es el tercer mercado más grande del mundo

El Sudeste Asiático aspira a ser la nueva Unión Europea (a su manera)

Los países de la ASEAN acaban de firmar un acuerdo comercial que podría ser el germen de una mayor integración, basada en los valores regionales. Pero persisten numerosos obstáculos

Foto: Un vendedor de frutas pasa por delante de oficinas de Vietbank y VietinBank en Hanoi, Vietnam, el 22 de octubre de 2015. (Reuters)
Un vendedor de frutas pasa por delante de oficinas de Vietbank y VietinBank en Hanoi, Vietnam, el 22 de octubre de 2015. (Reuters)

“Hace medio siglo, no éramos más que un grupo de naciones en desarrollo en una región dividida por el conflicto y la inestabilidad. Dejadme sugeriros que cerréis los ojos por un momento e imaginéis que estáis viviendo en esta región hoy, sin la ASEAN. ¿Qué sería?”. Según el primer ministro malasio, Najib Razak, el Sudeste Asiático sería hoy una región muy diferente si en 1967 no se hubiera fundado la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN en inglés) que ahora integra a 10 países: Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia,  Brunei, Camboya, Laos, Vietnam y Myanmar. “¿Viviríamos en una región tan pacífica como es hoy? ¿Tendríamos el mismo nivel de vida? ¿Habría crecido nuestro PIB conjunto hasta los 2,6 billones de dólares el año pasado (2014), con un incremento del 80% en siete años?", preguntaba Najib a su audiencia en la apertura de la última cumbre de la ASEAN celebrada en noviembre. "La respuesta es claramente no“, aseguró.

Esa cumbre supuso un nuevo hito para la región asiática cuando los jefes de Gobierno de los 10 países estamparon su firma en la declaración oficial de un mercado común que, con 625 millones de habitantes, es el tercero más grande del mundo en términos de población y la séptima economía internacional. El mercado común, que comenzó a operar el pasado 31 de diciembre, tiene como objetivo crear una zona “libre en el movimiento de bienes, servicios, trabajo cualificado, capital e inversión”.

No es una idea nueva en el Sudeste Asiático. Ya en 1992 se puso en marcha una zona de la ASEAN de libre comercio (AFTA en inglés) que redujo a menos del 5% los aranceles entre los países de la unión. Sin embargo, a diferencia de la Unión Europea, cada país mantuvo la posibilidad de imponer sus propios aranceles para los productos procedentes de fuera del Sudeste Asiático. El nuevo mercado común pretende ir más allá, y aunque no establecerá aranceles comunes, los seguirá reduciendo, además de centrarse en eliminar barreras no arancelarias.

El mercado común combinado de los países de la ASEAN es la séptima economía internacional

Las nuevas medidas pueden ser de gran ayuda para las empresas que quieran operar en varios países de la región a la vez, ya que, entre otras cosas, se ha establecido una 'ventana única' que centralizará y facilitará la obtención de permisos y otra documentación para importar en ASEAN, se armonizarán los estándares técnicos requeridos y se reconocerán bajo los mismos principios en todos los países las cualificaciones y diplomas de ciertas profesiones, como la médica. Los gobiernos de la región llevan además varios años negociando la aprobación de un visado común de negocios que, según Najib, será una prioridad para el nuevo mercado.

Singapur es un claro ejemplo de que las relaciones no siempre han sido fáciles en el Sudeste Asiático. En 1965, la isla fue expulsada de la Federación de Malasia tras numerosos rifirrafes entre los gobernantes singapurenses y malasios. Singapur convirtió un infortunio en una oportunidad y en unos años pasó de ser una nación en desarrollo a una de las de mayor renta per cápita del mundo.

Al resto de naciones del Sudeste Asiático les ha costado más tiempo despegar económicamente. Junto a Singapur, solo Brunei está entre los países de ingresos altos, según el Banco Mundial, gracias a sus ricos recursos petroleros. Malasia y Tailandia se han desarrollado gracias al turismo y a una industria diversa y están entre los países de ingresos medios altos. Indonesia, Filipinas, Laos y Vietnam están en la franja de los países de ingresos medios-bajos, y los más pobres, en renta per cápita, son Myanmar y Camboya. Los seis países menos desarrollados crecen, sin embargo, a tasas por encima del 5% y algunos, como Myanmar, han estado por encima del 8% los últimos años.

Una vendedora examina un pollo en un mercado de Kuala Lumpur, en enero de 2016. (Reuters)
Una vendedora examina un pollo en un mercado de Kuala Lumpur, en enero de 2016. (Reuters)

La oportunidad de las clases medias

“La nueva clase media emergente de los países ASEAN es sin duda algo que ofrece enormes oportunidades para las empresas españolas”, asegura Iván Marcos, un comercial que vende a países asiáticos los ingredientes para la industria alimentaria que fabrica la multinacional para la que trabaja. “Las oportunidades empresariales están en los sectores en que se va a necesitar ayuda exterior y en que somos [las empresas españolas] competitivos: materiales y bienes de equipos, construcción de infraestructuras, servicios profesionales, química, turismo y tecnología agroalimentaria, entre otros”, añade Luis Blancafort, director de la consultora ASEAN Bridge.

Uno de los países con mayor potencial, en opinión de Rajiv Biswas, economista jefe de Asia-Pacífico para la consultora IHS Global Insight, es Vietnam, que acaba de firmar además un tratado de libre comercio con la Unión Europea y otro con Estados Unidos. “Estos dos acuerdos de libre comercio, una vez implementados, darán a las exportaciones vietnamitas de textil y electrónica un mayor acceso a Europa y Estados Unidos”, asegura el analista. Myanmar, que se lanzó a un proceso de apertura económica y política en 2011 tras 50 años de dictadura militar, es otra de las joyas de la región para la inversión extranjera.

Para las empresas españolas, el Sudeste Asiático es, sin embargo, un mercado difícil por el desconocimiento mutuo así como por la falta de una política específica del Gobierno hacia la región. “Cuando se mira a Asia, las empresas españolas se fijan en primer lugar en China o a lo sumo en India, lo que considero un error importante”, asegura Iván Marcos. Las diferencias culturales tampoco ayudan. “En Asia es básico invertir en tiempo y dinero, crear la confianza y las relaciones, y a partir de aquí crecer y consolidarse. A nuestra empresas les suele faltar tesorería, paciencia y, sobre todo, tamaño”, continúa Blancafort.

La ASEAN nació como foro político para evitar la expansión del comunismo, y sigue respetando principios como la no injerencia en asuntos internos


El nuevo mercado común del Sudeste Asiático es a menudo comparado con la Unión Europea, pero su planteamiento ha sido desde el principio muy diferente. Así, aunque la Unión Europea nació supuestamente como un mecanismo para evitar una nueva guerra en el Viejo Continente, las primeras políticas se centraron en la economía para avanzar luego en la integración política. Sin embargo, la ASEAN nació fundamentalmente como un foro político con el objetivo de evitar la expansión comunista y las injerencias externas de las potencias internacionales. Así, la ASEAN, en vez de avanzar en la integración entre naciones, ha reforzado durante los últimos años el principio de no interferencia en asuntos internos, lo que podría convertirse en un escollo importante a la hora de implementar el mercado común.

Fiel a este principio, la ASEAN no se ha dotado de mecanismos para asegurar el cumplimiento de ninguno de los acuerdos, y la organización central puede hacer recomendaciones, pero siempre a puerta cerrada. Tampoco hay sanciones posibles, como ocurre en la UE, ni se aprobará de momento el libre movimiento de personas salvo para trabajadores cualificados. Es el llamado ‘ASEAN way’ (la manera ASEAN), la seña de identidad, dicen sus líderes, del Sudeste Asiático. “Nosotros hemos elegido otra manera. Hemos reforzado la comunidad y el consenso sobre los excesos del individualismo y de los objetivos egoístas”, aseguró el primer ministro malasio, en referencia a los valores occidentales. “[Esos principios] Son los que mantienen a la ASEAN junta y son el pilar de nuestra confianza en el camino que estamos creando juntos”. 

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