"El objetivo es promover la autodeterminación"

Moscú corteja a los independentistas catalanes y vascos (entre otros)

Una organización rusa organiza una conferencia anual de movimientos separatistas en países occidentales. Los expertos debaten si es una estrategia del Kremlin para fomentar las tensiones

Foto: Imagen de la conferencia 'Diálogo de las naciones' 2015 en el Hotel President de Moscú (cedida por el Movimiento Antiglobalización de Rusia).
Imagen de la conferencia 'Diálogo de las naciones' 2015 en el Hotel President de Moscú (cedida por el Movimiento Antiglobalización de Rusia).

En septiembre de 2015, una delegación del partido Solidaritat Catalana per la Independència viajó a Moscú para participar en una conferencia internacional titulada 'Diálogo de naciones. El derecho de los pueblos a la autodeterminación y la construcción de un mundo multipolar'. Los enviados catalanes eran dos entre los muchos representantes de movimientos nacionalistas y proindependencia de diversas partes del mundo: Irlanda del Norte, Hawai, el Sáhara Occidental, el norte de Italia y, sobre todo y de forma prominente, el este de Ucrania. El objetivo: compartir experiencias, ideas, situaciones y estrategias entre todos estos grupos.

“Esta conferencia ponía el foco en problemas como el proceso en Cataluña, o en diferentes regiones como Lombardía en Italia, Hawai, Texas… El principal propósito es promover los derechos humanos en diferentes países, especialmente el derecho a la autodeterminación, y nuestro objetivo es mostrar que estos problemas existen en varias partes del mundo”, indica Alexander Ionov, presidente del llamado Movimiento Antiglobalización de Rusia, la organización responsable del evento. Esta problemática, según Ionov, varía dependiendo de la región: “Ocupación militar en sitios como el Sáhara Occidental o Irlanda del Norte, problemas económicos en Cataluña o Puerto Rico, donde tienen una enorme deuda con el Gobierno estadounidense...”.

Lista de asistentes a la conferencia.
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Lista de asistentes a la conferencia.

“Fuimos invitados por el Movimiento Antiglobalización de Rusia, porque el motivo de la reunión era encontrarse con otras naciones sin Estado o que pretenden conseguir la independencia. Básicamente, el objetivo era contactar con otras naciones o países que se hallan en esos procesos, y realizar un cambio de impresiones”, explica Enric Folch, secretario de la sección internacional de Solidaritat Catalana y uno de los dos miembros del partido que acudieron a Moscú. “Nosotros expusimos el proceso que se está siguiendo en Cataluña, los razonamientos y la lógica que ha conducido a este ‘boom’ independentista por parte del pueblo catalán, lo que se ha hecho durante estos últimos años, mostramos imágenes, etc. Básicamente mostramos que es un proceso pacífico, largo, pero razonado y sin estridencias”, dice a El Confidencial.

“Fue un éxito. Era la primera vez en la historia en que cierto número de delegaciones de diferentes partes del planeta se reunían en Rusia para discutir estos problemas, y otros aspectos como las estrategias de cara a los medios o cómo promover la motivación hacia la independencia”, asegura Ionov. “De entre los partidos catalanes, quizás uno de los más convencidos o directos, o con un diálogo más concreto respecto de la independencia, tal vez sea el nuestro. Supongo que por eso nos invitaron”, opina Folch. Ionov señala que también se invitó a otros partidos catalanes: “Recibimos más respuestas, pero nos dijeron que no tenían el tiempo ni la oportunidad de venir porque se estaban preparando para las elecciones catalanas”, indica.

Objetivos explícitos

El hecho de que el objetivo declarado de la conferencia sea la promoción del separatismo ha hecho saltar las alarmas en algunos medios y servicios de inteligencia occidentales, que lo ven como un posible elemento más en la estrategia de desestabilización del Kremlin desde principios de la década, plasmada en el incremento de actividades como los ataques informáticos, el uso de espías o la financiación de partidos contrarios al sistema europeo, como el Frente Nacional en Francia, el ultraderechista Jobbik en Hungría o el neonazi Amanecer Dorado en Grecia. “[Vladímir] Putin ve estas fuerzas políticas como herramientas útiles que manipular, para crear grietas en el cuerpo político europeo que poder explotar”, declaró el vicepresidente estadounidense Joe Biden en un célebre discurso en 2014.

“Muchos analistas ven esta conferencia como parte de un intento más amplio de sembrar la división en países occidentales, especialmente en EEUU y la Unión Europea”, opina el periodista de investigación estadounidense Casey Michel, que ha estudiado extensamente los vínculos entre el Gobierno ruso y los movimientos desestabilizadores en países occidentales. “No sé si el presidente Vladímir Putin tiene conocimiento de esta conferencia o es solamente algo que alguien en el Kremlin ha decidido que podría gustarle. Pero es interesante porque es muy explícita. Todo es muy público y claro”, comenta.

El Gobierno ruso ha aportado dos millones de rublos (unos 27.600 euros) a la conferencia. El Kremlin ve con buenos ojos las tensiones separatistas en Occidente

A diferencia de los pagos al Frente Nacional o a Amanecer Dorado, bien documentados, no existen indicios de que Rusia haya aportado fondos, o intentado siquiera financiar, a ningún movimiento separatista en EEUU o Europa, pero hay pocas dudas de que el Kremlin ve con buenos ojos las tensiones que estos generan en dichos países. La conferencia está parcialmente financiada por el Gobierno ruso, que, según confirma el propio Ionov a El Confidencial, ha aportado dos millones de rublos (unos 27.600 euros) a través del Fondo Nacional de Caridad, dedicado a promover proyectos “patrióticos y militares”. El resto, indica Ionov, proviene de los propios fondos de su organización. “Tenemos algo de dinero”, asegura.

El activista, en cualquier caso, está bien conectado. Es miembro de Rodina, un partido de corte nacionalista y ultraortodoxo fundado por el viceprimer ministro ruso, Dmitry Rogozin, y forma parte del Comité General del Movimiento Antimaidán, opuesto, como su propio nombre indica, a las protestas que tumbaron al Gobierno ucraniano de Viktor Yanúkovich, cercano a Moscú. “La organización en sí [el Movimiento Antiglobalización de Rusia] no parece muy grande, no he visto ningún otro nombre asociado a ella”, apunta Michel. Un informe del 'think tank' británico Chatham House del pasado abril, preparado por la analista ucraniana Orysia Lutsevych, la considera una de las “organizaciones no gubernamentales organizadas por el Gobierno ruso” como elemento de promoción del “poder blando” de Moscú.

Alexander Ionov, durante la conferencia en 2015. (Foto cedida por el Movimiento Antiglobalización de Rusia)
Alexander Ionov, durante la conferencia en 2015. (Foto cedida por el Movimiento Antiglobalización de Rusia)

"Una atmósfera muy diversa"

Folch, sin embargo, no cree que esto signifique prestarse al juego del Kremlin. “Es una de las cosas que me preocupó, que no estuviésemos siendo un instrumento de nadie. Ahí todo el mundo puede opinar. Rusia puede tener ciertas dificultades de entendimiento con Occidente o la Unión Europea, y cualquier reunión de este tipo, invitando a gente de territorios tan diversos como EEUU, Asia o África, puede provocar suspicacias”, comenta. “De hecho, una de las propuestas que se apuntaron es que estas reuniones se hicieran en turnos rotatorios, para acercar la conferencia a otros lugares y otras sensibilidades”, añade.

Tampoco cree que su participación en la conferencia pueda ser utilizada para criticar a su partido. “Esto es solo una reunión que no está oficialmente ni financiada por el Gobierno ruso ni es instrumento de nada. No veo en qué nos puede afectar. Nuestro interés en ir a este tipo de reuniones –esta no es la única– es ampliar nuestra base de contactos de naciones en procesos de independencia emergentes en el mundo. Siempre y cuando, claro, estos sean procesos eminentemente pacíficos, porque no estamos para mantener relaciones con procesos que puedan tener visos terroristas. Si allí participase, por ejemplo, el ISIS, nosotros no participaríamos. Pero esto es evidente”, señala.

“Rusia no tiene movimientos separatistas. Los medios occidentales exponen estos asuntos como un problema que en realidad no existe", afirma el organizador de la conferenciaHay otro elemento que ha sido señalado por los críticos: el hecho de que se junte a movimientos muy diferentes cuyo único punto en común sea el deseo de secesión de un Estado occidental. “La atmósfera es muy diversa. En estas reuniones hay partidos con los que puedes dialogar, y otros que ideológicamente están diametralmente en nuestras antípodas. Obviamente, no todas las independencias tienen las mismas motivaciones ideológicas, y no hay una simbiosis total con todos los partidos que están allí. Te confieso que en algún momento, con algún partido, me sentí incómodo, con algunas presencias, pero con otras no, estuve muy cómodo”, comenta Folch. “No hay duda de que los movimientos catalán y vasco, por ejemplo, son más populares y organizados que, digamos, los que hay en Estados Unidos, como California o Texas. Pero es curioso que no se vea ninguna delegación de Xinjiang, o Tíbet, o de Papúa Occidental”, indica Michel. O, significativamente, del propio territorio ruso.

Preguntado al respecto, Ionov niega que exista una contradicción. “Hay diferencias entre estas organizaciones [que asisten al evento] y los pueblos que mencionas, como tártaros o chechenos. Si vas a Texas, por ejemplo, te dan una bandera tejana, y la gente te habla sobre la independencia. Pero si vienes a la región chechena o a Tartaristán, una de las regiones más desarrolladas de Rusia, nadie te va a entender si haces preguntas sobre la independencia. Pero si insistes, como hacen muchos periodistas occidentales, igual te ofrecen ayuda para tu salud mental”, dice Ionov riéndose. A pesar de que Rusia ha librado dos guerras en Chechenia, asegura con firmeza: “Rusia no tiene movimientos separatistas. Para nosotros no es un problema. Los medios occidentales intentan exponer estos asuntos como un problema que en realidad es inexistente. Y puedes ir a cualquier parte de Rusia y preguntar por la posibilidad de convertirse en independientes, y te darán la misma respuesta que te estoy diciendo”.

Una pintada en algún lugar de Rusia: 'Cataluña no es una España, Novorrosiya no es Ucrania'.
Una pintada en algún lugar de Rusia: 'Cataluña no es una España, Novorrosiya no es Ucrania'.

El conflicto de Ucrania en el horizonte

La reunión también presta mucha atención a otra de las cuestiones de mayor importancia para el Gobierno ruso: el conflicto ucraniano. “La conferencia también intenta ayudar a resolver los problemas del este de Ucrania. Los medios occidentales muestran la República Nacional de Donetsk y la República Popular de Lugansk como si fuesen problemas únicos, y como si estas repúblicas estuviesen combatiendo contra el Gobierno federal y por lo tanto contra la democracia. Pero con esta conferencia demostramos que no son únicos, que hay un montón de entidades y regiones que están luchando por su independencia”, afirma Ionov.

Es llamativo, sin embargo, que Ionov utilice el término “este de Ucrania”, evitando el que hasta el año pasado era omnipresente en los documentos de la conferencia: Novorrosiya (Nueva Rusia), la denominación que utilizaba el Kremlin para aquella región, hasta que dejó de hacerlo por conveniencia política. “Putin ya no habla de Novorrosiya, pero el apoyo a los separatistas ha continuado. En esta conferencia, están intentando incluir la República Popular de Lugansk y la República Nacional de Donetsk al mismo nivel que Escocia o Cataluña, lugares donde ha existido un impulso hacia la secesión desde hace muchos años sin apoyo externo. Es fascinante ver esta inclusión entre movimientos secesionistas occidentales, dado que son una nueva creación de forma muy clara”, opina Michel.

El próximo 25 de septiembre se celebrará una segunda conferencia, a la que asistirán 16 delegaciones internacionales, según IonovEste año se celebrará una segunda conferencia, prevista para el próximo 25 de septiembre, a la que Ionov indica que asistirán 16 delegaciones internacionales, aunque afirma no poder dar más información. “Los detalles son secretos. Pero estarán representadas las principales regiones con aspiraciones a la independencia, como Escocia, Cataluña, Lombardía, Puerto Rico, Hawai, Texas, el Sáhara Occidental… Una de las principales delegaciones es la de EEUU. Y también hay algunas organizaciones de Asia. Hay algunas diferencias respecto al año pasado, pero no puedo difundir los detalles”, comenta.

Folch confirma que Solidaritat Catalana per la Independència volverá a participar este año. Además, los organizadores han invitado también a algunos partidos y grupos vascos. “Algunos han respondido. Todavía no han confirmado su asistencia”, señala. “La información sobre la conferencia es abierta, y cualquier organización que ponga énfasis en la independencia puede asistir”, comenta.

Casey considera difícil evaluar el impacto de este evento. “Obviamente, el objetivo es lograr la secesión de una o dos regiones occidentales, como Escocia o el Véneto. No creo que tengan ningún éxito inmediato, pero enc inco o seis años, no estoy tan seguro. Cataluña está obviamente mucho más avanzada [en ese proceso] que Puerto Rico, por ejemplo. En Texas, el Partido Republicano del estado logró poner la cuestión de la secesión en las elecciones primarias, y creo que en unos años estará al menos en el programa republicano en las primarias, basándonos en la demografía y el camino que está tomando el partido”, opina. “Lo que es preocupante es el tipo de red de contactos que se está creando que, no importa lo amistosa que parezca ahora, tendrá mucha mayor sustancia dentro de unos años”. Y organizadores y participantes no ocultan que eso, precisamente, es lo que buscan.

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