TRAS EL BRUTAL ASESINATO DE DOS BRITÁNICOS

El régimen militar de Tailandia da la puntilla a un sector turístico ya dañado por el golpe

El asesinato de dos turistas británicos ha sido la última estocada para un sector en horas bajas tras el golpe. Los operadores tienen cientos de cancelaciones diarias

Foto: Oficiales de la Policía observan la zona donde fueron asesinados dos británicos, en la isla de Koh Tao. (Reuters)
Oficiales de la Policía observan la zona donde fueron asesinados dos británicos, en la isla de Koh Tao. (Reuters)

“(Los turistas) piensan que nuestro país es tan bonito y seguro que pueden hacer lo que quieran e ir en bikini a cualquier sitio”. Las palabras del primer ministro de Tailandia, Prayuth Chan-ocha, pronunciadas en un discurso televisado dos días después del brutal asesinato la semana pasada de dos turistas británicos en una popular isla del país, han supuesto la última estocada para la dañada industria turística, que vive horas bajas tras el golpe de Estado liderado por el mismo Prayuth el pasado mes de mayo. “Pero ¿(creen que) pueden estar seguras en bikini? Siempre que no sean guapas”, apuntilló el militar golpista con cierta sorna.

Prayuth no tardó en disculparse por la broma, pero las declaraciones del primer ministro no ayudarán en la campaña lanzada por la Junta Militar para reactivar las visitas internacionales tras el golpe de Estado del 22 de mayo. La tarea no será sencilla. Los datos de ocupación hotelera tras la asonada militar hablan de una bajada del 50% en las reservas después de que los medios internacionales informaran sobre la acción militar y varios países, entre ellos España, recomendaran no viajar al país asiático o pidieran a sus ciudadanos extremar las precauciones.

El brutal asesinato de dos turistas británicos ha sido la última estocada para la dañada industria turística, que vive horas bajas tras el golpe de Estado. Los grandes operadores han tenido cientos de cancelaciones diariasEl golpe de Estado fue además el colofón a seis meses de protestas antigubernamentales que habían ocupado buena parte del centro de Bangkok y que ya habían impactado en el turismo. “La bajada en el número de turistas tras el golpe ha sido clara. Los grandes DMC (operadores turísticos) han tenido decenas o cientos de cancelaciones diarias. Al estar, lógicamente, preocupados los turistas, muchas agencias en España básicamente ofrecieron nuevos destinos a sus clientes y cancelaron sus viajes a Tailandia”, asegura a El Confidencial Pol Comaposada, fundador de Mundo Nómada, una agencia de viajes en el sudeste asiático centrada en el mercado hispano.

No es la primera vez que la profunda crisis política por la que pasa el país, y que dura ya casi una década, golpea duramente al sector turístico, que supone cerca del 9% del producto interior bruto de Tailandia. Las desavenencias entre los llamados camisas rojas –fundamentalmente clases populares y rurales del norte y noreste del país– y los camisas amarillasclases medias y altas, urbanitas y población del sur del país– han desembocado en varios episodios trágicos para el turismo, como el bloqueo de los aeropuertos en 2008 por parte de los amarillos o las protestas de los rojos en el centro de Bangkok en 2010.

Turistas disfrutan del atardecer en la isla de Koh Tao (Reuters).
Turistas disfrutan del atardecer en la isla de Koh Tao (Reuters).

Preservar “el país de las sonrisas”

La Junta Militar se esfuerza ahora en que esa imagen de inestabilidad política no cale en la opinión internacional y en que su sector turístico no se desplome como ha ocurrido en otros países como Egipto. El objetivo es que “el país de las sonrisas” no pierda su fama. Los militares han organizado así varios festivales y conciertos callejeros, han puesto a los soldados a posar con locales y turistas y han lanzado una aplicación para el móvil en la que las fotos pueden ser decoradas con simpáticos dibujos de militares adornados con flores o con corazones.

La caída ha sido especialmente pronunciada en el caso de los españoles. ‘Durante tres semanas no ha habido una sola reserva. Ahora se empieza a recuperar, pero la bajada a final de año será del 50%’, explica Jan MargotLa Junta ha comenzado además una campaña para luchar contra las mafias y los negocios ilegales en algunos de los puntos turísticos más importantes, como Phuket o Hua Hin. Por su parte, la Autoridad para el Turismo de Tailandia ha anunciado que invitará a cerca de 1.000 periodistas de viajes para que cuenten las bondades del país y ha facilitado la renovación de los visados de turista.

Sin embargo, el sector turístico sigue preocupado por la ley marcial, impuesta dos días antes del golpe y que aún continúa en vigor. “La Ley Marcial faculta a las Fuerzas Armadas con amplios poderes, pudiendo restringir el movimiento de personas, limitar derechos y libertades, hacer registros y detenciones, imponer controles, o decretar el toque de queda. Se recomienda mantenerse informado de las órdenes que emiten las Fuerzas Armadas y cumplir en todo momento las mismas, ya que obligan tanto a tailandeses como a extranjeros”, advierte el Ministerio de Asuntos Exteriores de España en su página web.

En virtud a esta ley marcial, la Junta Militar ha realizado arrestos arbitrarios de opositores políticos y activistas y ha prohibido cualquier tipo de manifestación en contra del nuevo régimen. Tras las numerosas detenciones, las protestas han desaparecido casi por completo de las calles de Bangkok.

Un turista llega a la isla de Koh Tao (Reuters).
Un turista llega a la isla de Koh Tao (Reuters).

El turista español, muy precavido

La caída ha sido especialmente pronunciada en el caso de los turistas españoles, que visitan el país asiático principalmente durante los meses de verano, a pesar de que la temporada alta en Tailandia corresponde a diciembre y enero. “Por las fechas que son, en las que más reservan los españoles, la bajada ha sido enorme. Durante tres semanas no ha habido una sola reserva. Ahora se empieza a recuperar, pero la bajada a final de año será del 50%”, explica Jan Margot, fundador de Siam Trails, otra agencia especializada en el mercado hispanohablante. Margot aclara que, en el caso de los españoles, “todas las crisis afectan mucho ya que al español enseguida le surgen el miedo y la preocupación. La que más ha afectado junto a esta fue cuando los camisas rojas se movilizaron en Bangkok hace tres años”.

Sin embargo, a pesar de este miedo inicial, Tailandia siempre se ha recuperado rápidamente de crisis anteriores. Las autoridades han procurado que la represión sea silenciosa y que no haya enfrentamientos abiertos en las calles. El último golpe no ha sido una excepción y, de momento, no se han contabilizado muertes, aunque se vivieron momentos de tensión en las manifestaciones contra el golpe que siguieron a la asonada y que ya se han desvanecido. Incluso en 2010, cuando la violenta represión a las protestas de los camisas rojas se saldó con la muerte de 92 personas, las cifras de visitantes volvieron a niveles normales pocos meses después.

Muy mala debería ser la situación política para que (Tailandia) dejara de ser un destino turístico de primer orden. El futuro de Tailandia a largo plazo es incierto, pero la gente seguirá viniendo siempre y cuando no haya violencia de forma abierta y generalizada”, afirma Comaposada. 

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