"una oportunidad de anclar su odio"

Alternativa para Alemania quiere su propia fundación... y recibir millones del Estado

Los ultranacionalistas podrían tener su propio centro de estudios financiado con varias decenas de millones de euros procedentes de fondos públicos antes de que acabe este año

Foto: Manifestación de miembros de Alternativa para Alemania frente a la puerta de Brandenburgo, en Berlín, el pasado 27 de mayo de 2018. (EFE)
Manifestación de miembros de Alternativa para Alemania frente a la puerta de Brandenburgo, en Berlín, el pasado 27 de mayo de 2018. (EFE)

El partido ultranacionalista Alternativa por Alemania, que ya cuenta con unos treinta mil inscritos según datos propios y que en las últimas elecciones entró en el Bundestag alemán como la tercera fuerza, está trabajando para tener su propia fundación, que sería financiada con fondos públicos. A través del nuevo ente el partido no solo podría propagar sus ideas a través de estudios, conferencias o debates, sino que éste se convertiría en una fuente de financiación adicional para los intelectuales en su órbita, ya que las donaciones particulares no cuentan para el control de la financiación de partidos en Alemania. El estado alemán pagó el 2017 hasta 581 millones de euros a las cuatro fundaciones que se financian en base a su representación parlamentaria.

La fundación es uno de los temas que se encuentran en el orden del día del próximo congreso del partido, que se celebrará entre el 30 de junio y el 1 de julio en Ausburgo. Su establecimiento es uno de los temas que más discusiones internas está suscitando en los últimos meses. De ahí que el departamento de prensa de AfD responda a las preguntas de El Confidencial sin mojarse, simplemente remitiendo a los debates que tendrán lugar en dicho congreso.

Una parte de los miembros del partido está en contra de tener una fundación propia, ya que lo ven como algo decadente. Su voto forma parte de la protesta contra el sistema y el hecho de organizarse como partido, un mal necesario. No quieren que sus políticos comiencen a comportarse como los del resto de partidos, que consideran corruptos, a lo cual un ente poderoso como una fundación podría contribuir.

Sin embargo, las palabras de uno de los tres vicepresidentes del partido, Georg Pazderski, citadas por la radio pública Deutschlandfunk, dejan claro que la opción de no tener una fundación cercana ha desaparecido de la mesa: “Para establecer una igualdad de armas, lo digo así con esa terminología de guerra, que la Alternativa por Alemania va a esforzarse por tener su fundación, para también poder influir en ese terreno”.

La favorita hasta el momento es la Fundación Desiderius-Erasmus, de corte nacional-liberal, con sede en Berlín y fundada en 2015. Su competidora sería la fundación Gustav-Stresemann, que se constituyó como asociación cuatro años antes en Jena y que defiende posiciones nacional-conservadoras, cercanas al co-presidente de la fracción en el Bundestag, Alexander Gauland. Al parecer, según el semanario Spiegel, los nietos del canciller del reich Gustav Stresemann, habrían interpuesto una denuncia en un juzgado de Berlín para impedir que la fundación lleve este nombre.

El presidente de Alternativa para Alemania en Berlín, Georg Pazderski, asiste a una rueda de prensa de su partido, el 23 de mayo de 2018. (EFE)
El presidente de Alternativa para Alemania en Berlín, Georg Pazderski, asiste a una rueda de prensa de su partido, el 23 de mayo de 2018. (EFE)

Un derecho controvertido

Como la presidenta de la Fundación Desiderius-Erasmus, Erika Steinbach, comunicó a través de Twitter, después de mucho discutir ambas fundaciones llegaron al acuerdo de trabajar en cooperación bajo el nombre Desiderius-Erasmus, pero con la idea de, a la larga, cuando sea legalmente posible, llamarse Fundación Gustav Stresemann. En el documento se resume la vocación de ambas organizaciones con estas palabras: “Servir desde el patriotismo y el espíritu conservador liberal al pueblo alemán en base a la cultura alemana dominante”. La política Erika Steinbach abandonó la Unión Cristianodemócrata de Angela Merkel en 2017, de la que era Portavoz de Derechos Humanos y Ayuda Humanita en el Bundestag, alegando no estar de acuerdo con la política de refugiados del partido. Durante las elecciones, además, apoyó a Alternativa por Alemania, aunque aseguró no ser miembro del partido.

El tener una fundación propia podría ayudar al partido a unificar las diferentes corrientes ideológicas en pugna de cara a la militancia, según el experto en extrema derecha Sebastian Friedrich, que en 2017 dedicó un libro a la nueva formación política. Friedrich explica a este diario que a las dos anteriores corrientes, la nacional-liberal y la nacional-conservadora, habría que añadir una tercera “popular-social”, que apelaría sobre todo a los alemanes del este y en general a un espectro más proletario que las anteriores. Esta corriente sería la más escéptica en relación al establecimiento de una fundación.

El politólogo Gerd Wiegel, autor de varios libros sobre nacionalismo y racismo, y que trabaja para la fracción del partido Die Linke en el parlamento, explica que la AfD tiene, como todos los otros partidos, derecho a que el estado financie una fundación que el partido designe como cercana a su ideario. Sin embargo, Die Linke ve problemático el contenido y los temas que la nueva fundación que la ultraderecha expandería por la sociedad: “Se le ofrecería la oportunidad de anclar su odio y racismo en la sociedad”, asegura a El Confidencial.

Hasta ahora el partido no está considerado por los servicios secretos alemanes internos como una organización cuyas ideas vayan en contra del orden constitucional alemán. El Verfassungsschutz u Oficina de Protección a la Constitución es el que se encarga de vigilar movimimentos extremistas. Algunos de los eslóganes más repetidos por la AfD, como “el islam no pertenece a Alemania” podrían entrar en contradicción con la constitución, que en este caso por ejemplo garantiza la libertad religiosa. En todo caso, este servicio de información parece tener deficiencias, ya que el partido abiertamente neonazi NPD fue vigilado tan intensamente que en su cúpula se encontraban varios miembros de la inteligencia, de tal modo que no se pudo ilegalizar el partido porque no se sabía hasta qué punto los propios espías eran responsables de propagar las ideas.

Mientras el estado siga considerando la AfD como un partido cualquiera, éste conseguirá la financiación que ya ha solicitado formalmente, explica Wiegel. Portavoces del partido han explicado a la prensa que tendrían su fundación a toda marcha incluso antes de acabar 2018. Wiegel explica, sin embargo, que tanto el partido verde, Die Grüne, como Die Linke tuvieron que esperar a la segunda legislatura para poder recibir financiación de este tipo, ya que el parlamento opinaba que aún no estaban asentados como organización y su trayectoria no estaba afianzada. De ahí que sea posible que en un primer momento se rechace su petición.

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