado el Nobel de la Paz

El joven mandatario africano ha sido el ganador del Premio Nobel de la Paz 2019, fallado este viernes por el Comité Noruego del Nobel

Foto: Abiy Ahmed, primer ministro de Etiopía, Premio Nobel de la Paz 2019
Abiy Ahmed, primer ministro de Etiopía, Premio Nobel de la Paz 2019

Abiy Ahmed Ali, primer ministro de Etiopía, ha sido el ganador del Premio Nobel de la Paz 2019, fallado este viernes por el Comité Noruego del Nobel, por "sus esfuerzos para alcanzar la paz y cooperación internacional y, en particular, por su decisiva iniciativa para resolver el conflicto con la vecina Eritrea".

Este año, el Comité Noruego del Nobel, formado por cinco miembros elegidos Por el parlamento del país, se ha alejado de polémicas -las casas de apuestas apuntaban a la joven activista medioambiental Greta Thunberg- en su elección y ha premiado los esfuerzos del político africano para acabar con uno de los conflictos más enquistados en África Oriental. Según el deseo de Alfred Nobel, creador de los premios, el Nobel de la Paz debe reconocer a quienes hayan contribuido "a la eliminación o reducción de armamento, al hermanamiento de los pueblos y contribuir a la paz en el último año".

En apenas 100 días de mandato, el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, ya había sido comparado con Nelson Mandela, Barack Obama o Justin Trudeau por su juventud (es el mandatario más joven de la región), aperturismo y las reformas democráticas que emprendió en el país africano, uno de los más poblados del continente.

Entre sus primeras medidas tras acceder al cargo en abril de 2018, Abiy Ahmed levantó la etiqueta de "grupo terrorista" a los grandes partidos de la oposición, sacó de la cárcel a miles de prisioneros políticos del gobierno anterior, acabó con la rampante censura a los medios de comunicación y emprendió reformas para abrir un sistema económico aún influenciado por la época comunista, con la liberalización de parte de algunas empresas estatales.

Un joven mandatario aperturista

Pero su gran éxito, también por lo inesperado, fue la firma de la paz con la vecina Eritrea. En tiempo récord (apenas tres meses) tras jurar el cargo como primer ministro, en julio de 2018 Abiy firmó con el presidente de Eritrea, Isaias Afwerki, una "declaración de paz y de amistad" donde figura que "el estado de guerra ha acabado". Así, ponían fin a un conflicto de 20 años que se ha cobrado las vidas de al menos 70.000 personas.

"El presidente de Etiopía rápidamente desarrolló los principios para un acuerdo de paz y el estancado punto muerto de 'no paz, no guerra' con Eritrea", ha señalado el Comité noruego en su discurso de anuncio del Nobel 2019.

El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, y el presidente de Eritrea, Isaias Afewerki, asisten a la ceremonia de reapertura de la embajada de Eritrea en Adís Ababa (Etiopía) en julio de 2018. (EFE)
El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, y el presidente de Eritrea, Isaias Afewerki, asisten a la ceremonia de reapertura de la embajada de Eritrea en Adís Ababa (Etiopía) en julio de 2018. (EFE)

"Nosotros, los etíopes, necesitamos democracia y libertad, algo que es innato en nosotros", adelantó en su discurso de investidura el joven mandatario de 43 años. Abiy Ahmed llegó al poder en abril de 2018 como el primer político de la etnia Oromo en dirigir el país. Tal era el nivel de entusiasmo que supuso para un país teñido desde hace años con un Parlamento monocolor y líderes de decisiones autocráticas, que medios internacionales como la revista 'The Economist' empezaron de hablar de "Abiymanía".

Su aperturismo ha alcanzado también a los derechos de la mujer. Cuando eligió su gabinete de gobierno, la mitad de las ministras fueron mujeres, y en noviembre de 2018 nombró a la abogada proderechos humanos Meaza Ashenafi como la primera mujer en liderar la Corte Suprema del país.

Muy popular tanto dentro del país (donde tiene una imagen de "profeta") como fuera, Abiy Ahmed ha ampliado su influencia a otros países de la región de África oriental. En sus diversos viajes a países vecinos ha firmado un puñado de acuerdos comerciales, y ha servido como mediador en conflictos como el de Eritrea-Yibuti, disputas marítimas entre Kenia y Somalia o la transición política en Sudán tras la caída de Omar Al Bashir.

No ha tenido tanta buena mano en su relación con Egipto, tensa por la construcción en el río Nilo de la Gran Presa del Renacimiento Etíope (comenzada en el Gobierno anterior), con la que Etiopía pretende potenciar el acceso a la energía de su población, en uno los países con mayor pobreza energética, además de estar asediado por periódicas sequías.

Tras conocerse la decisión, anunciada en Oslo (Noruega) la mañana del viernes, la Oficina del primer ministro de Etiopía ha celebrado el galardón. "Estamos orgullosos como nación". "Desde que el primer ministro Abiy Ahmed asumió el liderazgo político (de Etiopía) en abril de 2018, él ha hecho de la paz, el perdón y la reconciliación elementos claves de su administración", han defendido desde el país africano.

"Este reconocimiento es un testimonio eterno a los ideales del Medemer (en amárico "permanecer juntos" o "sinergia") de unidad, cooperación y coexistencia mutua que el primer ministro ha permanentemente liderado".

El Comité Noruego del Nobel "espera que el acuerdo de paz ayudará a traer cambios positivos para la entera población de Etiopía y Eritrea".

Un país casi sin recursos naturales

Pese a los tímidos avances, Etiopía sigue siendo un país pobre sin apenas recursos naturales que se enfrenta a retos como una creciente deuda con China, pobreza generalizada y numerosos estallidos de violencia interétnica en el sur del país. Violencia que ha hecho que Etiopía esté entre los países con más desplazados internos en 2018 y que ha avivado las luchas por un mayor federalismo y autonomía entre los diferentes grupos étnicos.

En sus casi 120 años de historia, el Nobel de la Paz ha reconocido a figuras como la activista yazidí Nadia Murad y el ginecólogo congoleño Denis Mukwege, galardonados en 2018, Desmond Tutu o la Madre Teresa de Calcuta, organizaciones como la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) o la Cruz Roja Internacional. También ha estado salpicado por la polémica, con premiados como Barack Obama, Aung San Suu Kyi o Henry Kissinger.

En total, 24 africanos (incluyendo a nacionales franceses nacidos en las entonces colonias africanas como Argelia) han recibido algún Premio Nobel, desde el de Literatura al de Medicina. Doce de ellos han recibido el Nobel de la Paz, desde Anuar El Sadat (egipcio) por los acuerdos de Camp David al sudafricano Mandela o la expresidenta liberiana Ellen Johnson Sirleaf.

El Premio Nobel de la Paz incluye este año un monto de nueve millones de coronas suecas, unos 830.000 euros. Según el Instituto del Nobel, este año han sido nominadas 301 candidaturas, de las cuales son 223 personas individuales y 78, organizaciones, pero no se conocerá la lista completa hasta dentro de 50 años. Entre los nominados más polémicos estaría el presidente estadounidense Donald Trump.

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