LA CAÍDA DE KUNDUZ, FACTOR CLAVE EN LA DECISIÓN

Estados Unidos se queda en Afganistán... al menos por ahora

La presencia de los talibanes a lo largo del país es la mayor desde 2001. El Pentágono y otras instituciones estadounidenses han desaconsejado la retirada de tropas planeada para 2016

Foto: Un soldado estadounidense del 3º Regimiento de Caballería espera a ser recogido por un helicóptero Chinook en Gardez, Afganistán (Reuters).
Un soldado estadounidense del 3º Regimiento de Caballería espera a ser recogido por un helicóptero Chinook en Gardez, Afganistán (Reuters).

Estados Unidos mantendrá, por ahora, casi todas sus tropas en Afganistán, según anunciará hoy el Presidente Barack Obama. A pesar de los planes de retirada, que contemplaban la salida de todos los soldados norteamericanos del país a lo largo de 2016 excepto un pequeño contingente para proteger la embajada estadounidense en Kabul, el cambio en la situación ha llevado al Gobierno y al Pentágono a reconsiderar el calendario.

“Este anuncio no cambia de ningún modo el hecho de que nuestra misión de combate en Afganistán ha llegado a su fin, y solo seguiremos cumpliendo dos misiones concretas: antiterrorismo, y entrenar, asesorar y asistir a nuestros socios afganos”, afirma un comunicado del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, que asegura que este cambio de política es “resultado de una revisión extensiva, que ha durado meses”, y después de que el Presidente Obama haya consultado “a todo su equipo de seguridad nacional y a nuestros socios afganos”.

La idea ya había sido apuntada por el General John Campbell, responsable de las fuerzas en Afganistán, quien expresó su preocupación por la “tenue situación de seguridad” ante las recientes ofensivas de los insurgentes talibanes. El nuevo plan contempla el mantenimiento del grueso de los 9.800 soldados actualmente desplegados en Afganistán, que irán reduciéndose hasta los 5.500 a principios de 2017, estacionados en Kabul, Bagram, Jalalabad y Kandahar. El coste de mantener a las tropas será de 146.000 millones de dólares anuales, según un funcionario de la Casa Blanca citado por la CNN.

En este cambio ha tenido mucho que ver la caída de Kunduz en manos talibanes a finales de septiembre. El ejército afgano logró reconquistar la mayor parte de la ciudad en pocos días, pero la insurgencia ha estado realizando incursiones y atentados de forma esporádica hasta este mismo martes. Pero incluso antes de esta ofensiva, las Naciones Unidas habían alertado de que la presencia talibán a lo largo del país es la más intensa desde 2001: los encargados de seguridad de la institución han estimado que el nivel de amenaza en la mitad de los distritos administrativos del país es “alto” o “extremo”. En las últimas dos semanas, la misión de la ONU en Afganistán ha evacuado las oficinas regionales de 4 de las 13 provincias del país.

En Kunduz, además, se produjo un episodio negro cuando el ejército estadounidense bombardeó un hospital de Médicos Sin Fronteras, matando a 22 personas (entre ellas una docena de miembros del personal médico de la ONG) e hiriendo a 37. MSF informó ayer de que la Comisión Internacional Humanitaria de Ginebra ha activado una investigación independiente sobre el incidente.

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