CRISIS EN VENEZUELA

Mercenarios extranjeros llegan a Venezuela para desestabilizar el régimen de Maduro

El opositor Juan Guaidó se proclamó el miércoles presidente en medio de una tensión máxima en las calles, una turbulencia que venía semanas preparándose desde dentro y desde fuera

Foto: Maduro dice que la Justicia debe actuar tras la autoproclamación de Guaidó. (EFE)
Maduro dice que la Justicia debe "actuar" tras la autoproclamación de Guaidó. (EFE)

Las aguas bajaban muy revueltas en Venezuela desde que comenzara el año. No solo desde que este miércoles Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y opositor al Gobierno de Nicolás Maduro, jurara “ante Dios todopoderoso” el cargo de presidente interino de la República Bolivariana de Venezuela ante una multitud de seguidores en Caracas.

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En las tres semanas que llevamos de 2019, las guerras internas se estaban recrudeciendo entre los dos hombres fuertes del régimen: Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente —un órgano íntegramente chavista con poderes plenipotenciarios sobre el resto de instituciones—, y el propio Maduro y su círculo más cercano. Entre otros incidentes, el presidente había destituido en octubre pasado a un hombre de la absoluta confianza de Cabello como es Gustavo González López, director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

Con motivo del cisma interno del Gobierno, las desavenencias de Maduro con la oposición aupada a la presidencia de la Asamblea Nacional y la presión internacional encabezada por la Administración Trump, se estaba creando un caldo de cultivo para que las calles se incendiaran. Un síntoma de esa situación es la irrupción de comandos de mercenarios llegados desde Colombia, Ecuador y Brasil, armados con material de guerra, que habrían entrado en los últimos días en territorio de Venezuela con el ánimo de avivar la confusión y el desorden. Así lo aseguran a este diario fuentes próximas al Ejecutivo de Caracas y al ejército que no le rinden especial pleitesía a Maduro y su gobierno. El Confidencial tuvo acceso al vídeo del asesinato de uno de esos mercenarios procedentes de Ecuador.

Según explican esos mismos oficiales, en el ambiente de máxima tensión interna entre los diferentes cuerpos policiales y militares, esta misma semana 27 miembros sublevados del Comando de la Unidad Especial de Seguridad Cotiza fueron arrestados por la Guardia Nacional, incautándose de 39 Fusiles Ak-103 -una nueva versión del AK-47 ruso con licencia de uso en Venezuela- y 14 Pistolas calibre 9mm. Este diario ha podido confirmar que uno de ellos fue tiroteado hasta su muerte.

Armas confiscadas a miembros de la Guardia Nacional sublevados
Armas confiscadas a miembros de la Guardia Nacional sublevados

Maduro tiene muchos enemigos

Maduro y sus acólitos venían haciendo pública la convicción de que Washington estaba orquestando un golpe de Estado en Venezuela. A la media hora del discurso de Guaidó, Donald Trump se apresuró a reconocer en un comunicado su legitimidad como presidente interino de Venezuela. Nicolás Maduro no tardó en romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

Maduro sufre "una desconfianza paranoica" y se ha rodeado de unos cientos de miembros de la Guardia Nacional para protegerse

También defendieron la decisión de Guaidó los ejecutivos de otros muchos países, entre ellos, Colombia, Canadá, Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Paraguay o Costa Rica, además de Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Los enemigos de Maduro no están únicamente en la Administración Trump y en opositores domésticos como Juan Guaidó o Leopoldo López, ya que grandes facciones del ejército venezolano se sienten enojadas con las políticas que está llevando a cabo el sucesor de Hugo Chávez. Maduro, el amigo de Cuba, y su círculo de mayor afinidad les quedan a trasmano. Fuentes militares venezolanas afirman a El Confidencial que “la desconfianza paranoica de Maduro” le ha llevado a protegerse en los últimos meses con unos cuantos cientos de miembros de la Guardia Nacional, arrinconando al ejército, que es “chavista pero no madurista”.

Esa misma Guardia Nacional protagonizó la represión violenta de las manifestaciones antigubernamentales en la llamada Primavera Venezolana de 2017, que causó la muerte de al menos 70 civiles.

En ese contexto de violencia y desconfianza de Maduro, muchos medios informaron de que la destitución del anterior jefe del Sebin, Gustavo González, se había producido tras el presunto “suicidio inducido” del político opositor Fernando Albán. Cayó en otoño pasado desde el décimo piso de la sede del servicio de inteligencia.

Fuentes solventes narran a este diario que esa no fue la razón. Nicolás Maduro circulaba por Caracas en su coche oficial, acompañado de una mujer que no era su esposa y protegido por una comitiva de seguridad de la Guardia Nacional. En un momento determinado, un automóvil negro adelantó velozmente a esa caravana presidencial. “Maduro temió que se tratara de un atentado por la paranoia conspiratoria que sufre -según detallan esas mismas fuentes- e hizo perseguir e interrogar a los ocupantes de ese auto”. Se trataba de un grupo de miembros del Sebin el que lo había hecho entrar en pánico de forma involuntaria. Entonces, acusó a los servicios de inteligencia de intentona de golpe de Estado y cesó a su máximo responsable. Ni se trataba de un plan de atentado ni los espías se habían apercibido de la presencia de Maduro. Estaban en otra misión.

Personas bien informadas cuentan a El Confidencial que el ejército venezolano aún no ha dado ningún paso para movilizarse en contra del Ejecutivo de Maduro, pero que podría ocurrir en un futuro muy cercano. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, aseveró hace unas horas en un tuit lo siguiente: "Los soldados de la Patria no aceptamos a un presidente [Juan Guaidó] impuesto a la sombra de oscuros intereses".

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