"las fábricas no son más seguras"

Las víctimas de la gran tragedia textil de Bangladesh siguen exigiendo justicia

Seis años después de la tragedia del Rana Plaza, en la que murieron 1.300 personas, las fábricas deberían ser más seguras para los trabajadores. Pero todavía no es el caso

Foto: Familiares de alguna de las víctimas visitan en el lugar donde se erigía el complejo textil Rana Plaza, en Dacca. (EFE)
Familiares de alguna de las víctimas visitan en el lugar donde se erigía el complejo textil Rana Plaza, en Dacca. (EFE)

Supervivientes y familiares de los fallecidos en el derrumbe del complejo textil Rana Plaza que el 24 de abril de 2013 causó 1.130 muertos y 2.500 heridos conmemoraron este miércoles el sexto aniversario de la tragedia exigiendo justicia y compensaciones para las víctimas. "Quiero justicia por la muerte de mi hija. Quiero que ahorquen a (Sohel) Rana y a todos los responsables", dijo a Efe Phool Mala en referencia al propietario del complejo de nueve pisos que en cuestión de segundos se derrumbó en ese fatídico día de 2013.

Su hija, Maleka Akter, era una de las trabajadoras de las fábricas de ropa que operaban en el edificio, según explica Mala cerca del monumento para las víctimas en el subdistrito de Savar, a las afueras de Dacca. "Encontramos su cuerpo tres días después del derrumbe. Ella solo tenía 18 años", dijo la madre, incapaz de dejar de llorar su pérdida.

La primera audiencia del juicio por la tragedia de Rana Plaza se convocó para el 18 de septiembre de 2016, más de tres años después de la tragedia, sin embargo esta se ha ido posponiendo debido a diferentes incidentes procesales, según el fiscal de Dacca Abul Mannan. De los 41 acusados, solo Rana se encuentra actualmente en prisión, cumpliendo una condena de tres años impuesta en 2017 por el delito de enriquecimiento ilícito.

Mientras tanto, las familias se enfrentan con cada aniversario a otro año de impunidad de la peor tragedia industrial de la historia de Bangladesh. Al mirar el descampado donde estaba el Rana Plaza, y al que los familiares lanzan flores de jacinto, Abul Kashem deja correr sus lágrimas recordando a su hija desaparecida, Nazma Akter. "Buscamos su cuerpo muchos días después de la tragedia, pero no lo conseguimos. Las autoridades me tomaron una muestra de ADN, pero tampoco coincidieron con ninguno de los cuerpos no identificados", dijo a Efe el albañil.

Kashem recuerda la preocupación de su hija el día de la tragedia antes de salir de casa por las grietas que habían comenzado a resquebrajar los edificios. "Ella no quería ir a trabajar ese día porque sabía que el edificio se había agrietado. Pero los gerentes de fábrica la obligaron a ir", recordó. Para los supervivientes, muchos de ellos mutilados, lesionados de por vida física o mentalmente a raíz del accidente, y a la espera de compensaciones del Gobierno, la historia no ha sido del todo afortunada.

Dakhela Begum, pese a que su hijo Mohammad Suman sobrevivió a la tragedia, volvió a los escombros del Rana Plana para recordar un suceso que destrozó a toda su familia. "Mi hijo salió ileso el mismo día en que se derrumbó el edificio. Después se unió a las labores de rescate para ayudar a buscar los cuerpos de sus amigos y compañeros. Unos días después, perdió el control mental" y su esposa "lo abandonó", recordó. Hoy, "vine aquí después de dejarlo atado", explicó compungida la madre de Mohammad.

Familiares de alguna de las víctimas visitan el lugar donde se erigía el complejo textil Rana Plaza, en Dacca, Bangladesh. (EFE)
Familiares de alguna de las víctimas visitan el lugar donde se erigía el complejo textil Rana Plaza, en Dacca, Bangladesh. (EFE)

Una encuesta realizada la semana pasada por la organización sin fines de lucro Action Aid Bangladesh reveló que el 51% de los supervivientes de la tragedia del Rana Plaza aún no pueden trabajar debido a un trauma físico o mental. El complejo albergaba las operaciones de cinco fábricas textiles suministradoras de una treintena de marcas de ropa internacionales, proveía al mercado global de manufactura de bajo costo gracias a los beneficios de la mano de obra barata de Bangladesh, uno de los mayores exportadores textiles del mundo.

El secretario general del Centro Sindical de Trabajadores de la Confección, Joly Talukder, sostiene que los propietarios de las fábricas que operaban dentro del complejo todavía tienen la responsabilidad de garantizar la justicia y una compensación adecuada para las víctimas del Rana Plaza, así como la seguridad en la industria textil. "Los dueños de las fábricas de prendas de vestir siempre prefieren el beneficio económico por encima de la seguridad. Seis años después del Rana Plaza, las fábricas deberían ser más seguras para los trabajadores. Pero todavía no es el caso", concluyó.

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