"otro escenario del conflicto arabia saudí-irán"

EEUU 'se moja' en Yemen para evitar un colapso del transporte de petróleo

La grave crisis de Yemen moviliza a Washington. Estados Unidos afirma que garantizará que el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, en el Mar Rojo, continúe abierto para el tráfico comercial

La grave crisis de Yemen moviliza a Washington. Estados Unidos indicó este jueves que garantizará que el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, en el Mar Rojo, continúe abierto para el tráfico comercial, a pesar del conflicto en el país, donde Arabia Saudí lidera una operación internacional contra los rebeldes huthis. "Trabajaremos junto a nuestros socios del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para garantizar que el estrecho siga abierto", dijo el general del Ejército Lloyd Austin.

"Es uno de nuestros principales intereses garantizar que tenemos un tráfico comercial libre a través de estos dos estrechos", ha apuntado, en alusión a Bab el Mandeb y al estrecho de Ormuz, por el que pasa un 35% del crudo transportado por vía marítima. La ofensiva liderada por los saudíes provocó ayer el cierre de los principales puertos marítimos de Yemen, que exporta entre 1,4 y 1,5 millones de barriles de crudo Masila (petróleo ligero) al mes, principalmente a China. "Todos los principales puertos marítimos están cerrados este jueves debido al creciente conflicto", señaló una fuente de la industria. Fuentes locales en Yemen confirmaron el cierre.

Tras la ofensiva, el barril Brent de referencia en Europa se ha llegado a disparar hasta un 6% . No en vano, Arabia Saudí es el mayor productor de crudo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y el mercado es especialmente sensible a cualquier información que dé pie a especulaciones sobre un posible problema con el suministro, más en un momento en el que la producción se encuentra en máximos históricos a pesar del desplome del 50% de los precios desde junio en un contexto de sobreoferta.

Otro escenario de la Guerra Fría en Oriente Medio

Cien aviones de guerra y más de 150.000 soldados. Es la aportación de Arabia Saudí en el marco de la operación internacional contra los rebeldes huthis en Yemen, para la que ha logrado arrastrar a ocho países árabes. El objetivo: frenar el imparable avance del movimiento chii de los rebeldes hutíes. A sus fuerzas aéreas se suman las de Emiratos Árabes Unidos (30 aviones), Kuwait (10), Bahréin (15), Qatar (15), Jordania (6), Marruecos, Egipto y Pakistán. Estos dos últimos países han desplegado además sus fuerzas navales y han expresado su disposición a contribuir a una operación terrestre.

La ofensiva se desató horas después de que los huthis y las fuerzas leales al exmandatario Alí Abdulá Salé iniciaran su avance hacia Adén, donde se refugiaba desde febrero el actual presidente, Abdo Rabbu Mansur Hadi, desde su fuga de la capital, Saná. Hadi llegó este jueves a la capital de Arabia Saudí, Riad, tras abandonar su refugio bajo protección de fuerzas saudíes, según informó la televisión estatal Al Ejbariya.

A primera hora de este jueves, aviones de combate atacaron el aeropuerto de Saná y la base militar de Al Dailami ubicada en la capital yemení, donde se escuchan explosiones en diversas zonas de la ciudad y continuos disparos de las baterías antiaéreas. "Nuestros países han decidido responder a la petición del presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, de proteger el Yemen y su pueblo del ataque de las milicias hutíes, que han sido y continúan siendo una herramienta en manos de una fuerza extranjera (en velada referencia a Irán)", informa un comunicado conjunto difundido por la agencia oficial saudí SPA.

Al hilo de la operación internacional, fuerzas leales al presidente Hadi recuperaron a primera hora del jueves el aeropuerto internacional de Adén, que había caído en manos de combatientes fieles al exmandatario Salé el día anterior.  

En dicho mensaje los cinco países, miembros del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico (CCG), insisten en que "el golpe de Estado" de los hutíes y su avance suponen una amenaza para la seguridad y la estabilidad del Yemen y de la región, así como para la "paz y la seguridad internacional”. Aseguran que los rebeldes, cuyo principal feudo se encuentra en el norte de Yemen, fronterizo con Arabia Saudí, poseen armamento pesado y misiles de corto y largo alcance. Asimismo, los países del CCG acusan a una "fuerza regional" que no identifican de respaldar a los hutíes con el "objetivo de ejercer su hegemonía sobre el Yemen y convertirlo en base para ejercer su influencia sobre la región".

La ofensiva en Yemen “es un escenario más del conflicto regional entre Arabia Saudí e Irán”, explica Ignacio Álvarez-Ossorio, profesor de Estudios Árabes en la Universidad de Alicante y coordinador de Oriente Medio y Magreb de la Fundación Alternativas. “Arabia Saudí quiere recuperar la iniciativa tras su fracaso en Siria e Irak. Se trata de frenar a Irán y Yemen puede ser una oportunidad. Los saudíes intervienen de manera directa e incluso se baraja la opción de enviar tropas terrestres. Esto es una carrera entre dos actores clave a la que no se ponen límites. La situación es cada vez más delicada”.

Cuatro años después de las revueltas populares que acabaron con tres décadas de gobierno de Alí Abdula Saleh, Yemen ya no está considerado un ejemplo de transición. Ahora es uno de los polvorines más impredecibles de la zona. Una milicia del norte del país, cuyo feudo hace frontera con Arabia Saudí y que era prácticamente desconocida hasta septiembre, ocupa ahora el poder en Saná y otras siete provincias tras combatir durante años contra el gobierno central y contra los radicales suníes de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), que se aliaron con otro actor aún más importante, los Hermanos Musulmanes yemeníes.    

“Yemen es un país complejo por sus lógicas diferentes a las de otros países de la zona. Hay una fuerte fractura entre el Norte y el Sur. Nunca funcionó la unión entre ambos, el Sur siempre ha sido poco poderoso, ha estado poco poblado; hay muchas fracturas internas, una fractura confesional, una fractura política… y a ello se suma la inestabilidad regional”, señala Álvarez-Ossorio. “Hadi es un mandatario débil que no tiene respaldo. Tras la caída de Saleh se produjo un vacío político, de ahí esas fracturas. Y hablamos del país con la mayor tasa de pobreza del mundo árabe. Arabia Saudí aporta unos 4.000 millones de dólares anuales para evitar un colapso económico”.

Daños provocados por los bombardeos cerca del aeropuerto de Saná (Reuters).
Daños provocados por los bombardeos cerca del aeropuerto de Saná (Reuters).

Estados Unidos apoya las operaciones

En respuesta a la operación internacional, que un alto cargo de los rebeldes huthis ha definido como “una declaración de guerra”, los milicianos “se enfrentarán a ella con valentía”, según Mohamed al Bujaiti, miembro del máximo órgano ejecutivo del movimiento, quien ha alertado de que "las operaciones militares arrastrarán a la guerra a la región".

El inicio de la ofensiva ha sido confirmado por el embajador saudí en Estados Unidos, Adel al Yubeir, quien ha detallado que tiene como objetivo "proteger y defender al Gobierno legítimo" de Hadi. Al menos 20 civiles han muerto y otros 24 han resultado heridos en Saná por los bombardeos, según una fuente del ministerio de Sanidad que controlan los rebeldes citada por la agencia oficial SABA, que también controlan los huthis.

En declaraciones concedidas a la agencia Reuters, Al Yubeir ha indicado que un total de diez países integran la citada coalición internacional, subrayando que Estados Unidos no es uno de ellos. Sin embargo, la Casa Blanca ha confirmado que el presidente Barack Obama ha autorizado la entrega de "apoyo logístico y de Inteligencia" a las operaciones militares.

La crisis política en Yemen, fruto de las disputas intestinas no resueltas con la caída del Gobierno de Alí Abdulá Salé, en 2011, se agravó el pasado mes de septiembre con la irrupción en Saná de los rebeldes chiíes. Los huthis, que históricamente han reivindicado mayor autonomía para el norte de Yemen, llevaron a Hadi y su Gobierno a dimitir en bloque el pasado mes de enero, evidenciando así la pugna por el control de un país al borde de la guerra civil.

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