en el aniversario de la primavera árabe

Egipto ya tiene un nuevo mártir: se llama Shaimaa y fue asesinada ante las cámaras

La policía la disparó a bocajarro en la víspera del aniversario de las revueltas que derrocaron al ex-presidente Hosni Mubarak en el 2011

Foto:  Imagen donde puede verse como Shaimaa cae al suelo tras ser disparada (Reuters)
Imagen donde puede verse como Shaimaa cae al suelo tras ser disparada (Reuters)

La activista Shaimaa el Sabag fue asesinada el sábado durante unas protestas organizadas en El Cairo, en la víspera del aniversario de las revueltas que derrocaron a Hosni Mubarak en el año 2011. Según reconstrucciones e imágenes difundidas en las redes sociales, las fuerzas de seguridad dispararon a quemarropa. La indignación aumenta y el régimen ha blindado la capital.

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Pocas horas después de su muerte, algunos tertulianos egipcios acusaban a los Hermanos Musulmanes de haber apretado el gatillo. Uno, incluso, aseguraba que los propios activistas habían preparado la escena para acusar a la policía y ganar así adeptos para su causa. Otros mostraban la foto de una protesta anterior donde un manifestante sostenía, supuestamente, una pistola... amarilla.

Mientras tanto, el forense afirmaba que los perdigones que acabaron con la vida de la activista alejandrina “podrían haber sido disparados por cualquiera” y el Ministerio del Interior aseguraba que solo habían lanzado dos botes de gas lacrimógeno.

Pero las imágenes, ya virales en las redes sociales, contaban una historia distinta. Una foto muestra a un policía vestido de negro, de espaldas, en posición de disparar; en la siguiente, el mismo sujeto alza el fusil y se ve a la chica tirada en el suelo, al fondo. Gracias a esas imágenes, la muerte de la activista se ha convertido en un nuevo icono contra la opresión en Egipto.

Shaima se dirigía junto a sus colegas del partido "Alianza Popular Socialista" hacia la plaza Tahrir para depositar un ramo de flores en memoria de los 840 mártires de la revolución de 2011. Decidieron hacerlo un día antes del aniversario, el 24 de enero, para no ser confundidos con las posibles manifestaciones islamistas.

Era una marcha pacífica, sin eslóganes contra elementos de la autoridad. Nuestro secretario general fue a hablar con el comandante policial

“Era una marcha pacífica, sin eslóganes contra elementos de la autoridad. Nuestro secretario general fue a hablar con el comandante policial en la plaza Talaat Harb para informarle de la marcha”, cuenta Medhat El Zeid, secretario del partido y testigo de los hechos. “Unos pasos después, dispararon gases lacrimógenos y cartuchos”. Tras el incidente, siete miembros del partido fueron arrestados como sospechosos de haber matado a Shaima, pero fueron puestos en libertad el domingo.

En Egipto es relativamente normal que la policía actúe contra las protestas populares con fuego real. Muchos manifestantes han muerto, desde el golpe de estado de julio de 2013, en las marchas que casi cada semana se organizan en el país tras el rezo de los viernes. Tales marchas tienen mucho menor tratamiento mediático y las muertes se achacan con facilidad a los “criminales islamistas”. Pero Shaima perdió la vida en el corazón de El Cairo, literalmente ante las cámaras, y no llevaba velo. Ella era de la izquierda socialista y no islamista.

“Nosotros apoyamos las manifestaciones del 30 de Junio contra Mohamed Morsi porque queríamos devolver el país al curso de la revolución, pero después nos vimos fuera del poder, en la cárcel o asesinados”, explica Jaled Dawud, portavoz del partido Al Dustur, fundado, entre otros, por Mohamed el Baradei.

La izquierda egipcia se ha desmarcado siempre de los Hermanos Musulmanes y de sus seguidores, pero ha encontrado la misma represión por parte del régimen del presidente golpista Abd el Fatah al Sisi. “Desafortunadamente, el mensaje que nos llevamos ayer es que ya no queda espacio para expresar una opinión pacíficamente y que si lo haces, te van a matar”, se lamenta Dawud.

Al menos 18 muertos en Egiptodurante el fin de semana

Luto oficial, baño de sangre

Se da la circunstancia de que Egipto había declarado una semana de luto oficial por la muerte del Rey Abdulá de Arabia Saudí. Las celebraciones de cualquier tipo quedaban canceladas, incluidas las del cuarto aniversario del alzamiento popular que acabó con la dictadura de Hosni Mubarak, el 25 de enero de 2011. Así, las manifestaciones cogieron al presidente primero en Davos y luego en Riad. Pero antes dejó un mensaje grabado que se emitió pocas horas después del asesinato de Shaima el Sabagh.

“Para alcanzar las demandas de la revolución, pan, libertad y justicia social, tiene que haber una revolución en cada uno de nosotros que nos empuje hacia delante en todos los campos”, decía Sisi mientras alababa a los mismos mártires de la revolución a los que Shaima y sus colegas iban a poner flores en Tahrir. “Saludo a todos los mártires, desde 2011 hasta ahora”, según sus palabras.

Para alcanzar las demandas de la revolución, pan, libertad y justicia social, tiene que haber una revolución en cada uno de nosotros

Avanza la tarde del 25 de Enero y los datos del Ministerio del Salud se van actualizando. Cinco, 11, 15 muertos. Al final son 23 según el Ministerio, incluyendo 3 miembros de las fuerzas de seguridad y un niño de 10 años. Múltiples manifestaciones en casi todos los barrios de El Cairo y otras ciudades egipcias, reprimidas con fuego real por la policía, incluído un niño de 10 años en el barrio cairota de Matariya.

Uno de los primeros muertos, un señor de avanzada edad y barba a quien describen como un islamista, yace inerte en la calle, en Alejandría. En la primera imagen parece estar solo. Una segunda, mas clara, lo muestra junto a un fusil automático, un detalle que antes no estaba. La versión oficial: iba armado.

Para Jaled Dawoud, “la falta de cualquier reforma en el Ministerio del Interior está sumando tensión a la que ya existe en la sociedad”. Por ello, ante la muerte de Shaima y la creciente represión, su partido y la Alianza socialista han llamado a la dimisión del Ministro del Interior, alegando que “ha fracasado en dar órdenes claras a la policía de respetar la dignidad de los egipcios, el respeto a la ley, el respeto a la Constitución y de no usar fuerza excesiva”.

Uno de los manifestantes, herido, es transportado por sus compañeros (Reuters)
Uno de los manifestantes, herido, es transportado por sus compañeros (Reuters)
El Cairo, blindado

Mientras tanto, el centro de El Cairo se asemeja cada vez mas al Gran Hermano de Orwell. Muchos de los muros alzados en los disturbios de los años 2011 y 2012 siguen en pie, convirtiendo de facto la sede del Ministerio del Interior en una fortaleza inexpugnable. La plaza Tahrir mantiene vallas de alambre de espino en todas sus entradas que solo hay que mover cuando se acerca una fecha sensible. Como resultado, la plaza lucía vacía el día del aniversario de la sublevación contra Mubarak.

La estación de metro de Sadat, en la misma plaza, está cerrada desde agosto de 2013. Desde el día que Sisi envió a sus tropas a desalojar la acampada de Hermanos Musulmanes y que acabó con mas de 800 muertos. A todo ello hay que sumar la colocación, hace una semana, de múltiples semáforos que hasta ahora solo señalan en rojo intermitente, pero que tienen, a su lado, cámaras de video vigilancia.

El control por parte de las autoridades egipcias se estrecha a la misma velocidad que crece la rabia de muchos en Egipto. El país está fragmentado y hay quien compara ya a Shaima con el alejandrino Jaled Said, asesinado por la policía a sangre fría pocos meses antes de la revolución que acabó con Hosni Mubarak. Al fin y al cabo, el país no dista del que quisieron cambiar cuando salieron en masa a protestar hace cuatro años.

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