TAL Y COMO HABÍA RECLAMADO ALEMANI

Francia quiere poner fin a las negociaciones con EEUU sobre el TTIP

El ministro galo ha criticado que "los americanos no ofrecen nada salvo migajas", lamentando que esta conducta "no es propia de negociaciones entre aliados"

Foto: Manifestación contra el TTIP. (Reuters)
Manifestación contra el TTIP. (Reuters)

El Gobierno francés pedirá en septiembre dar por terminadas las negociaciones sobre el tratado transatlántico de libre comercio con Estados Unidos, conocido como TTIP, sumándose así a las voces que desde Alemania han reclamado el fin de las conversaciones, según ha afirmado el ministro galo de Comercio, Matthias Fekl.

"Francia exige el fin de las negociaciones sobre el TTIP", ha indicado el ministro francés a través de su cuenta oficial en Twitter, después de declarar en una entrevista con la emisora RMC Radio que las actuales conversaciones sobre el tratado deben interrumpirse para retomarlas desde el principio.

"Debería haber un final absolutamente inequívoco para que podamos reiniciarlas sobre una buena base", declaró Fekl a la emisora francesa, subrayando que "ya no existe apoyo político de Francia para las negociaciones".

En este sentido, el ministro galo ha criticado que "los americanos no ofrecen nada salvo migajas", lamentando que esta conducta "no es propia de negociaciones entre aliados". De este modo, Francia secunda la postura mostrada el pasado fin de semana por el vicecanciller de Alemania, Sigmar Gabriel, quien señaló que las negociaciones entre la UE y los Estados Unidos han fracasado. No obstante, la Comisión Europea aseguraba este lunes que está preparada para concluir a finales de este año las negociaciones del TTIP, aunque reiteró que la Unión Europea no sacrificará en aras de este tratado ni la diversidad cultural europea ni estándares sociales, sanitarios, de seguridad o de protección de datos.

Secretismo en EEUU

Tal y como publicó El Confidencial, desde el inicio de las negociaciones la Administración de Barack Obama ha tenido un especial interés en mantener el secretismo. El 5 de julio de 2013, un representante de EEUU envió una carta al jefe europeo de las negociaciones, Ignacio García Bercero, en que le expresaba que “Estados Unidos pedirá la protección de los documentos de las negociaciones del TTIP, dada la naturaleza sensible de su contenido. (…) Un cierto nivel de cuidado especial en el manejo de estos documentos es necesario para crear confianza mutua entre los negociadores y para preservar la posición tomada por cada parte por cuestiones tácticas”. Este era un “sentimiento compartido”, según la carta de respuesta de García Bercero.

El presidente de EEUU, Barack Obama. (Reuters)
El presidente de EEUU, Barack Obama. (Reuters)

No obstante, ese secretismo, sospechoso para muchos, se ha visto interrumpido por la filtración que Greenpeace hizo de los documentos. Sacó a la luz las cláusulas que estaban siendo negociadas entre la Unión Europea y Estados Unidos, algunas de ellas muy controvertidas. 

El TTIP es un proyecto ambicioso. Y por varios motivos. Primero, porque pretende crear la mayor área comercial del mundo con alto poder adquisitivo, más de 800 millones de personas, y afectar, con un solo acuerdo, a un tercio del comercio mundial y a casi la mitad del producto interior bruto (PIB) global. En segundo lugar, porque va mucho más allá de eliminar tarifas aduaneras. De hecho, entre Estados Unidos y la UE estas tasas son ya mínimas en la mayoría de las categorías. El objetivo real es acabar con gran parte de lo que se denominan barreras no arancelarias, esas regulaciones nacionales que directa o indirectamente dificultan los intercambios. Ahí es donde está el meollo de la cuestión. Donde residen los escollos con que, después de tres años de negociaciones, siguen topando Bruselas y Washington, y donde bulle el germen de todas las controversias.

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