¿Qué diferencia hay entre las dos operaciones?

¿Qué hace Europa ante las tragedias de la inmigración? De Mare Nostrum a Triton

Frontex no está en condiciones de enfrentarse a los intentos de llegada a las costas europeas que, entre 2000 y 2014, han causado más de 28.000 muertos

"Mare Nostrum y Triton no son lo mismo". Así de claro habló Gil Arias Fernández, director de Frontex, la Agencia Europea de control fronterizo, cuando el Gobierno italiano interrumpió una de las mayores operaciones llevadas a cabo en el Mediterráneo para gestionar la llegada de migrantes y refugiados al viejo continente. Los dos nombres, Triton y Mare Nostrum, suponen en realidad dos momentos de la esquizofrénica política comunitaria en este ámbito.

Ninguno de los dos ha podido evitar que el Mediterráneo se convirtiera en un cementerio. El reciente caso del barco con 950 migrantes que se ha volcado a 50 kilómetros de Trípoli, causando al menos 400 muertos, es sólo el último ejemplo. ¿De dónde salen esas estrategias con nombres de tintes mitológicos? ¿Qué implican? ¿Qué objetivos se persigue? Vayamos por partes.

Mare Nostrum

Mare Nostrum –que es como los romanos llamaban al Mediterráneo– es una operación que planteó el Gobierno de Enrico Letta. Arrancó el 18 de octubre de 2013, menos de veinte días tras el naufragio cerca de Lampedusa de un barco con más de 500 migrantes. Era, hasta la tragedia de este lunes, el mayor naufragio de migrantes en el Mediterráneo. Murieron 366 personas.

El Ejecutivo transalpino planteó entonces una misión humanitaria basada en el uso de medios militares más allá de las aguas territoriales italianas. Naves, aviones y drones de la Marina militar empezaron a patrullar acompañados por la Guardia di Finanza, la Guardia Costera y los Carabinieri. Junto a ellos viajaban trabajadores de las oficinas de inmigración y médicos encargados de efectuar eventuales intervenciones sanitarias. Se movilizaron 5 naves militaras por día. El objetivo de la misión era "salvaguardar la vida en el mar" y "entregar a la Justicia a quienes trafican ilegalmente con inmigrantes". Las patrullas italianas se desplegaron más cerca de la costa libia que de los propios territorios. 

Ante la falta de datos oficiales sobre las muertes de los migrantes, la investigación The Migrants Files permite calcular que durante 2012 fallecieron 39 de cada mil personas que intentaron alcanzar las costas italianas cruzando el Mediterráneo. En 2013 el número bajó a 15 y se redujo a 4 durante el primer semestre de 2014.  

Pero las críticas al Gobierno italiano por Mare Nostrum no tardaron en llegar, básicamente por dos razones. Por un lado, la implicación de naves militares no parecía la más apta a las operaciones de rescate y salvamiento. Y, por otro lado, el coste de la operación se veía difícilmente sostenible, ya que alcanzaba los 9 millones de euros por mes

 

 

Los intentos desesperados de alcanzar la orilla europea de ese 'mar nuestro' volvieron a dispararse durante el verano de 2014. En julio fallecieron 29 de cada mil migrantes que intentaron cruzarlo y en septiembre hasta 30, alcanzando una cifra récord, de acuerdo con los datos de The Migrants Files.

Gil Fernández, de Frontex, aseguró en una entrevista a eldiario.es que no hubo "efecto llamada" durante la operación: "En enero y febrero [de 2015] no ha habido una reducción notable de los flujos. Si bien en un momento todo indicaba a que había un 'efecto llamada', ahora hay razones para dudar de que eso fuese así, ya que la gente sigue viniendo aunque la operación ya no esté allí". Ante la falta de datos oficiales sobre los fallecidos, ACNUR reconoció que 2014 se trató de "uno de los períodos más graves" en términos de migrantes y refugiados que intentaran alcanzar Europa.

¿Éxito?

El Gobierno italiano (que, mientras, había pasado de Letta al actual primer ministro Matteo Renzi) terminó esta operación en octubre de 2014. Los números oficiales cifran en 588 las intervenciones, en 100.250 personas socorridas, en 728 los traficantes detenidos y en "decenas de miles" las vidas salvadas –sin que el concepto de ‘vida salvada’ sea uniforme en toda Europa, como veremos más adelante–. La operación, explicó el Ministro del interior Angelino Alfano, costó 114 millones de euros

Se pasa a Triton

Tras anunciar la interrupción de Mare Nostrum, desde noviembre de 2014 entró en acción Triton, financiado por la UE. Para contrastar las criticas Matteo Renzi defendió que "la operación de Mare Nostrum va a ser sustituida por una intervención integrada de la UE", algo que pronto desmintió la misma Frontex. "La gestión del control fronterizo es cuestión de los Estados miembros: Frontex les ayuda, pero no les sustituye", aseguró Fernández en Roma. "Ni Frontex ni la UE pueden sustituir las autoridades de un país para controlar sus fronteras", explicó contestando a Renzi.

Triton, en la que participan los 29 países de la UE, ha tenido un presupuesto de 2,9 millones de euros al mes durante 2014, un tercio de los fondos de Mare Nostrum. Y, sobre todo, se centraba en tutelar las costas europeas, ya que no prevé un control en las aguas que pasen las 30 millas de los territorios nacionales. El foco es el control fronterizo, no el salvamiento, en línea con el actual papel de Frontex: coordinar el control fronterizo. "No se puede pensar que una operación como Triton consiga, por sí sola, manejar el desafío de las migraciones en el Mediterráneo", señala esta institución. España, por su parte, ha colaborado enviado al canal de Sicilia el buque de la Guardia Civil Río Miño.

Los datos de Frontex indican que a finales de 2014 10.000 migrantes habían sido recatados. Como demostró The Migrants Files, el concepto de "vida salvada" en este tipo de operaciones se concreta en la identificación y devolución al país de partida de los integrantes de cualquier barco o patera.

La vía marítima, más peligrosa

Un punto clave para entender por qué todo gira alrededor del Mediterráneo es que cerrar fronteras terrestres empuja a los migrantes y refugiados a abandonar las rutas terrestres por las marítimas, como desveló la investigación The Migrants Files. Una tendencia que se ha acentuado desde 2013 y –aunque todavía falta el desglose ruta por ruta de los datos Frontex– ha aumentado el año pasado. Las segundas son más peligrosas que las primeras, razón por la cual las muertes no paran de aumentar.

Tras el hundimiento de un buque con más de 950 personas en él, los ministros comunitarios se han reunido para encarar la "crisis migratoria" del Mediterráneo. Federica Mongherini, representante de la política exterior de la UE, ha dado una pincelada de las líneas guía de las políticas que vendrán: la lucha conjunta contra traficantes y contrabandistas de vidas humanas; el refuerzo de la misión de salvamento de vidas en el mar, y la necesidad de compartir responsabilidades en la UE en cuanto a la reubicación y reasentamiento de refugiados. El jueves se celebrará una cumbre de emergencia sobre esta crisis en el Mediterráneo. 

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