el escándalo llega a downing street

Donación ilegal y chantaje gay: Cambridge Analytica salpica al Gobierno británico

El diario británico The Guardian entrevista al joven líder de la campaña pro-Brexit BeLeave en el que revela las gestiones ilícitas de Stephen Parkinson, actual director político de Theresa May

Foto: Sede central de Cambridge Analytica en Londres, el 23 de marzo de 2018. (Reuters)
Sede central de Cambridge Analytica en Londres, el 23 de marzo de 2018. (Reuters)

¿Por qué Vote Leave –la campaña oficial que pedía el voto por la salida de la UE- donó 625.000 libras a un estudiante de moda de 23 años tan sólo días antes de que tuviera lugar el referéndum? Ésta es una de las cuestiones que despertó más curiosidad en medio del revuelo creado con el triunfo del Brexit, en junio de 2016. La respuesta que ofrece ahora el diario británico The Guardian deja a muchos sin palabras.

La campaña oficial, la misma en la que trabajaron Boris Johnson, convertido ahora en ministro de Exteriores, y Michael Gove, responsable de Medio Ambiente, utilizó supuestamente a dos veinteañeros para poder destinar ese dinero, de manera ilegal, a Aggregate IQ, la empresa responsable del software de SCL Group y su “filial” americana Cambridge Analytica. Las operaciones habrían sido supervisadas por Stephen Parkinson, el actual director político de la premier Theresa May.

Y aún hay más: éste último afirma que conoce personalmente al joven que ha revelado ahora toda la trama. Pero insiste en que sólo le dio algunos consejos como pareja, ya que mantuvieron una relación homosexual de 18 meses. El problema es que Shahmir Sanni es de Pakistán, donde la pena de muerte está técnicamente permitida para los gays. Nadie de su familia ni su entorno sabía su orientación sexual: “Nunca imaginé que él, con la ayuda del Número 10, decidiera decir al mundo que soy homosexual, en un último intento desesperado por asustarme”.

¿Quién necesita House of Cards cuando puede ser testigo, en vivo y en directo, de uno de los escándalos más graves de la democracia más antigua del mundo? La periodista británica Carole Cadwalladr lleva más de un año investigando cómo Cambridge Analytica -la misma empresa que ha manipulado, supuestamente, a millones de usuarios de Facebook para lograr el triunfo de Donald Trump- está también tras la victoria del Brexit. Pero las nuevas relevaciones publicadas este domingo van más allá. Downing Street queda en una situación de lo más delicada, justo ahora cuando una primera ministra completamente debilitada y sin autoridad intenta negociar la primera salida de un país miembro de la UE.

Sanni, que tenía 22 años cuando trabajó como voluntario para la campaña Vote Leave, asegura que tanto él como su amigo, un estudiante de moda llamado Darren Grimes, fueron completamente utilizados por gente que ocupa ahora puestos clave en el Ejecutivo británico, a los que acusa de haber incumplido las normas de gastos del referéndum y luego haber intentado destruir las pruebas. Sus argumentos están respaldados por gran cantidad de documentos, tanto de la Comisión Electoral como de la Policía, que ha podido ver The Observer, el dominical del rotativo The Guardian.

En el año 2016, BeLeave surge en un principio como el “grupo de jóvenes” dentro de la campaña oficial Vote Leave. “Darren (Grimes) y yo éramos quien lo llevábamos todo. Para la campaña era muy importante transmitir el mensaje de que no eran racistas”, asegura. En definitiva, Sanni, inmigrante de Pakistán, era justo la imagen que necesitaban.

La policía registra la sede de Cambridge Analytica en Londres. (Reuters)
La policía registra la sede de Cambridge Analytica en Londres. (Reuters)

"Nunca vimos el dinero"

Dos semanas antes de que tuviera lugar el referéndum, Vote Leave estaba a punto de alcanzar su límite de gasto de 7 millones de libras. Para entonces, Cleo Watson, otro de los directivos de Vote Leave que trabaja ahora como asesor para May, había dicho a Sunni y su amigo que dieran de alta a BeLeave como grupo independiente y crearan una cuenta propia. “Los abogados de Vote Leave nos aconsejaron en cada paso del camino. Nos dijeron qué hacer y dónde firmar”, asegura.

Diez días antes del referéndum, Vote Leave recibe una misteriosa donación de 1 millón de libras. La identidad del donante es aún hoy un misterio. Pero 625.000 libras acabaron en la cuenta de BeLeave, o eso era hasta ahora la versión oficial.

“Nunca nos llegaron a ingresar el dinero. Yo era el tesorero y secretario de BeLeave y nunca vi el dinero. No teníamos control sobre eso. Fue Vote Leave quien decidió todo", asegura. Las libras fueron directamente a la firma de análisis de datos de Vote Leave: Aggregate IQ, la misma que crea los softwares para Cambridge Analytica.

Vote Leave no podía superar el presupuesto designado de 7 millones de libras. Pero existía una escapatoria legal: las campañas, por separado, pueden gastar hasta 700.000 libras extra, siempre y cuando no estén coordinadas. Vote Leave insiste que no tenía nada que ver con BeLeave. Pero Sunni recalca que siempre trabajaron de manera conjunta.

Cuando la Comisión Electoral abrió en marzo del año pasado una investigación, Victoria Woodcock, la directora de operaciones de Vote Leave, borró su nombre, el del director de campaña Dominic Cummings y del director digital, Henry de Zoete, de docenas de archivos que relacionaban a los dos grupos para ocultar cualquier prueba de coordinación. Por su parte, Stephen Parkinson, otra de las figuras destacadas de Vote Leave convertido ahora en el principal asesor de Theresa May, ha publicado un comunicado donde asegura que no dirigió “las actividades de ningún grupo de campaña por separado”. “No tuve ninguna responsabilidad en las campañas digitales o las donaciones durante el referéndum y estoy seguro de que Vote Leave actuó completamente dentro de la ley y las estrictas normas de gasto en todo momento”, matiza.

En el comunicado, Parkinson también revela, sin el consentimiento de Sanni, que mantuvieron una relación sentimental y que solo le dio consejos y orientación en el contexto de esa relación. Los abogados de Sanni aseguran ahora que creen que es “la primera vez que se utiliza una declaración oficial de Downing Street para revelar la orientación homosexual de una persona”. “Mi cliente ahora tiene que hablar con su madre... y los miembros de su familia están siendo forzados a tomar medidas de protección urgentes para garantizar su seguridad”, matiza el texto.

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